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17 de febrero 2026
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OpiniónEdgar MarcanoEdgar Marcano

El liderazgo mayor está compelido a cambiar el libreto gubernativo

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RESUMEN

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Se van los cuatreros de la Res Pública, se permutan los alfiles, el enroque es perpetuos, íncubos y súcubos cambian de caballos, mismo aparejo, mismo botín electorero. Para los caudillos triunfales y su claque todas las zanahorias, los garrotes y el estiércol para la plebe. Ahora el empresariado neofeudal concentra todo el poder.

Tras enorme realizaciones pasa a ser emérito el Pericles del Caribe, el gobernante de la estabilidad, el que nos ha dispensado paz, sin lugar a dudas el sereño de Arroyo Cano es el reivindicador de los depauperados, el líder sale laureado, estrellado, cubierto de gloria. Se anuncian cruzadas de lucha contra la corrupción impune y los descamisados marcharán a las calles. Nos sobran crímenes, pero nos falta voluntad política para sancionarlos.

Nuestras acciones públicas parecen carecer de interés social, crímenes atroces quedan impunes. A nuestros caudillos Dios los cría y la política los junta. Los emergentes ahora salen de las hordas del empresariado neofeudal en medio de una noche muy oscura para la nación.

El país al garete, de cabeza y de reversa, ojalá podamos diseñar una estrategia correcta para salir de esta crisis y retroceso. En RD con o sin Covid cada sector circula de malas en peor. Los irredentos están jartos, radicalizados y acogotados, anuncian rebeliones y eso de realizar marchas públicas con hambre es muy peligroso, pues la plebe solo soporta el apetito a garrotazos.

Nuestros gobernantes han perdido la máscara de izquierda progresista y ahora rigen renegados revisionistas. Así que esos corruptos impunes hasta hoy, en permutación eterna, están compelidos a cambiar el libreto. La verdadera mañosa es nuestra dirigencia política, se advierte que no es la sociedad dominicana. Mismo los dizque socialdemócratas en ascenso lucen desoír el palpitar de los sectores populares.

Nuestra cultura es un cóctel de frenesí, hoy se suman por partidas a los neofeudales, los hateros, persisten los bateyes, los cimarrones, los mansos más uno que otro gavillero de cuello prieto y blanco. Impera el caudillaje, persisten los andulleros, el magro salario mínimo es una expresión de cuasi esclavitud, el advenimiento de la era de la tecnología  de la información en RD es tremendo embuste, nuestro panorama es el mismo de las cavernas.

Extrañamente el tinglado de la prostitución administrativa supera la serie de las películas de El Padrino.  Hoy llega al poder un grupo fenicio que hace unos 100 años fue expulsado violentamente de Haití y se refugiaron en nuestro territorio, ojalá que no confundan nuestro capitolio con la cueva de Alí Babá.

La protesta social está articulada y se activa una jornada anticorrupción. Algunos chivos expiatorios irán inexorablemente al matadero. Según algunos, la corrupción instituida dispensa cierta estabilidad, válgame Dios. Con razón cada régimen termina tildado, estampado y señalado de corrompido.

La regencia actual se marcha dejando realizaciones de profundo contenido social, sensible y humano. Empero los entrantes promueven la figura de un fiscal general independiente, pues hay que cerrar el vuelve y vuelve círculo virtuoso de las permutaciones en el poder.

Carecemos de cultura de cambio, pero es menester enderezar esta sociedad en deterioro, en un país en estado de falla latente y una gobernanza temerariamente autodestructiva, señores, robar  no es gobernar. La economía dominicana retrocede al garete, de cabeza y de reversa, agoniza y ahora mismo ni una transfusión la salva, salvo que controlemos la peste covidiana que merece ser erradicada.

 

Por Edgar Marcano

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