RESUMEN
Que Haití es un Estado inviable, fallido, una sociedad trivial, donde no hay un interlocutor válido con quien se pueda establecer un dialogo etcétera y otros calificativos que ahora no recuerdo, todo eso se dice de esa nación caribeña, con quien compartimos la isla española.
Y no soy ni antihaitiano, ni pro haitiano, me considero un caribeño que sabe que su origen es africano al igual que la mayoría de latinos nos que no lo podemos ocultar, aunque heredamos un apellido español, que todo el mundo sabe cómo y porque lo llevamos.
El asunto es que la situación de nuestros hermanos haitianos me preocupa y quienes deben estar más preocupados, solo se están lamentando, sin aportar alguna idea o sugerencia a fin de encontrar alguna salida a la ingobernabilidad de ese país.
Por ejemplo uno se pregunta cuál es la política exterior sobre Haití de las actuales autoridades, bueno hay que reconocer que están construyendo un muro para definir la frontera entre los dos países, controlar el contrabando y el tráfico de personas.
Pero todo el que ha estudiado un poco de geografía sabe que todos los países que hacen fronteras tienen el problema del contrabando y todo lo que se deriva de compartir un territorio y peor si las condiciones económicas de tu vecino no son tan buena, sino veamos el ejemplo de Estados Unidos y México, Venezuela y Colombia, entre otros.
Pero hay que ir más allá, creo que la situación de nuestros vecinos es un poco compleja, ya que según estuve revisando algunos fragmentos de su historia, lograron su independencia en el 1804 y dos años después comenzaron los conflictos internos entre ello en el 1806, y de esta fecha al 1879 hubo 69 revueltas y de 1908 al 1915 20 intento de insurrección que concluyeron con la invasión norteamericana del 1934.
De acuerdo al documento que tuve acceso dice que fuerzas militares norteamericanas intervinieron a Haití más de 15 veces entre 1876 y el 1913, supuestamente para proteger vidas e intereses, su presencia se mantuvo hasta el día de hoy, también evitando la penetración cubana y el ascenso al poder de fuerzas de izquierdas y al igual que en nuestro país tuvieron que ver con la creación de las Fuerzas Armadas.
Pero así como los norteamericanos contribuyeron a la creación de un ejército en Haití, también fueron los primeros en patrocinar la disolución de las Fuerzas Armadas de esa nación, supuestamente por vinculo de sus altos mandos con el narcotráfico y los contantes golpes de Estados para derrocar gobiernos democráticos, lo que ha creado un vacío de poder que termino siendo ocupados por los grupos de civiles armados que hoy controlan gran parte del territorio con mejores armamentos que la Policía.
Pero al parecer ya los norteamericanos no tienen nada que perder en esa nación, ni le importa su destino, porque con los recursos que el gobierno de Biden ha donado a Ucrania, si le hubiese facilitado una pequeña porción a Haití para fortalecer y reestructurar una nueva Fuerzas Armadas con capacidad para enfrentar las pandillas otro gallo estuviera cantando.
Pero a quien más afecta la situación haitiana es a la Republica Dominicana y hay que entender que la primera prioridad de un ser humano es preservar su vida y si para conservarla tiene que tirarse al mar hay que hacerlo, entonces, ante el agravamiento de los problemas económicos y seguridad en ese país los haitianos vendrán en masas para acá.
Ya es hora de que las autoridades dominicanas definan su propia agenda de política exterior hacia Haití sin estar subordinados a los intereses norteamericanos y propongan una cumbre con los países que siempre le han tendido las manos al pueblo haitiano, para tratar que las fuerzas vivas de esa nación inicien un dialogo, para ponerse de acuerdos en algunos puntos, como pacificar el país y realizar elecciones, donde se escojan las nuevas autoridades.
El presidente Abinader debe comisionar a varios dominicanos conocedores de la realidad haitiana, ahí está el doctor Max Puig, el historiador Roberto Cassa, Iván Gaton experto en Derecho Internacional e invitar a Venezuela, Cuba, México, Colombia, Brasil y algunas islas miembros del Caricom, para ayudar a nuestros vecinos a salir del pantano en que se encuentran.
Por Santo Asencio
