Tras las huellas del patricio (segunda entrega)

Por Quírico Restituyo Dickson lunes 14 de septiembre, 2020

Siempre llevado por el propio espíritu Duartiano y con un morral lleno de motivaciones e informaciones, llegue al aeropuerto Simón Bolívar en Maiquetía, municipio del Estado La Guaira, República Bolivariana de Venezuela, el día 18 de diciembre de 2019; La Guaira es una hermosa ciudad costera, ubicada al centro-norte de Venezuela, a solo 30 kilómetros de la capital Caracas; esa misma Guaira, en cuyo puerto desembarcó el patricio Juan Pablo Duarte, el 30 de Noviembre de 1844, junto a toda su familia, procedentes de Hamburgo, Alemania, luego de que fueran desterrados de la naciente República Dominicana.

Hoy día, La Guaira es la puerta de entrada de Venezuela, por la importancia de su puerto marítimo y aeropuerto; en el año 1844, en que llega Duarte, La Guaira era un puerto de mar de migración clandestina, dada la facilidad que ofrecía a los europeos, quienes huyendo de la miseria,  deseaban llegar a las tierras americanas y por tal motivo se desarrolló un enorme flujo de familias enteras de migrantes y luego de arribar a Venezuela, una gran parte se diseminaban hacia otros países de América, manteniéndose esta dinámica  hasta mediados del siglo XX,  es decir por alrededor de 100 años, a partir de lo cual y debido a la transmisión de enfermedades importadas de Europa y los contratos fraudulentos de los viajeros, se establecieron controles migratorios, que revertieron dicha dinámica, convirtiéndose entonces, La Guaira, en un puerto de salida de retorno hacia Europa ( Emigración clandestina y viajes marítimos, 1850-1950, de José Fernández Morales, Universidad Complutense).

Del Municipio de Maiquetía, me dirigí hacia Caracas, por la amplia autopista Caracas-La Guaira, una de las más importantes de Venezuela, construida durante el gobierno del Presidente Marcos Pérez Jiménez, en el año 1953.

Arribe a Caracas, al final de la tarde, disfrutando de un agradable clima, con una temperatura de 23 grados centígrados; una ciudad densamente poblada y hoy día considerada una de las más peligrosas del mundo, según informe emitido por la organización española El orden mundial; sectores de Caracas, como El  Valle, El Cementerio, Los Magallanes, Petares,  Antimano y muchos más, son de las barriadas más grandes y con alto nivel delictivo, están ubicadas en las laderas de la montañas que circundan la capital venezolana, dando una deprimente imagen de arrabalización.

La Caracas de mediados del siglo XIX, en que vivió El patricio Juan Pablo Duarte, fue muy distinta a lo que es hoy, era una ciudad de hábitos y costumbres patriarcales, juventud modesta, el valle donde está enclavada la capital, era de paz, donde los oficios de sus habitantes, básicamente eran la sastrería, artesanos, zapatería, fabricantes de sombreros, velas y donde se imponían las modas europeas; el pueblo venezolano, en su mayoría, estaba ajeno a la política, de poco interés por la lectura,  lo cual quedada en la preferencia de un grupo de intelectuales de alto nivel social, quienes leían las obras de afamados escritores como Alejandro Dumas, Tulio Febres Cordero, Laureano Vallenilla, etc…; se vivía entonces sin miedo, de puertas abiertas y vecindades amigables.

Como nuevo visitante y en una fría noche caraqueña, procure el necesario descanso, en el previsto hospedaje y luego proseguir mi periplo, tras las huellas del patricio.

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