Los feminicidios y los medios de comunicación

Por Elías Ruiz Matuk martes 31 de octubre, 2017

Es motivo de una gran preocupación lo que está ocurriendo en nuestro país con respecto a la gran cantidad de feminicidios que se están escenificando y que amenaza con romper el récord de casos tan horrendos como lamentables en la que se manifiesta una gran cantidad de mujeres muertas en manos de sus maridos, parejas sentimentales o ex cónyuges.

Analicemos las últimas informaciones con relación a los hechos que se suscitan:

“El mes de octubre terminó siendo uno de los más sangrientos de 2017 por los asesinatos de al menos nueve mujeres a manos de sus parejas o exparejas. Solo el martes 24 a tres mujeres les arrebataron la vida en diferentes zonas del país”.

“Con los nueve feminicidios ocurridos en el mes de octubre, suman hasta el momento 74 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, situación que mantiene alarmado a todo un país, sumergido en el duelo a varias familias y que dejan a decenas de niños huérfanos”.

“El penúltimo caso ocurrió en Santiago el sábado 28 de este mes, cuando un hombre mató de un balazo en la cabeza a su concubina en el interior de un vehículo y se dio un tiro en la sien, y posteriormente falleció mientras recibía atenciones médicas en el Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez, de esa ciudad”.

“Las autoridades policiales identificaron a la mujer como Pamela Victoria Díaz Barranco, de 20 años, mientras que el homicida es Domingo Alberto Molina Lozada, de 45 años. El jueves 5 de octubre un hombre mató de un disparo en la cabeza a su expareja sentimental y luego se suicidó en el sector de Los Santos, en Santiago”.

En esta información se puede colegir varias acepciones importantes  y una de ellas es que los crímenes cometidos en contra de las mujeres casi tienen las mismas características, entre ellas, las de que los asesinos cometen el hecho en su mayoría con un arma de fuego; “un balazo en la cabeza”.

Segundo, que inmediatamente después de cometer el hecho, como forma de evadir ser conducidos a la justicia, cometen suicidios.  Y otra característica es que en su mayoría, no todos los casos, las “relaciones sentimentales” son entre hombres muy adultos mayores y niñas de hasta 16 años.  En los últimos nueve casos, dos son niñas de la referida edad.

Además de las redes sociales, los medios de comunicación se hacen eco de estas informaciones, como debe ser.   La observación nuestra va en  el sentido de que se coloca especial ahínco en las referidas características y más aún se publican imágenes (esto especialmente en las redes sociales) que mueven al morbo de la población, con escenas de sangre y dolor, que son repetidas muchas veces y, en ocasiones, divulgadas también en los medios de comunicación como tales.

Aunque no se trató de un feminicidio, un ejemplo de lo que quiero plantear aquí es el caso de Yuniol Ramírez.  La imagen de este abogado, encontrado muerto con un balazo en el ojo y con un block de cemento y cadenas atadas a su cuerpo,  fue divulgada tantas veces  y reproducida hasta la saciedad, incluso, por medios de comunicación televisivos e impresos.

A mi modo de ver esta imagen reproducida tantas veces hizo que, apenas dos semanas después, encontraran un joven exactamente con las mismas características que la de Yuniol Ramírez.

¿Casualidad?

No, a mi modo de ver hubo una inducción debida a las tantas veces reproducida la imagen.

En un seminario internacional en el que tuvimos la suerte de participar con varios periodistas de distintas nacionalidades de Centroamérica y el Caribe que se llevó a cabo en Panamá. Una de las periodistas, de Guatemala nos narró la siguiente historia.

Allí funcionan las pandillas callejeras denominadas en ese país como “Maras”, las que tienen ciertas regiones que ellas dicen dominan.  Resulta ser que los medios de comunicación se hacían eco de los horrendos crímenes que se cometían y salían en las primeras planas de los periódicos todos los días.

Un crimen horrendo tras otro, los medios de comunicación comenzaron a sospechar algo.

Las “Maras” se disputaban las primeras planas de los diarios, por lo que mientras más horrendo se cometía el crimen más posibilidades tenía de que saliera en la portada de los periódicos. Entonces,  los directores y principales ejecutivos de los medios impresos se pusieron de acuerdo para no publicar estas informaciones e imágenes.

No se erradicaron, pero inmediatamente después se redujeron los asesinatos en las distintas regiones dominadas por las “Maras”.

Mi teoría no es que no se publiquen los casos, porque son noticias.  Es que lleguemos a crear, a través de las autoridades del Ministerio Público, la Policía Nacional  y la misma sociedad, un mecanismo en el que las imágenes de crímenes, feminicidios y otras características sean lo menos divulgadas posible en los medios de comunicación, pero especialmente ( y en esto tiene una gran responsabilidad la conciencia ciudadana) en las redes sociales.

Por eso creo que debe crearse un foro ciudadano en el que participen importantes figuras de la vida nacional, entre ellos, psiquiatras, sociólogos, fundaciones, expertos en redes sociales  y los principales representantes de los medios de comunicación a fin de llegar a un acuerdo propuesta que busque reducir la gran cantidad, inducida, de muertes de mujeres en manos de sus maridos abusadores.

Se ha buscado mucho, se han hecho campañas publicitarias desde los mismos medios de comunicación, pero estoy seguro que ninguna sería tan efectiva como la de buscar los mecanismos para mostrar menos la imagen del crimen.

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