Cine y Sociedad: El Taxista de Martin Scorsese

Por Enmanuel Peralta jueves 5 de septiembre, 2019

La soledad del Hombre moderno.

Las películas de Scorsese van más allá de los términos estéticos del cine: son trascendentales. El catolicismo de Scorsese, en el que fue educado, se torna profundo y en conflicto por su visión amplia del mundo, la doctrina de la redención le adorna para retratar temas con un gran contraste social como la soledad en un hombre moderno, la política, el crimen, la prostitución y la pornografía, la esquizofrenia, y la Redención de los vicios con soluciones non-sancta en una sola obra de arte: Taxi Driver.

Un recorrido por la película que acabamos de mencionar, nos lleva a cuestionarnos sobre la vida y la soledad en la Ciudad de Nueva York, frente a un mundo que nos contradice, nos impulsa al crimen, nos mantiene en la miseria y en nuestros vicios más demoledores. El descubrimiento del amor no es suficiente cuando la desgracia, las enfermedades mentales, y el mal vivir nos llevan a la desesperación. Fue entonces cuando Paul Schrader entregó este gran Guión a Martín Scorsese para llevar a cabo esta gran obra maestra del cine.

La historia de un solitario veterano de la  guerra de Vietnam, Travis Bickle, que, interpretado por Robert De Niro, vive en un cuchitril, sucio y estrecho, en un barrio italiano de Nueva York. En la más absoluta soledad, en pleno ocio, con una  pequeña pensión de salario que recibe, Travis totalmente aburrido, monótono, asistiendo regularmente al teatro a  ver cine porno,   sin poder dormir por noches enteras. Travis, va  buscando la forma de redimirse y resolver sus problemas emocionales: decide dedicarse a taxear. Este nuevo trabajo, según desea el mismo Travis, debe de ocupar su mente inquieta la mayor cantidad de horas posibles por las noches, e incluso, llega a trabajar los siete días de la semana. Envolviéndose así en la vida nocturna de Nueva York, viendo muy de cerca la droga, la prostitución, el alcohol, el crimen, el desastre social, la pobreza y la miseria general de los años 70 (poco tiempo después de la guerra de Vietnam). Al parecer no le afectaba mucho lo que veía en las calles de una ciudad, de un país por el cual había arriesgado su propia vida en la guerra. Le daba lo mismo, veía el fracaso de la guerra sobre sí mismo, su pérdida en vano de tiempo, rodeado de cuerpos andantes con los cuales no podía establecer ninguna amistad. Una noche abrumadora y repetida de sus días laborales, Travis Bickle exclama sentado en una vieja sala abandonada y frecuentadas por viciosos de cine porno: « Twelve hours of work and i  still can’t still sleep. Damn. The days go on  and go and i don’t end ». Sentía que su vida debía ir a alguna parte, a algún lugar. Descansar. Su alma lo remordia en búsqueda de una trascendencia, de una sublimación de los sentidos. La desesperación era horrible, pero aún conservaba, cierto ímpetu por encontrar lo que realmente buscaba, aunque sin saberlo.

Fue entonces cuando Scorsese aparece en un escameo memorable, el primero de dos, y una de las escenas más fascinante, un giro magistral del guionista Schrader y llevado a su plenitud por Scorsese,  donde introduce como un gran maestro de la narrativa audiovisual a un personaje  central(interpretado por Cybill Chapman)  la bella y sonriente Betsy. El veterano de guerra queda fascinado por su personalidad y belleza. «She appeared  like an angel»  Travis le hace una visita, donde trabaja como parte del comando de Campaña del candidato presidencial Palentine, y consigue una cita con ella después de un diálogo exquisito de un hombre maduro y tal cual un veterano de guerra, que va a lo que va, apasionado, claro y directo, y sin rodeos. Ella, también fascinada por “tremenda” personalidad acepta salir a comer con él y conocerlo. Después de varios encuentros, él la invita al cine, y ella queda totalmente decepcionada, él no podía ofrecerle más que una invitación a un  teatro de cine porno. Betsy lo interpretó como una ofensa y una invitación a tener relaciones sexuales. A pesar de su intento por disculparse, Travis Bickle le da un giro a su vida. Las  efímeras escenas románticas se convirtieron en una desgracia, acompañadas de la música del compositor Bernard Hermann (músico de casi todas las película exitosas de Hitchcock, y murió dos días después de terminar este la banda sonora de esta película). La  primera evolución de Travis Bickle, es marcada por este acontecimiento, que pudo haber cambiado su vida. Pero el guionista, Paul Schrader, influenciado por la “Doctrina Calvinista de la Predestinación”,  denominación en la que fue criado, va guiando al personaje hacia otro destino.

Una joven prostituta de 13 años de edad llamada Iris, interpretación memorable de Jodie Foster, hace que Travis se vuelva su redentor después de verla ser maltratada por uno de sus “amantes”. Se la encuentra varias veces, e intenta acercarse a ella por medio de su proxeneta. Vuelto, Travis completamente esquizofrénico, el guionista guiado por el pesimismo calvinista, introduce en el hilo del drama, la más alta expresión del neo-noir(neo -cine negro). He aquí el conflictivo pensamiento católico en Scorsese, contrastar el pesimismo Calvinista con su visión  del hombre desgraciado, frente a la responsabilidad personal, y su libre albedrío.  Scorsese, demostró este conflicto constante en su película The Silence, donde muchos cristianos son condenados sin pena ni gloria en Japón durante una dura persecución,  y su principal mentor, Rodrigo S.J. apostato contra la Fe. En este conflicto de cosmovisión el desenlace de la película y la evolución del personaje principal toma otro giro: Travis se convierte en  un hippie asesino.  Influenciado por una de las cuando dialoga con  un pasajero (interpretado por scorsese) que le cuenta que matara a su amante porque lo dejo por otro.  Inmediatamente, Travis busca la forma de redimir. La película termina en una sangrienta escena donde el veterano termina asesinando a todo los proxenetas en el apartamento donde prostituían a la joven Iris de 13 años de edad. Travis, demolido y ensangrentado termina siendo un “héroe” y exaltado por la prensa.

Robert De Niro aporta no solo una actuación memorable, si no que hace icónica una escena mirándose al espejo, donde improvisó algunas palabras que no estaban en el guión: « Are you talking to me, are you saying that to me», convirtiéndose en una de las mejores escenas de la obra fílmica.

Scorsese logró hacer una obra maestra acompañado de un gran equipo, colaborando muy estrechamente, en especial del guionista. Schrader cuenta una anécdota cuando reescribió por completo el personaje de Iris, al hablar con una prostituta en un bar por media hora, inmediatamente después de hablar con la chica llamó a Scorsese en la madrugada y se lo contó. Al siguiente día hablaron los tres sentados sobre su vida. Incluso la prostituta de la vida real interpretó la amiga de Iris en el film.

El mismo Steven Spielberg le ayudó a realizar las últimas escenas de la película, en la cual duraron tres meses, para lograr unas tomas de cenital durante el rodaje del tiroteo de la última escena.

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