RESUMEN
Nuestra economía no aguanta el paro, en tanto nuestra sanidad mucho menos resiste la desescalada. Mientras los poderes fácticos y/o fuerzas vivas celebran gozosos haber ganado las elecciones en primera ronda, tal parece hemos escogido a unos pariguayos desesperados en aras de sus beneficios ipso facto. El empresariado cree que ha vendido al contado, ahora debuta y compite con el liderazgo político mayor, ojalá que puedan logar nuestra necesaria recuperación económica, sanitaria y polidimensional y que la viceversa de los políticos metidos a empresarios logren impulsar el progreso.
Nuestro país navega al garete, politraumatizado, lo del advenimiento de la era digital luce ser tremendo embuste, pues caremos de sistema de data fiable para la salud y la educación. Los nuevos payasos del circo anuncian con bombos, platillos y fanfarrias la reanudación y apertuta de sus sectores sin importales la salud, pues su afán protagónico es inmenso y el show debe seguir. Nuestro tinglado empresarial carece de resilencia y en los paises bananeros no aplica la tecnología virtual, pues no es posible cultivar yerbas, raíces, viandas y vegetales de sobremesa en la modalidad remota.
El hombre es un animal de costumbre y la resistencia al cambio es normal, ningún paisano en el salvajismo y la barbarie quiere saborear las nuevas forzadas modalidades de pensar, actuar y mucho menos ese amargo distanciamiento. Patria es una mujer sinverguenza, una puta, una ramera, decía un alcalde de Santo Domingo en los años 70, hoy tenemos más de mil haitianos invasores por cada bandera, escudo o himno nacional, porque dizque la economía los necesita, a nadie parece importarle, ya ningún medio enarbola la esencia del patriotismo.
Todos los recursos fueron conducidos al matadero electorero, triunfando el empresariado indolente en primera caída, mientras covid mata y contaiga tan campante como el primer día. Hoy estamos sin planes, sin programas, sin proyectos sin certeza ni acciones útiles contra la peste, mientras la plebe vive amargada con el hambre, el contagio y la letalidad. Peores que la pandemia nuestros señores feudales de horca y cuchilla desfilan raudos hacia los palacios nadando en un mar de injusticias, privilegios, salarios astronómicos, dietas, barrilitos, exoneraciones a ocupar sus poltronas compradas en públicas subas a precios muy por encima de su valor de mercado, en RD vivimos por encima de nuestras posibilidades y eso es muy peligroso.
En tanto nuestra dramática ecuación de conveniencia macroeconómica requiere, según algunos economistas malintencionados, reducción de gasto público, cacaíto, auxilio, socorro, venta de activos públicos, reestructuración de la deuda externa, moratoria, financiamiento externo, ante la merma de los ingresos, el déficit y el impacto general del Covid, según esos tablajeros de la economía. Ante la merma del turismo, las remesas, las exportaciones, las resevas internacionales y los arbitrios en conjunto conducen a un débito superior al 5.30% del PIB. Los malos economistas deben de ser más prudentes y cuidadosos con sus recomendaciones ligeras y reflexionar en el traumático mal ejemplo de Ludovico el loco.
Esos mismos bellacos deben cuestionar primero nuestra calidad crediticia, deben de ser más originales, deben dejar de ser malos copista, leer más, ser más reflexivos, tener más y mejor vocación, ser más dedicados. A esos economistas de pacotilla más le vale masturbarse y derretir ese quesúmen que se han hecho sobre los bienes públicos y la creación de riquezas privadas basadas en la destrucción de la riqueza estatal. Mucho cuidado con esos economistas de pacotilla, piratas, corsarios, bucaneros, filibusteros, hechos y confesos tablajeros de la Res Pública.
Por Edgar Marcano
Desde Montreal-Canadá
