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5 de abril 2026
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OpiniónManuel Matos ReyesManuel Matos Reyes

Una alianza complicada

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

Desde hace ya un buen tiempo, existe un grupo de políticos, hacedores de opinión y empresarios, empujando en la dirección de lograr una alianza entre el PLD y la FP. Una alianza para las elecciones municipales que abra la posibilidad de una concertación para la candidatura presidencial, en caso de un escenario de segunda vuelta.

Esta es una alianza en extremo complicada porque, toda alianza política, para que sea atractiva, tiene que producir réditos a corto plazo o tácticos y apuntalar los objetivos estratégicos o de largo plazo de las organizaciones involucradas. Sin embargo, en una alianza PLD-FP, no importa la forma como se haga, el PLD siempre pierde y la FP gana. No es una alianza ganar-ganar, sino ganar-perder. Veámoslo tanto desde el punto de vista de los partidos, como desde el punto de vista de los candidatos de ambas organizaciones.

El PLD es el partido mayoritario de oposición y está claro que ambas organizaciones se disputan la misma franja del mercado electoral. Entre los dirigentes de ambas organizaciones está clara la línea que los separa, sin embargo, esto no ocurre con los militantes de base, pues ellos no ven con claridad esa línea divisoria.

Una alianza del PLD y la FP para las elecciones municipales, podría confundir la militancia del PLD, sobre todo cuando han elegido un precandidato que nos ha sorprendido a todos, supongo que también a los líderes del PLD, pues debido a su dilatada carrera política y a sus éxitos al frente de la Cámara de Diputados y el ayuntamiento de Santiago, todos creíamos que estaba preparado para las ligas mayores, pero las credenciales que ha presentado hasta ahora, lo sitúan a nivel de doble A.

Esto puede cambiar en lo que falta para las elecciones de febrero, pero si esto no ocurre los votantes de esos partidos puede ver en Leonel Fernández un candidato más sólido, apostar por él, y podríamos tener la sorpresa de que el PLD se corra a la tercera posición.

El PLD estaría así prestándole un tanque de oxígeno a la FP, una acción de alto riesgo, pues si Leonel

Fernández lograra ganar la segunda posición en la primera vuelta, crearía un sangrado tan grande en el PLD que no habría torniquete que pudiera pararlo. Esa hemorragia llevaría a Leonel Fernández a convertirse en líder tanto de los verdes como de los morados.

Al PLD le conviene fortalecer su estructura partidaria, trillar su propio camino, con los pequeños partidos aliados que pueda conseguir, jugar a ganar las elecciones en primera o segunda vuelta, independientemente de los resultados. Es la FP quien necesita la alianza, pues si tienen un desempeño igual o peor que el de las elecciones pasadas, va a empezar con ese partido una ruta cuesta abajo que lo llevará a consolidar lo que realmente es: un partido minoritario, con funciones de bisagra, y su debilitamiento es funcional a la estrategia de fortalecimiento del PLD, pues compiten por el mismo segmento de votantes, como ya dije más arriba.

Vista la alianza desde el punto de vista de los candidatos, Leonel Fernández y Abel Martínez, la dificultad es aún más clara: una victoria del candidato de la FP en las elecciones de 2024, representaría para Abel Martínez, además del debilitamiento de su instrumento político, el PLD, sentarse a esperar 8 años de gobierno de este, y la entrada en escena del heredero, Omar Fernández.

Sin embargo, siendo el PLD el partido con mayor nivel en lo referente a gerencia política, podría lograr que Abel Martínez adquiera las herramientas que le faltan para entrar a las ligas mayores, desempeñar un buen papel en la competencia por la presidencia de la República Dominicana en 2024, fortalecer la estructura partidaria y, aunque perdiera las elecciones, quedar posicionado para el 2028, momento en el cual competiría con un candidato del PRM nuevo, que requeriría lograr un posicionamiento a nivel nacional, lo que le daría una ventaja relativa al candidato del PLD en ese ámbito.

Conseguir dos o tres alcaldes más, arriesgarse a confundir a sus electores y promover su debilitamiento, no es negocio para el PLD, sí para la FP, por lo que no creo que la dirigencia del PLD, con el nivel político que le reconocen hasta sus adversarios, cometa semejante niñada.

Es por ello que digo que la eventual alianza entre el PLD y la FP, es complicada, lo que no significa que no se pueda dar, pues los harakiris también existen en política.

POR: MANUEL MATOS REYES

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