Imperan las maldades y los vicios del sistema

Por Edgar Marcano jueves 22 de octubre, 2020

Los partidos carteles de nuestro espectro político hacen aguajes de jornadas de lucha y confrontarse entre sí, pero son tan vulnerables que sus pleitos no trascienden más allá de los medios. Mientras los privilegios de los legisladores y del funcionariado son sumamente  irritantes.  Mucho más que un barrilito, cada puesto es una cantera de cuartos para su agraciado.

Quienes enarbolaban un país posible hoy sacan sus pezuñas largas y afiladas, se están pasando de cínicos.  Los personeros del cambio ahora son los protagonistas de los escándalos de corrupción, sin miramientos a nuestros códigos, ahora tenemos nuevos pillos permutados en el escenario público.

Fueron muy bienvenidos y en tan solo dos meses se han hecho no gratos. El desafecto público que se habían ganado los peores en años, se lo han ganados éstos en meses. Nuestros capos politiqueros, irrespetuosos de las leyes y regulaciones parecen emular la película de los intocables.

Se les olvida que algún día ahorcan blanco y que mientras exista el proletariado, es posible la toma de la bastilla. Siempre nos gobiernan deshonestos y corruptos ordeñadores de la res pública, cada conflicto dimana de la lucha por el reparto de la ración del boa.

A la plebe le sobra razón para abominar de sus verdugos. Con estos ogros jefes no hay vida para nadie. Alguien debe advertir a estos pendejos que todo cambio es evolución, mutación, transformación, variación, pero jamás es palabra hueca,  ni reemplazo de los payasos del circo. Los denominados socialdemócratas, modernos y dizque de vanguardia, ahora con la mandarria en las manos, son los más conservadores y tranquilitos, son una negación de la negación.

Nuestro país merece un estado mucho mejor que el encarnado por sus capos  carteles gubernativos que se creen ser el estado del redivivo absolutismo despótico, pero ilustrados para nada. Más les vale dejar de estarse equivocando y pidiendo disculpas por errores en asuntos de compleja gobernabilidad, déjense de su retórica y pónganse a trabajar.

En estos dos largos meses aciagos de un supuesto cambio no se percibe la más mínima voluntad política para combatir las pestes del Covid y la corrupción administrativa. Las maldades y vicios del sistema parecen imponerse con mucho más vigor en todas sus dimensiones. Nos estamos quedando con el deseo de tener una gobernanza  pulcra, institucionalizada, eficiente, reforzada en la ética, objetiva, transparente. Ahora los malos confrontan a los peores, se disputan el control del rebaño, mientras  la plebe, muy bien gracias. Pero no pegan una, ni con la más elemental de las circulares salen.

Tan malos son que propalan la absurda especie de que la RD es un país quebrado, ¡COSAS VEREDES, SANCHO¡ Hoy muy a pesar de nuestro soleado clima tropical, ni con la linterna de Diógenes conseguimos personeros de calidad para las altas cortes de Ordalías , ni para la JCE, más nos vale arar con los bueyes que tenemos. Si algo está quebrado en nuestra atribulada nación, es el juicio y el corazón de quienes nos ministran y dudamos que nos gobiernen de buena Fe.  Mientras los come solos agonizan de anemia, el empresariado gobernante le pone a la plebe tremenda enema al promover la venta de los activos públicos, esos personeros del cambio si que saben sacrificarse por la patria.

 

Por Edgar Marcano

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