La financiación política al desnudo Odebrecht y los súper Pacs

Por Humberto Salazar Martes 14 de Marzo, 2017

En el día de ayer la prensa brasileña recoge una parte del interrogatorio, filtrado accidentalmente, que realizó el juez de Curitiba Sergio Moro a Emilio Odebrecht, quien fuera presidente de la compañía que lleva su nombre y es el padre de Marcelo, preso por la Operación Lava Jato.

Al responder preguntas directas, Emilio afirma que ¨los pagos no contabilizados para las campañas políticas siempre fueron parte del modelo reinante en Brasil¨ y afirmó saber ¨que existía su uso por parte de Marcelo en la llamada ¨caja dos¨, en lo que la defensa del empresario llamó ¨recursos no contabilizados¨.

Según Emilio Odebrecht, quien es el presidente del consejo de administración de la compañía, siempre existió la ¨caja dos¨ en la constructora para donaciones de campaña a los partidos políticos brasileños, según dijo textualmente ¨existía desde mi época, en la época de mi padre (Norberto Odebretch) y también de Marcelo (Odebrecht).

Hablamos de un periodo de tiempo que va desde el año 1941, cuando Norberto Odebrecht sucede al abuelo de Emilio al frente de la empresa, hasta nuestros días, es decir 75 años atrás.

Pero ademas dice Emilio que este ¨era un modelo reinante en el país¨ y según el Odebrecht daba dinero a todos los partidos, por dentro y por fuera, muchas veces con recursos oficiales, es decir contabilizados y otras veces no oficiales, que es lo mismo que no eran transparentado en los estados contables.

¨En mi época¨, dice Emilio, las cosas eran mucho mas simples. No tenían la complejidad que la organización pasó a tener, trabajando en mas de 20 países y lidiando con multiples negocios¨, cuando yo era presidente de la empresa¨ (se apartó en el año 2001) ¨existía una regla: o no contribuíamos para ninguno o le dábamos a todos¨.

Este fragmento de las declaraciones de Emilio Odebrecht, desvela perfectamente cual es la conducta de la mayoría de los empresarios en lo que concierne al financiamiento de las campañas electorales en la democracia moderna, la que requiere de gran cantidad de recursos para su implementación y realización.

Ahora, ¿hay alguna diferencia sobre lo narrado por el señor Odebrecht y lo que ocurre con las campañas electorales del autodenominado policía del mundo los Estados Unidos?.

¿Porqué razón un político cualquiera de un país latinoamericano tiene que avergonzarse o sentir que hace algo incorrecto cuando recibe financiamiento de una empresa para sus actividades políticas, cuando eso es lo usual en cualquier campaña moderna?.

No tenemos idea de quien se inventó que las campañas electorales se hacen solo con presentaciones en programas de panel, discursos bonitos y gratuitos en canales de televisión y radio o con la cara de los candidatos en los ¨mano a mano¨.

Absolutamente todos sabemos que los comerciales en los medios masivos de comunicación, gorras, camisetas, movilizaciones, banderas, mitines caravanas y todos los etcéteras mas se realizan con inversión de recursos económicos que captan los candidatos a través de diversas actividades, en nuestro caso y el de los Estados Unidos existe financiamiento público, que se usa en modalidades diferentes.

Exactamente lo que describió en su declaración Emilio Odebrecht, es el método por el cual se financian las campañas electorales en los Estados Unidos, donde una serie de empresas y corporaciones financian en forma directa a los candidatos a diferentes cargos electivos, incluyendo a los presidentes, a través de los denominados Super Pacs.

Un Super Pac (political action committee) es una organización que recauda fondos y los dedica a apoyar un candidato en las elecciones estadounidenses, donde no hay límites a la cantidad de dinero que se dona para las campañas y abre las puertas para que los multimillonarios, las empresas y los sindicatos inviertan en quienes consideren van a defender sus intereses.

Para tener una idea de la influencia del dinero en las campañas electorales de los Estados Unidos, habría que citar un estudio que realizó el Brennan Center for Justice de la Universidad de Nueva York, donde demuestra que un grupo de solo 200 personas, multimillonarios dueños de compañías y sus esposas, han copado el 60% de las donaciones políticas a diferentes candidatos a cargos electivos en ese país.

Y por si esto fuera poco, hay cada vez mas denuncias de financiamiento con ¨dinero sucio¨ a campañas electorales en los Estados Unidos, a través de Super Pacs que usan organizaciones sin fines de lucro como donantes, las cuales no tienen obligación de declarar el origen del dinero que ingresa a las cuentas de los partidos políticos.

Existe una web en los Estados Unidos denominada ¨Open Secrets¨, la cual se especializa en tratar de determinar los integrantes de los Super Pacs, las compañías que invierten en los candidatos y los intereses que defienden a través de estos, si es que llegan a ganar las elecciones e ingresan al circulo de poder en cualquiera de los poderes públicos de ese país.

Se ha demostrado que las empresas que mas aportan son las compañías del sector financiero como: Bank of America, J.P. Morgan, Citigroup, Wells Fargo, American Bankers e Independent Community Bankers.

También las del sector asegurador entre las que se destacan New York Life Insurance, Metlife y Pacific Life y casi todas las tecnológicas, Oracle, Microsoft, Intel, HP, Facebook, Cisco System, eBay y sobretodo Google, que no esconde su intención de influir con su financiamiento a congresistas por las amplias probabilidades de ser afectada por leyes fiscales o sobre monopolio.

Entonces, ¿hay alguna diferencia entre el financiamiento de una compañía como Odebrecht, que confiesa haber contribuido a diversas campañas electorales en su país desde hace muchos años, y la influencia de las grandes multinacionales estadounidenses en los procesos electorales de Estados Unidos por medio de los Super Pacs?.

La única diferencia son los intereses que defienden, como buenos empresarios halarán para donde indiquen sus intereses y es tarea de los políticos, a pesar de haber recibido financiamiento privado, que no es un delito ni en Brasil ni en los Estados Unidos, conocer que su deber es para con los intereses colectivos por sobre cualquier interés o deseo individual.