RESUMEN
El día de las elecciones el riesgo de contagio de la peste es lo de menos y a nadie parece importarle, de tonto he ido a votar varias veces, legitimando así la dictadura de la cleptocracia implacable. En RD votar no es seguro, corres el riesgo de ser atropellado, lesionados, agredido y hasta asesinado.
Hace unos años, fuí a votar a las 7 AM, era el primero de la fila, pero a las 12 M no había logrado penetrar al recinto electoral. Turbas de pepehochistas y comesolos caraduras seleccionaba el acceso de los sufragantes, al sentirme discriminado decidí regresar a casa, en eso llegaron observadores internacionales quienes ante mi queja me introdujeron al local electoral, llevándome hasta la mesa dónde me dejaron para votar.
Inmediatamente fui insultado por un delegado político gobiernista con palabras impublicables, reaccioné contestándole, mucho cuidado soy comunicador social, su respuesta fué un hostil cállese. Voté por la oposición y me fuí tranquilo.
Cuatro años más tarde había cambiado de local electoral, fuí el primero en llegar a la mesa cuyo presidente era un taxista conocido quien me solicitó le buscara agua, mientras gestionaba el líquido en una bodega cercana, unos individuos me insultaron gratuitamente, los desafié a batirnos a tiros en el escenario, pero no quisieron, no aceptaron el duelo, esa vez voté por los izquierdistas y no he vuelto ni vuelvo a sufragar. De regreso a casa le dispensé el pasaje a varios infelices para llegar a sus mesas electorale.
Votar en RD es muy peligroso, el sufragio es selectivo y el votante corre el riesgo de ser descalabrado, máxime ahora que un sector inconforme del empresariado conspira aliado a los carteles mafiosos del narco montados en más de 40 encuestas infalibles, según ellos. Creyéndose ganadores amenazan con el látigo de un fiscal independiente, pero de su claque, hay que tener cojones para sufragar y legitimar a unos 266 verdugos.
Que mi voto sea fuente de autoridad para quienes vienen a avasallarme no me cuadra en la cabeza, no voy de pendejo a votar para y por más de lo mismo, sin reformas estructurales a la vista, renovar y legitimar el liderazgo formal no es mi negocio. Abomino de quienes me mandan al matadero con una retórica digna de la torre de Babel y una vez se posesionan instalan un manicomio administrativo.
Desconfío de este bandidaje, pues quienes no supieron custodiar unos RD$.40 MM de pesos en Santiago, mucho menos me van a garantizar mi integridad física, percibo mala fé en sus actuaciones y son peores que la peste covidiana.
Ir a votar sería convertirme en un temerario suicida y tonto útil de un caudillo ateo promotor del aborto y de los maricones.
Empresarios sublevados, encuestas sesgadas a cuesta en protestas y manifestaciones, encarnan la oposición, conspiran contra el gobierno solidario con los pobres, ojalá estos infelices comprendan esta patraña.
En nuestro circo electorero las estrellas son, un caballo que habla, una tayota mutante y un abominable león rey midas, todo un cóctel de voces, venenos y pezuñas afiladas. La campaña culmina en la hoguera del infierno, ausente de valores, antes incineraban a los comunistas, hoy enarbolan a los jodedores a quienes los rumores de la red suben al cielo ipso facto, sin deslindar la señal del ruido. Yo no tengo velas en este entierro y no voy a arriesgar mi salud , ni mi vida en pleito ajeno, entre el funcionariado regente, contra los empresarios inconformes ayuntados con los carteles del narco y la mafia en la oposición, resumen de mi conversación de hoy con Concho Primo, Desde Santo Domingo, República Dominicana.
Por Edgar Marcano
