RESUMEN
Dudamos que el cambio sea una salida revolucionaria a nuestra enorme crisis polidimensinal, más bien nos parece un desahogo emocional. Quienes ascienden al poder se muestran muy descuidados ante el peligro de la peste, lo que pone en entredicho la autenticidad de su liderazgo. El que no viene a impulsar el desarrollo, mucho menos merece detentar el liderazgo mayor formal de la nación, pues ya hemos tenido satrapías hasta la saciedad.
Que no vengan estos a hacerse los pendejos ante el saqueo de las arcas públicas, el Covid, la invasión pasifica y la degradación del medio ambiente, solo por citar algunos males. Desconfiamos de un empresariado fullero y deliberadamente malapaga que arriba al palacio con algunas figuras de la cuadra de Ludovico el Loco, mientras encuentran una economía devastada y un endeudamiento externo hasta donde dicen Cirilo.
Que Dios se apiade de nuestro país iletrado, entre la pobreza y la indigencia, sin agua, sin luz, sin drenaje, más de un tercio de la población en pobreza extrema y más de un millón de pobladores en el mapa del hambre, muy lejos de la vida civilizada, ser tan pobres no es una gloria. Cada hogar dominicano es caldo de cultivo del Covid, en tanto la peste se da banquete al encontrarnos hacinados, hambrientos, sin agua, sin luz, sin comida y sin trabajo.
Vivimos una catástrofe letal ante esta crisis global, mientras la mutual confabulada entre gobierno entrante y saliente se hacen de la vista gorda. La transición de mando es turbia, compleja y delicada, una confederación de empresarios viene a relevar a otra en una atmósfera de economía atascada, grandes gastos y enorme deuda externa a pagar por generaciones futuras. El estado de situación nacional no podía ser peor, ojalá que podamos transitar a una gestión pública honrada y transparente.
En RD impera una sociedad disfuncional, injusta y muy exclusiva, intranquila y desconfiada con disputas y protestas permanentes, con un liderazgo mayor tradicional muy dado a las malas prácticas.
Recientemente el empresariado, estratégicamente, con tácticas sicológicas, asustó la población con el cuco del Covid, indujo a una abstención electoral del 45% y se alzó con el santo y la limosna del poder. Hoy tecnócratas y tutumpones ascienden al capitolio, ojalá que tengan tacto político y sensibilidad social y humana, a la vez que se comprometan con verdadero cambio, una nueva administración e instauren un nuevo régimen, son figuras de los podertes fácticos, pero los notables generalmente no producen más que ruidos mediáticos.
Estos desde ya rechazan la asistencia social a los indigentes y discapacitados, las llaman clientelismo, dádivas, funditas, parasitismo, entre otros peyorativos, tal parece que en RD el sol no sale para todos. ¿Estaremos en manos de señores feudales de horca y cuchilla?.
El momento es muy difícil, nadie duerme, ojalá podamos sobrevivir en paz, 86,000 MM de dólares de deuda externa no es un fiao a la bodega, eso compromete profunda y seriamente a las generaciones futuras, más nos vale emular los planes de austeridad del pasado.
No sean fantoches, no sean tan charlatanes, no relajen con el hambre, ni con las fases de la peste, dejen su indiferencia vergonzosa y temeraria, mejoren los servicios públicos, mantengan los programas sociales, abandonen ese centralismo y contubernio empresarial, que nuestra nación no tiene por qué ser un feudo del empresariado.
Por Edgar Marcano
Desde Monteral-Canadá
