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16 de febrero 2026
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OpiniónEdgar MarcanoEdgar Marcano

Hay que construir un empresariado resilente y comprometido con la sociedad

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RESUMEN

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Asustados, tensos, estresados, convulsionados, exaltados, vivimos en RD  la covidianidad, en adición a nuestros avatares, pero confiados en nuestra resilencia, ojalá que nuestro liderazgo mayor no nos deje abatir. Caudillos van y caudillos vienen y hasta se reciclan y permutan, pero ninguno ha logrado democratizar a nuestros más crueles  perpetuos tiranos que son desayuno, comida y cena, privilegio de pocos.

El pueblo indignado alzado en marchas ha logrado sacar del poder a los liberales que se apuntalaban en el monopolio de la dictadura de la opinión pública secuestrada e impuesta a punta de las lanzas de las bocinas. Ojalá que los que vienen al bate logren subsanar los enormes déficits polisectoriales y controlar la corrupción administrativa en lo que democratizan el bienestar mínimo para la plebe, dada la enorme deuda social acumulada.

En tanto el colapso de nuestro futil sistema sanitario es una situación de hecho, ni siquiera en tiempos normales esa entelequia sirve para nada, salvo para simular ejecuciones presupuestarias y engañar a los pacientes. Los vecendores en ascenso anuncian no estar dispuestos a ser indulgentes con los derrotados, así que los salientes que esperen ser flagelados por el látigo de sus verdugos en ciernes.

Con bombos y platillos los ganadores  propalan la designación de un fiscal independiente, verdadero tablajero y leñador para hacer pipián a los chivos perdidos y complacer a la plebe con su clamor de sangre, su morcilla, su mondongo, su entrecijo, sus orejitas, su cabeza, sus paticas y toda la leña del árbol caído,  pues los actores políticos han de producir el espectáculo que el pueblo consume.

Nuestros mercaderes de los sufragios anunciaron su ascenso al cielo y presencia ante el Dios Don dinero, pero nuchos no supieron, ni han sabido contar los votos, pero de seguro sabrán repartir las zanahorias y los garrotes. No soñamos ni apostamos al retroceso, pero la sociedad civil quiere tomar la bastilla y decapitar en la guillotina al despostismo derrotado saliente.

En tanto Ludovico el loco redivivo le cubre la retirada, salta a la vista el movimiento de sus alfiles. Mientras la mediocridad de nuestro fallido sistema sanitario solo es superada por el perfil crinológico de nuestro liderazgo mayor y su alto índice de criminalidad, por cuya culpa es tan amplia  la estela letal del Covid. Somos el pivote de la peste, mientras la crisis se prolonga y profundiza, apenas tabulamos el 10% de los casos y no tenemos testes para nadie. Peor aún lo es una caída del PIB sobre el 5.30% y una amenaza de pobreza en ciernes superior al 30% de la población, según predicciones muy conservadoras, eso habría que verlo.

El contagio covidiano y los choques domésticos se combinan con los extranjeros, la peste y sus impactos no ceden y esto va para largo, sin soluciones a la vista. Nuestro aparato productivo naufraga al garete con empresas y tejido productivo en estado de falla, eso nos convida a un plan de reestructuración vía la capacitación, el crédito, la tecnología e infraestructuraas. Es menester subsidiar los empleos y a los pobres, mitigar el hambre, aumentar el gasto público, contrario a lo que acaba de propalar un payaso de nuevo circo, enfatizando infraestructuras y agropecuarias, mismo administrando las divisas con prudencia y cuidado y estabilizando los precios.

Es hora de implementar la renta básica y el seguro universal de salud. Es necesario fortalecer la protección social, sostener el ingreso, el consumo y la dignidad humana para reducir las enormes desigualdades sociales y mitigar la enorme deuda social acumulada, en RD. Hay que regular la fuga de capitales para que las finanzas se enfoquen en impulsar el desarrollo y funcionen a favor del progreso, enfocadas en la producción y el empleo, hay que construir un empresariado resilente y comprometido con la sociedad.

Por Edgar Marcano

Desde Montreal-Canadá

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