Se van el gas, el arroz, la habichuela y los calderos de los fogones

Por Edgar Marcano jueves 15 de octubre, 2020

Hoy nuestros pillos y fiscalizadores se tiran las cajas y los cajones, la cámara de cuentos parece desenmascarada y los gavilleros hechos y confesos amenazan ser declarados. Nos azotan pestes múltiples, corrupción instituida, cleptocracia implacable, pero ahora todas nuestras calamidades se repotencian con la ineptitud de los novatos ascendentes al poder.

Ahora los medios son relacionistas públicos, lacayos y promotores del empresariado gobernante, hasta llaman a aplaudir sus errores y torpezas permanentes. Actualmente la estrategia comunicacional es una extensión de los extraños caprichos del funcionariado, hasta compran flores sin tener solemnidad, la comunicación social es cada vez mas rara. Estos fariseos han entrado al templo del poder patas arriba y cada paso dado es de reversa, desagrada arar con esos bueyes, así no se labra una nación.

Eso de insinuar ser aves de paso y dizque su farra fiscal es mientras tanto, hasta un tarado comprende que estos malandrines solo han venido a hacerse de unos pesos, se advierte que vienen a explotar una zafra sin importarles la suerte de los descamisados. Bla, bla, bla, engañando al pueblo y no hacen ná, en tanto la calamidad colectiva espera mucho más que explicaciones poco convincentes desde el poder, pues nunca se ha visto que el consenso entre los tutumpotes mitigue calamidades colectivas. Ni Odebrecht, ni la invasión pacífica, ni las marchas, ni los impuestos, ni el accionar caótico y errático del funcionariado dispensan bienestar a nuestra descalabrada nación.

El hombre vive de la producción, dejémonos de hablar pepla y pongámonos a repotenciar las actividades productivas. Tan primitivos y salvajes somos que aun carecemos de un sistema eléctrico de calidad, mientras nuestro saneamiento y agua potable es el mismo sistema de las cavernas. La vida en República Dominicana es cada vez más indigna para los irredentos.

República Dominicana se estanca sin agua y sin luz, mientras sus capos explotan la isla sin misericordia como si fuera un mero campamento de trabajo, el gobierno en manos del empresariado no está en buenas manos. Ahora gestan gravar hasta la respiración, seguro que los vulnerables serán severamente castigados por estas hordas gobernantes.

La otrora controlada corrupción administrativa ahora está instituida, blindada y generalizada, pero a los desacreditados funcionarios, políticos y empresarios parece no importarle. Alarma tener un gabinete económico de pacotilla, muy desaprensivo, muy osado al intentar darnos un garrotazo acechado con un paquetazo de impuestos disfrazados de presupuesto nacional, pero la mejor forma de joderse es pasarse de listo, eso de gobernar no es para pariguayos, lo mucho hasta el diablo lo ve. SE VAN el gas gravado, el arroz, el habichuela y los calderos de los fogones de los pobres, ahora es que entiendo la intríngulis del maldito grito da campaña.

La actual estrategia gubernamental luce mal intencionada y actúa contra la plebe como ladrón en la noche. Señores gobernar es prever y el pueblo dominicano merece sinceridad, transparencia, ser ministrado con responsabilidad, no vengan a hacerse los pendejos, metiendo la pata y pidiendo excusas. El proletariado es sangre, sudor y lágrimas, es el burro de carga de la nación y no soporta más calamidades. Ahora, como en Roma, la política es nuestra principal actividad empresarial, pero nuestra magra moral y ética resultan ser inutilidades inútiles, meros poemas, mientras las calamidades colectivas no comen cuentos, ni creen en relajo.

 

Por Edgar Marcano

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