Leer la Biblia no es suficiente

Por Enrique Aquino Acosta martes 22 de noviembre, 2022

Muchas personas utilizan como medios de lectura un periódico, un libro, una novela, una revista o un cuento. Lo hacen para entretenimiento y diversión, mientras otras leen la Biblia como medio de aprendizaje, formación y alimento y medicina espiritual.

Muchas de las personas, que dicen ser cristianas,  suelen afirmar que leen la Biblia, porque fijan la vista sobre las letras que componen sus páginas. Sin embargo, tienen problemas para entender su contenido, debido a que pasan por alto o desconocen las tres etapas que permiten leer correctamente un texto escrito.

La  primera  de ellas es  la pre lectura. Consiste en escoger un lugar tranquilo y pedir al Espíritu Santo que ponga en nuestra mente un tema y nos dé entendimiento y sabiduría acerca del mismo.

La segunda etapa corresponde  a la lectura crítica. Aquí se abre la Biblia y se leen el título, el sub título y los versículos que se relacionan con  el tema escogido. Esta tarea se  realiza para determinar lo que trata el tema, los conceptos básicos y los conocimientos previos que se tienen acerca del mismo.

La tercera y última  etapa es la post lectura, en la que se analiza lo leído y se subrayan los conceptos básicos con lápices de colores o bolígrafos y se hacen apuntes, resúmenes y esquemas para  reorganizar y fortalecer las ideas sobre el tema.

Es la etapa más importante del proceso de lectura. Sin embargo, cuando se realiza el estudio y aprendizaje de cualquier tema bíblico, se deben tomar en cuenta las demás etapas.

Por otra parte, necesitamos leer la Biblia con corazón sincero y arrepentido para que sus palabras sean sembradas en el surco de nuestro corazón como semillas, las cuales  deben nacer, echar raíces, crecer  y  producir  frutos espirituales como el amor, el gozo, la paz, la bondad, la mansedumbre, la paciencia, la templanza y  la fe (Gálatas 5:22-23)

Muchas de las palabras que contiene la Biblia son como lámparas que alumbran  el camino de nuestra vida terrenal y son necesarias para adquirir la sabiduría e inteligencia que descienden y se  reciben de lo alto(Salmo 119:105, Santiago 1:5)

Mediante la lectura de la Biblia llegamos a conocer la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta. Además, obtenemos  conocimiento sobre  sus atributos, hechos, mandamientos, consejos y promesas (Romanos 12:2)

En definitiva, necesitamos  escudriñar, meditar, entender, conocer, creer y obedecer  el mensaje que contiene la Biblia para  cambiar nuestra manera de pensar y de actuar frente a Dios y a nuestro prójimo. Por  estas razones,  leer la Biblia no es suficiente.

Por: Enrique Aquino Acosta

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