Yireth Germosén, un signo de trabajo, prosperidad y obra social

Por Enmanuel Peralta lunes 9 de marzo, 2020

Desde el municipio el Tamboril, Santiago de los Caballeros hasta los rascacielos de Manhattan, sin importar obstáculos y contratiempos, siempre se puede salir adelante; las circunstancias,  los cambios repentinos de la vida y las mitigaciones de una inmigración hacia los Estados Unidos no son excusas que impiden que una mujer se supere y una muestra de ello, es la gran diseñadora,  decoradora,  planificación eventos Yireth Germosén.

Desde muy pequeña ha tenido un amor con tener su propio negocio, con desarrollarse y crecer como persona y como mujer. A la edad de 8 años ya estaba diseñando y cosiendo. Me decía  mientras la entrevistaba que,   “por sí misma cocía las   ropitas de muñecas,  las cuales yo vendía a mis amiguitas del colegio y el vecindario”. Yireth quien tiene un talento enorme no nos deja de impresionar con su capacidad de recordar cómo su mente y su espíritu de crecimiento y desarrollo se encaminaba desde la puerilidad hasta la madurez.  “A la edad de 9 años en el patio de mi abuelita Onaney (Olga Portes), abrí mi primera tienda de ropas de barbies, las cuales yo vestía jocosamente para atraer más clientes y que pareciera un “show” de moda con diseños diferentes (así competían las Clientas en quien compraba el diseño más diferente)”.

Un destello familiar se escondía detrás de su figura afanosa en las ideas del quehacer como mujer libre y emprendedora, en su casa se disfrutaba mucho de esa personalidad llena de ideas, a veces cómicas y otras veces fantásticas que iba desarrollando desde tan temprana edad. Se sorprendían de ese amor que  le tenía a los negocios “Cada Diciembre -recordaba Yireth- mi abuelo vendía cerdos asados al frente de su casa y yo me sentaba en una sillita a animar a los clientes a comprar y le servía de tesorera con tan solo seis años”.

No obstante su vida particular, ya entrando en su juventud plena,  no se limitaba a sus ideas, y sus negocios, sino que se expandía hacia obras comunitarias de su pueblo natal, como enseñar a leer, escribir y ayudar en la enseñanza de catecismo en la capilla local.  Esta apertura a  enseñar, dice Yireth,  la recibió de su abuela materna Bienvenida Peña quien fue maestra durante toda su vida y fundadora de la escuela que lleva su nombre en el Tamboril.

Su vocación como decoradora comenzó con su abuela, le llenaba de una pasión desbordante ver como cada año ella se esmeraba en preparar su fiesta de cumpleaños.  Su abuela, Onaney, se esmeraba, planificaba, organizaba con tanta alegría que se esparcía por toda la familia; alegría  que infundirá a Yireth con su mismo espíritu, y se regocijaba  y deleitaba en cada detalle de la decoración, el proceso, comprar, poner, ahorrar -quitar de allí y de aquí a ver dónde queda mejor-. Todo esto fue formando en la joven emprendedora el verdadero espíritu de una mujer de éxitos.

A los 18 años su vida cambió,  había quedado embarazada como nadie se lo esperaba. Mientras la familia, ultra conservadora, e impregnada de valores cristianos  aseguraban  que no era el tiempo en el cual sus aspiraciones podían aflorar. Sin embargo, guerrera al fin, tomó alas para volar, se enfrentó a sí misma, y nada la detuvo,  “me gradué de la universidad  con dos niños pequeños en brazos y con un montón de sueños… abrí mi negocio de planificación y diseño de eventos que tanto anhelaba, y el amor que le tengo a dicho trabajo es sin duda lo que más me conecta a mi abuelita Onaney”.

Yireth, también, fuera de su negocio y de tantas abrumadores trabajos, se dedica a empoderar positivamente a las mujeres latinas y de cualquier etnia enseñándoles a crear sus propias decoraciones para sus hogares, a decorar eventos, manualidades, bodas, etc… Cuando ofrece un taller  “Con paga o sin paga” se entrega a dar lo mejor a la comunidad, a los centros comunitarios, a las iglesias, salones sociales. Una verdadera persona, digna de los elogios que toda mujer debe gozar, por su espíritu emprendedor, su fortaleza de ánimos, su capacidad de inspirar a las demás, su impecable trayectoria de vida en valores, su civismo y su sentido profundo de caridad.

AUTOR: ENMANUEL PERALTA

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