Cada paisano es un kamikaze gestionando su harakiri

Por Edgar Marcano viernes 15 de mayo, 2020

Sedientos de poder, demagogos líderes insisten en realizar elecciones, argumentando tesis irracionales, su temeraria sed de poder es inmensa imprudencia, los laureles de los actuales parecen molestarle a las aspiraciones en turno, Covid no da tregua, pero les importa, en tanto la quema criminal simultánea de nuestros vertederos, predios y bosques coinciden con la consigna enarbolada por esos ávaros, elecciones o que arda Troya.

El verbo crea y son muy efectivos al convidar las 77 plagas del éxodo, las peculiaridades organolépticas de RD son mas degradas y desagradables cada día, nuestro inepto funcionariado es incapaz de operar, aprovechar y gestionar los botaderos sin menoscabo del ambiente, eso hay que subsanarlo, es hora de consultar los oráculos no es necesario hacer una radiografía al país para saber que tenemos la muerte adentro, con razón nos duele la RD, en el pavor de nuestra sinarquía.

El león midas se ufana de tener la ficha del tranque en las manos, ningún ente racional va a asistir a una mascarada electorera a todo riesgo y en ultramar ni se diga, la peste no es programable, ni come cuentos ni cree en relajos de administración de la inmunidad del rebaño, picos, mesetas de cónicas, segregación social, control de contagios y mucho menos le importa quien gane las elecciones, el virus chino es una entelequia de destrucción masiva, es una desgracia planetaria, solo la unidad global con y por la gracia de Dios pueden vencerlo.

Es hora de priorizar la vida humana aunque el nuevo orden solo quiere consumidores, en tanto nuestros temerarios caudillos no ven más que un cliente electoral en cada paisano, nos gobiernan mercaderes y mercenarios en medio de una guerra de bits, data y virus letales mutantes resistentes a todos los climas, hay que reinventar la sociedad y a sus individuos.

Estamos desinformados ante la peste, cada mensaje es más confuso, cada boletín es un coctel de frenesí, ahora Covid se ha eplatanado y bebe ron en los barrios entre seres de escasa instrucción, marginados y hacinados en extrema calamidad, excluidos de la agenda política, sin cuidar ningun detalle de su salud, les falta higiene, les sobran drogas.

Ser cronista de la miseria no es fácil, hay que criticar, denunciar y desafiar a nuestros faraones y sus deidades, aislar a esos infelices es la mejor forma de manejar la peste, así se previene la expansión al menor costo, en tanto segregar la economía requiere conjugar convenientemente estímulos, gasto público, producción, demanda, cargas fiscales y salarios.

Hay que rescatar en lo posible la inversión extranjera, las exportaciones, el turismo, las remesas y el crédito como forma de restablecer las divisas, hay que cubrir la brecha financiera inducida por la reducción de los ingresos públicos, pero nuestra economía descansa en patas de barro muy vulnerables y dependientes de los factores externos, tenemos que asegurar la sostenibilidad apuntalándonos en pilares robustos, retomando la construcción del desarrollo productivo, adaptándonos a la nueva era, su ciencia, su tecnología y su sociedad, así que el turismo, las zonas francas, la industria nacional, y la producción agropecuaria es menester potenciarlas.

La indisciplina popular se impone ante el el inmenso esfuerzo oficial, cada paisano es un kamikaze gestionando su harakiri, en una tenebrosa transmición de loteria letal bajo el imperio del protagonismo buscando la exclusividad de la gloria, mientras la extrema necesidad nos resta libertad y merma la calidad democrática, la inmensa mayoría dominicana carece de acceso al bienestar de la vida civilizada por ende carecen  de conciencia social y mucho menos se animan a participar en el bien común.

Por Edgar Marcano

Anuncios

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar