RESUMEN
Se van los comesolos tras gobernar casi un cuarto de siglo, dejando una inmensa estela de promesas incumplidas, deudas superior al 53% del PIB y la nación al garete sumida en la miseria. Escándalos de corrupción impune, duelos y ejecuciones, esta satrapía saliente emula las películas de vaqueros. Una avalancha de marchas callejeras y rumores promovidos por el tío Sam, el león de oropel y la oposición hambrienta han puesto un pare a esta despótica gobernanza.
Han sido fallidas las tentativas de reformas educativas, sanitarias, de transporte, de vialidad , de infraestructuras, a los comesolos todo le ha salido mal, mismo la transformación carcelaria y la asistencia a los vulnerables. El ciclo del sureño es una era de luces, ya quisieran los emergentes ceñirse las estrellas y los laureles de los salientes.
El sureño de Arrollo Cano es el Pericles redivivo en el mar Caribe. Nuestro espectro político es un póquer de encanto y brinco, entre sabios , útiles, honestos, capaces de comprender, juegan a la corte sin parar, la lidia es permanente, cada paisano se templa en sus luchas. El entretenimiento global mata las ideas, mientras vivimos un generación desorientada, carecemos de críticos y promotores de reformas y sin sensores no es posible la revolución.
El crítico descubre talentos, detecta fabulaciones, retrata realidades sociales, detecta relaciones y funciones, exige transformaciones, relaja, descubre, promueve las quejas y las protestas, articula marchas y pone en movimiento las acciones populares, por ello antes nos llamaban agitadores. El buen crítico siempre es subversivo, salvo las bocinas y algunos evangelizadores desconcertantes, mismo ahora criticamos y criticaremos impenitentemente la libertad irrestricta activa de nuestros señores neofeudales contra la plebe.
Tras tres décadas de la caída del muro nos han gobernado promotores de la socialdemocracia sin amortizar para nada la enorme deuda social acumulada, esos pendejos solo dispensan el capital para el empresariado y para la plebe únicamente el manifiesto socialista, esos dirigentes simulan, pero nunca han sido izquierdistas. Mismo ahora se permutan sin honestidad, sin autoridad, sin credibilidaden una sociedad individualista de tradición caudillista y jefes apáticos muy de espaldas a la sociedad.
Tan cavernícolas somos que en el sistema de energía eléctrico no sabemos las causas de la magniuud del cuantioso déficit que abarca casi un 40% de la deuda pública, las pérdidas son inexplicables y sus causas poco convincentes, espanta el personal supernumerario, más les vale facturar lo generado a precio de mercado y erradicar la flexibilidad con los grandes clientes privilegiados.
La energía debe facturarse con una utilidad razonable y erradicar los inexplicables fraudes 24/7 de nuestro empresariado neofeudal, caiga quien caiga el sector eléctrico amerita ser ministrado con la prudencia y el cuidado de la racionalidad. Evidentemente nuestro atraso económico aplasta la democracia y el progreso.
Hoy ni siquiera dabemos prevenir y mitigar los daños surtidos por los huracanes. Ojalá superemos la corrupción impune. Mitigar las calamidades de la pandemia, reactivar la economía y darle soga a los caudillos del comesolismo es la sensación del momento, es el clamor popular. El match entre el Pericles del Caribe y el león evidencia el tránsito de las cabezas de esta sinarquía despótica a la chirola, como Tres Patines, a las rejas.
Por Edgar Marcano
Desde Montreal-Canadá
