No todo es blanco o negro

Por Karla Patricia Zacarías Reinoso jueves 5 de diciembre, 2019

Recuerdo un día en clases que el profesor preguntó, ¿Puede una persona ser leal a medias?, y yo inmediatamente dije: Claro que no, una persona es leal o no es leal. Es lo mismo decir que estoy medio embarazada y eso no funciona así; Usted está o no está embarazada. Luego de mi respuesta, el profesor se encargó de cambiar para siempre mi manera de pensar, sin saber lo mucho que iba a impactar su enseñanza en mi vida.

Pasa mucho que vamos por la vida juzgando y clasificando a los demás por algún comportamiento incorrecto del cual fuimos testigos o llegó a nuestros oídos de alguna manera, sin estar seguros de su validez y sin saber bajo qué condiciones esa persona actuó o tomó esa decisión. Para ponerlo de esta manera más clara: sin tener conocimientos de cuáles eran las otras opciones en el menú.

Juzgar a los demás puede esconder nuestra propia insatisfacción respecto a la vida. Siempre que vemos algo que nos disgusta en otra persona, lo primero que debemos hacer es revisarnos para ver que está fallando en nosotros. Solemos clasificar a una amiga en la categoría ‘’ Mala mujer’’ porque quizás ha mentido varias veces y se inventa historias, pero puede ser que sea la mejor ama de casa y la mejor madre en su diario vivir. Y con este ejemplo llegamos a la conclusión de que eso no la hace mala mujer al 100% sino que hay niveles: niveles de lealtad, niveles de sinceridad, niveles de respeto, niveles de amor, entre otros.

No tenemos el derecho de ponerle etiquetas a las personas porque esto nos impide ver lo que en realidad son o lo que pueden llegar a convertirse. La misma persona que puede ser un ladrón también puede ser el que salve a un perro si lo ve ahogándose. Y con esto no trato de decir que cada acción será justificable, solo quiero que entendamos que muchos vamos en el caminar de la vida culpando a los demás simplemente porque pecan diferente a nosotros. No miramos las consecuencias de ir destruyendo en vez de ir edificando y para eso es que somos llamados.

Que podamos hoy cambiar el chip mental y ser más empáticos, no solo ponernos en el zapato del otro sino ponernos el traje también. Que tengamos más desarrollada la habilidad de escuchar que la capacidad de emitir opiniones sin fundamento. Y que, aunque crecimos con patrones ya establecidos podamos desaprender para volver a reaprender.

No todo es blanco ni negro, aprende a disfrutar de la variedad.

Escrito por Karla Patricia Zacarías Reinoso.

 

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