RESUMEN
Llegado el 22 de diciembre de 2019, disfrutando el agradable clima navideño en Caracas, consideré necesario salir del bullicio citadino y encaminar mis pasos al distante oriente venezolano, específicamente a Casanay, Municipio Andrés Eloy Blanco, Estado Sucre, procurando el alejamiento temporal hacia la llamada tierra de la libertad.
Juan Pablo Duarte, se establece en Caracas en 1844 y fue acogido, por sus tíos, los hermanos de su madre Manuela Diez, quienes tenían muy buena posición económica allí, lo que permitió, con los ahorros que poseía, involucrarse en negocios familiares; pero apenas transcurridos dos años de su estadía, en 1846 y en aparente estado depresivo, a causa de los decepciones sufridas por el destierro de su naciente Republica Dominicana y después de escribir ¨la Cartera del proscrito¨, toma la firme decisión de alejarse de la urbe caraqueña hacia la región de Achaguas, Estado Apure, parte Sub-occidental de Venezuela, lugar de extensas llanuras, ubicada en las confluencias de los ríos Orinoco, Arauca, Apure y Canapáro.
Para iniciar mi viaje hacia el estado Sucre, me trasladé en horas de la madrugada a la terminal de autobuses San Martin, en el sector del mismo nombre, en Caracas, donde abordé una de las llamadas ¨encavas¨, autobús de fabricación china, muy populares para viajes interurbanos, pero poco confortables, donde permanecí sentado por 16 horas continuas, para un recorrido de 500 kilómetros; interesante por los hermosos paisajes venezolanos, aunque tedioso y agotador trayecto, pues debí soportar más de una docena de chequeos de la guardia militar Bolivariana, las llamadas ¨cavalas¨, que se apostan y detienen los vehículos, en todas las entradas de los ciudades y poblados costeros que se encuentran en el trayecto, Guatire, Cupíra, Boca de Uchire, Puerto Píritu, Barcelona, Puerto la Cruz, Cumaná, que es la capital del estado Sucre, luego Cariaco y finalmente Casanay, lugar de mi destino.
La región Achagua, Estado de Apure, donde el patricio decidió establecerse al marcharse de Caracas, en 1846, era entonces y lo es hoy, un pueblo indígena del mismo nombre, de poca población; siempre han vivido de la siembra del maíz, consumen la carne de caimán y hablan las lenguas achawa, piapoco y el español; y demás está decir, que el citadino Duarte, eligió un difícil lugar como nueva residencia.
Felizmente, arribé a Casanay al filo de la media noche del 22 de diciembre, siendo acogido en un cálido ambiente familiar por la familia Lara-Cotinez y luego continuar tras las huellas del patricio.
AUTOR: QUÍRICO RESTITUYO DICKSON
restituyoquirico@gmail.com
