RESUMEN
Jirán no merece tregua, sus osadas hordas se pasan de contentas, sacan de donde no hay, exhiben sus largas y afiladas garras y trepan hasta donde las águilas se atreven. Los príncipes Ramfis y Radhamés Trujillo nunca se propasaron con la afrenta de modificar los códigos para privilegiarse, pero a la soberbia y temeraria sinarquía ascendente le sobra osadía, eso del INAPA es una iniquidad.
Modificar una ley para reparto y beneficio de un individuo es un gesto de abominable tiranía. SE VAN a quedar gobernando los piratas del Caribe a pesar del CAMBIO de siglas del equipo gobernante, misma música con otras letras. Hoy los influencers barriales han desplazado de los medios a las personalidades notables y parecen ser los pivotes del cambio exaltado.
El anuncio de promover el desarrollo del profundo sur árido dominicano es una cantaleta de la era colombina, ojalá que esto de ahora no sea un anuncio más. Repartir privilegios injustos al empresariado y a la élite partidaria no es gobernar, eso es tiranizar.
Que se vean en el espejo del perínclito y renuncien a ese egoísmo desenfrenado. El relato del cambio revolucionario moderno es una mentira vendida en alta frecuencia repetitiva de nuestra caverna política, en tan solo dos semana se les ha caído la farsa. No sabemos si el anunciado de la PGR independiente podrá combatir la perversidad administrativa, lo dudamos, máxime donde rige una cleptocracia con apoyo popular.
Perseguir la corrupción es perentorio, mientras esperamos carpas de circo en todas las cortes. No mandar a los comesolos a la chirola es la forma más fácil de perder el poder, la plebe quiere ver sangre. La oligarquía hoy gobernante sabe que es necesario sancionar la corrupción y es menester escarmentar a los pillos consumados.
El reinado de Jirán ya sea que destape la caja de Pandora o que cierre la paradoja del gato tiene que bajar a los santos de los altares de los comesolos. Hoy las legiones de pobres, la plebe miserable, los infelices depauperados, desprotegidos, macilentos, observan silentes como la sinarquía se permuta exaltando sus logros materiales, pero de espaldas a los valores moraléticos.
Tan insolente y azarosa es nuestra canalla gubernativa que ni siquiera dan pié con bola con la simple aritmética de la segunda mayoría senatorial, hoy tea de la discordia, mientras nuestro espectro político involuciona y la sociedad implosiona. Circulan vientos políticos de reformas, se promueve un PGR dizque independiente y salta a la vista el afán de sacrificar a los comesolos, con el cuco del cambio de los códigos y amenazandolos con encerrarlos en la chirola.
Los salientes liberales serán implacablemente hostigados y perseguidos por los entrantes revolucionarios modernos. Sancionar la corrupción administrativa es el camino preferido, en tanto los reformadores y verdugos designados son muy populares.
Por Edgar Marcano
