Conozca las causas bíblicas de nuestros miedos (1)

Por Enrique Aquino Acosta miércoles 3 de junio, 2020

En  alguna  circunstancia  de nuestra vida hemos experimentado miedo. Lo hemos sentido cuando nos encontrarnos en algún peligro o conflicto  presente, pasado o futuro, de naturaleza  real o ficticia.

Según la Filosofía y la Sicología, el miedo es un sentimiento primitivo, fuerte y desagradable que experimentan los seres humanos. Es el laberinto en que todos hemos entrado, incluso, los animales.

Por ello, conviene analizar sus causas, manifestaciones y efectos. También es necesario conocer y seguir los consejos que ofrece la Biblia para controlarlo y  eliminarlo.

Sin embargo, por razones de tiempo y  espacio, solo  se analizarán  las causas que originan el miedo. Los demás aspectos serán  tratados en la próxima entrega.

Causas que originaron el  miedo.

Según lo que enseña la Biblia, las causas que originaron el sentimiento de miedo en los seres humanos obedecieron a dos factores principales: la tentación satánica y la actitud que asumieron Adam y Eva frente a ella (Génesis 3:1-10)

Basta leer el contenido del texto citado para descubrir que Adam y Eva pusieron mayor interés en satisfacer sus deseos carnales, en las cosas temporales y otras ambiciones personales, que en las bendiciones y privilegios que Dios les ofrecía, en particular, la promesa de vida eterna (Génesis 2: 16-17)

Por no valorar dicha promesa y pecar contra Dios, Adam y Eva fueron compelidos a pagar un precio sumamente alto, debido a su desobediencia. Tuvieron que esconderse  en medio de los árboles que había en el Huerto del Edén  y  sintieron  miedo por primera vez al oír  la voz de Dios.

Además, experimentaron de inmediato la muerte espiritual, y posteriormente, la física. Por tanto, no lograron vivir eternamente sobre la tierra, ellos y su descendencia. ¿Por qué sufrieron ambas muertes? Porque esas son las modalidades que Dios estableció para pagar la deuda del  pecado (Romanos 6:23)

Otras causas  de miedo

Otras causas de miedo que  enseña la Biblia son las siguientes: cometer un crimen o delito y  ser descubierto (Éxodo 2:14) Encontrarse en peligro (Jonás 1:5) Las palabras de las personas rebeldes (Ezequiel 2.6) y la reacción de otras personas ante un  crimen que alguien cometa (Mateo 14:5)

También ha causado miedo, responder una pregunta comprometedora (Génesis 26:7) Tomar algo en secreto sabiendo que se lo pueden quitar (Génesis 31:31 y Juan 19:38) La posibilidad de que alguien lo mate  (Génesis 32.11)  La pobreza en la fe (Mateo 8:26)  y la negligencia (Mateo 25:24-25)

Veamos ahora otras interesantes causas de miedo, pero de carácter santo. Me refiero a los milagros, prodigios y maravillas que realizó Jesús. Mientras Jesús  caminaba sobre las aguas, en dirección hacia sus  discípulos, que estaban dentro de una barca, estos tuvieron miedo (Mateo 14:26) Además, la gente tuvo miedo cuando Jesús resucitó al joven hijo de la viuda que llevaban en un ataúd para enterrarlo (Lucas 7:11-16)

También fue motivo de miedo para la gente, la aparición del ángel sentado sobre la piedra que cubría la tumba de Jesús. Los  guardias que la vigilaban y las mujeres que la visitaban tuvieron miedo (Mateo 28:2-5)  De igual modo, la gente tuvo miedo del hombre que tenía espíritu inmundo cuando Jesús  le sacó la legión de demonios que le oprimía (Lucas 8:35)

Asimismo, en el área religiosa suelen causar miedo las enseñanzas, la influencia doctrinal, la fama, el prestigio, el poder y la autoridad del líder espiritual (Marcos 11:18, Lucas 20: 19 y Juan 7:13).

La misma actitud de miedo se observa en la arena política cuando alguien, dentro del liderazgo, gana fama, prestigio, influencia, poder y  autoridad, a través del servicio que brinda a la sociedad. También hay miedo en el campo bélico cuando la  superioridad militar del enemigo es mayor (Números 22.3  y Deuteronomio 1.29)

Por tanto y dadas las circunstancias que vive el mundo, las causas del miedo son múltiples: las malas noticias que recibimos sobre la crisis económica mundial, el desempleo, la pobreza, el hambre, el terrorismo, la criminalidad, la inseguridad, la crisis matrimonial, el contagio del COVIS 19 y otras enfermedades, el desamparo, la soledad, la vejez, etc.

En suma, el miedo que experimentamos es individual (Mateo 2.22) colectivo (Génesis 32.11) infundado, ficticio (Jeremías 10.5) o cierto, reverente y Santo (Isaías 8.13)

Sin embargo, detrás  de cada una de estas modalidades subsiste el miedo a la muerte, al juicio de Dios y al castigo en el infierno (Apocalipsis 21:8)  Pero, usted podrá controlar y  evitar todo eso, según se expondrá en la próxima entrega. No se la pierda.

Por: Enrique Aquino Acosta

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