Puedes vengarte, pero con amor

Por Susan Espaillat

La compensación positiva reinstaura el equilibrio en la relación de pareja

La relación de pareja se logra a través de una compensación continua entre dar y tomar, unida al amor.  En ocasiones en una relación de pareja ocurre que uno le hace daño al otro, en consecuencia, el afectado siente la necesidad de vengarse, por lo que a su vez inicia acciones para hacer daño al primero. Dado que se siente justificado en su acción, le hace más daño al primero del que éste realmente le hizo. Este tipo de compensación por el dolor causado es denominado en la psicología sistémica compensación negativa.  Y es justamente este tipo de intercambio en lo negativo, lo que destruye tarde o temprano la relación.

El principal obstáculo para la reconciliación en la pareja es aquel que piensa que el otro le debe algo. Desde su interno se siente con ese derecho y lo traduce en reproches y reclamos.  Entonces, para equilibrar la relación aquel que fue afectado puede vengarse, pero con amor, en lo que llamamos la compensación positiva. El afectado realiza una acción vengativa pero menos intensa al evento que le afectó, reinstaurando el balance interno de la relación.  Cuando aquel que siente la necesidad de vengarse, antes de realizar el hecho puede decir, por ejemplo, “Soy tan responsable como tú, asumo mi parte. Para sanar mi dolor voy a vengarme de ti, y te haré daño. . . pero con amor” entonces se pone en acción, en esta forma, perdura la relación y se fortalece.

Una relación de pareja lograda también implica que no dé más de lo que el otro pueda tomar, y que no tome o quiera más de lo que el otro pueda dar. Aquel que da más o aquel que exige al otro más de lo que aquel puede dar, tarde o temprano hará que termine la relación. Siempre debemos recordar que la felicidad en la relación se logra reconociendo que el otro tiene el mismo valor, aunque sea diferente. Que el éxito no es intentar cambiar al otro sino amarlo con todas sus diferencias, que el matrimonio se lleva asintiendo a ambas familias tal y como son, tu familia es tan perfecta como la del otro, y que la compensación es vital para el equilibrio interno… “tu das y yo tomo, tú tomas y yo doy” es lo justo.

POR SUSAN ESPAILLAT

*La Autora es abogada y facilitadora en Constelaciones Familiares.

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