La repentina desilusión del supuesto cambio salta a la vista

Por Edgar Marcano lunes 14 de septiembre, 2020

 Por: Edgar Marcano

Misteriosamente, el novato mandatario se junta con los caudillos de la oposición, con uno en privado y a solas, con otro repentinamente, la gleba como carne de cañón ignora lo que está pasando. Generalmente el gobierno de un árabe en un país de la zona, es un problema, una vaina, una canana, Bukele, Bucaram y compartes son muy malos ejemplos, ojalá éste sea la excepción.

La dictadura del COVID-19, la tiranía de la crisis, impera la satrapía de la cleptocracia, la sociedad civil, los poderes fácticos, el empresariado y compartes, entre otros demonios, se ciernen sobre nuestro país. Hoy no sabemos sortear este caos, ni salvar el año escolar, ni cómo armar el tinglado de las altas cortes de ordalías, ni la nueva JCE, así nuestra recuperación es incierta, mientras se desploma el PIB y aumenta exponencialmente la pobreza.

Aunar esfuerzos es menester, pero sin insultos, sin retaliaciones, sin acusaciones graves, temerarias, debemos entender que ya pasó la campaña electorera. Descalabrar al funcionariado saliente no es productivo y la concertación es justa y necesaria, el funcionariado actual debe alinearse con el novel mandatario, pues nos hacen falta muchas cosas para lograr la recuperación nacional. Consumar sueños, ilusiones y encantos en tiempos de peste es un delirio vano, esto explica la repentina desilusión ante el supuesto cambio.

Desalienta el panorama global, mientras es muy alentador la señal del gobierno con sus estímulos fiscales y monetarios, empero pendemos de factores externos que no podemos controlar y así el rescate nacional es incierto. Cunde el pánico a 7 meses de la crisis covidiana y los trabalenguas de su manejo no los entiende ni Aurelio Baldor. Desgarrapátizar el gobierno luce imposible, ahora se ha enquistado la sociedad civil, el empresariado y algunos intelectuales, fusionistas, haitianizadores.

Los salientes hicieron un festival de imprudencias en la transición, han dejado de herencia su fatal maldad y turbidez, en pésimas condiciones dejan el país, bajo el pretexto del COVID-19. Hoy vivimos una atmósfera de insalubridad, hacinamiento, promiscuidad, permisividad, irrespeto, degradación, letalidad y corrupción. Los correctivos de estos males requieran acciones contundentes, efectivas y eficaces, ojalá que, de las cherchas de las cumbres de los caudillos, dimanen soluciones de calidad.

Quiera Dios que los actores de la JCE y las altas cortes de ordalías en gestación, sean no tan independientes leonelistas como las vedettes jefas de la PGR. La plebe anhela la época cuando se enarbolaban los principios moraléticos, la decencia, la honestidad y la lucha contra la corrupción administrativa, mientras nos gobiernan sectores muy turbios de nuestro espectro político que a las 3 semanas huelen añejas.

El pueblo abomina de la selección de algunos funcionarios fusionistas y hatianizantes, en tanto condena sus confesas felonías enmascaradas de intelectualidad. Se montan las carpas del circo para le selección de las altas cortes de ordalías y de la JCE, de seguro que los seleccionados dimanan de los sectores oscuros del empresariado y la suciedad civil, ignoramos si esos carajos tienen reciedad moral y capacidad de trabajo, de seguro les sobra primor de amarres y búsqueda a esos cabilderos.

En República Domincina los depauperados e irredentos no luchan más que por sobrevivir, educarlos no garantiza su conducta proba y moral, solo les queda vivir el momento. La rebelión de la plebe es permanente, sálvese quien pueda es su divisa, algunos logran elitizarse, son desaprensivos, desafiantes hasta al contagio, muy temerarios y así la desglobalización es imposible.

Para impulsar el desarrollo nacional, las obras de infraestructuras son imprescindibles y la alianza público privada es obligatoria, ojalá esto venga a frenar los grandes déficit y empréstitos redundantes dimanados de la perversa privatización generalizada.

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