Los resultados del Perú y la responsabilidad del PLD

Por Humberto Salazar martes 8 de junio, 2021

Decía el Profesor Juan Bosch que la República Dominicana padecía una arritmia histórica, tesis sostenida en la mayoría de sus libros donde trata temas políticos, que en síntesis se fundamenta en el planteamiento de que por  nuestra ubicación geográfica, que nos llevó a estar aislados de los grandes procesos de transformación en América, las tendencias políticas, económicas y sociales nos llegan en forma tardía.

Solo para aclarar el término, una arritmia consiste en un latido irregular de nuestro corazón, órgano que tiene un ritmo automatizado, cuando ocurre una arritmia se sale de este compás y uno o varios latidos puede ser mas lentos o mas rápidos, en el caso del símil que hacia Bosch, y para usar el mismo ejemplo, se trata de que los dominicanos padecemos de una lentitud o bradicardia en nuestra evolución política en comparación al resto del continente.

Pues tuvimos que echar mano de este pensamiento desarrollado hace mas de 60 años por el líder histórico del PLD, para tratar de contextualizar la situación política de la República Dominicana frente a los resultados electorales de una nación tan grande como el Peru, donde acaba de ocurrir la elección de un verdadero ¨outsider¨, algo impensable en la tierra de uno de los pensadores mas avanzados en materia política en Latinoamérica, Victor Raul Haya De la Torre.

Una persona simple, un maestro de escuela del área rural, un individuo sin ninguna experiencia de estado, llamado Pedro Castillo, sin la mas mínima idea de como funciona un estado, y a través de un partido como Peru Libre, que le dio la oportunidad de ser candidato ante la ausencia de alguien con capacidad para serlo y posibilidad de ganar, será el próximo presidente de uno de los países mas tradicionales y ricos del continente.

Este fenómeno se puede explicar por la velocidad a que esta latiendo la política hoy en día, tanto en America como en muchos países del resto del mundo, donde los aires de desencanto con la clase política tradicional, esta llevando a los pueblos a buscar respuestas en grupos extremistas, cual es el caso de Peru Libre y Castillo, que al final llevan a los países a una decadencia de las instituciones y mayor pobreza y aislamiento.

Y es aquí donde la República Dominicana y en especial el Partido de la Liberación Dominicana deben jugar un papel trascendente en esta etapa de nuestra vida institucional, pues la ola de destrucción del sistema de partidos políticos que nos esta llegando desde el cono sur del continente, tiene su paradigma en lo ocurrido en Venezuela, un país con enorme cantidad de recursos naturales, del que han escapado mas de 5 millones de sus habitantes acosados por el hambre y la miseria, es un fenómeno al que debemos poner atención.

A partir de la acción de las llamadas organizaciones de la sociedad civil financiadas desde el exterior de nuestros países, y prohijadas por equivocadas políticas diseñadas en diferentes administraciones presidenciales desde los Estados Unidos, en forma sistemática se esta empujando a la destrucción de los partidos políticos tradicionales, y dando paso a grupos de presión que solo se reúnen para participar en procesos electorales y producen monstruos que destruyen todo lo logrado por nuestros países.

A nadie se le podía ocurrir hace pocos años que en Chile, un país que se acercaba a convertirse a ser el primero en America Latina en ser considerado como parte del primer mundo, fueran grupo marginales los que dominaran la política  según los resultados de las elecciones para la asamblea constituyente, son mayoría, hoy en ese país los llamados ¨independientes¨, los partidos tradicionales, responsables del crecimiento económico de Chiel,  languidecen y van camino a una segura derrota en las elecciones que se celebrarán a fines de este año.

Lo mismo ocurrió con Brasil, donde un oscuro ex militar miembro de un partido minoritario es hoy su presidente, encaramado en una ola populista empujado por decisiones judiciales, una persecución irracional de quien era el equilibro desde la oposición del sistema político, Luis Ignacio ¨Lula¨ Da Silva, el que ahora parecería encabezar un movimiento multipartidario que lo llevará de nuevo hacia el Planalto.

Pues en nuestro país, la responsabilidad de que ojo sucumba nuestro sistema de partidos esta sobre los hombros del libre y presidente del PLD, Danilo Medina, y los cientos de miles de militantes de ese partido, que en estos momentos están dedicados a una titánica labor de organización de una estructura partidaria que tenia y tiene urgencia en ser renovada y adaptada a los tiempos que corren, cuyo reto principal es evitar la desaparición de una clase política, a la que hay que reconocerle los aportes que ha realizado para el desarrollo de nuestro país.

Y decimos que esta responsabilidad recae sobre el PLD, pues en realidad es el único partido político que existe hoy en día en la Republica Dominicana, el único que tiene posibilidad a partir de que pudo sobrevivir al embate de la confrontación y la división casi intacta toda su estructura, y sobre estos cimientos es la única organización del sistema que esta en capacidad, de mostrar una obra de gobierno reciente y dar respuesta a los retos derivados de la gran crisis económica y social que se nos viene encima.
Porque no nos podemos olvidar de que los grandes y tradicionales partidos del país en la practica ya desaparecieron, que nos llegó la ola del entierro que han sufrido partidos tan grandes como los partidos Conservador y Liberal de Colombia, el Apra del Perú, Liberación Nacional de Costa Rica, la super poderosa DC de Chile y ni hablar de los ecuatorianos que fueron enterrados en los gobiernos de Rafael Correa.

Como esos; el Reformista Social Cristiano y el Revolucionario Dominicano, que junto al de la Liberación Dominicana eran la trilogía de partidos que por décadas dominaron el escenario político nacional, prácticamente han desaparecido al no poder adaptarse a nuevas situaciones políticas producidas por el desarrollo tardío de las instituciones en nuestro país y el avance económico que a su vez crea nuevas necesidades en las emergentes clases medias de la República Dominicana.

¿Qué nos queda entonces?, pues solo el PLD para evitar que los ¨outsiders¨ populistas, capaces de ofrecer lo que sea a sabiendas que no podrán cumplir una sola de sus promesas, sustituyan en esa arritmia histórica que padecemos, donde todas las tendencias llegan en forma tardía, a una clase política que con su experiencia es la única que puede ,mantener la ruta de crecimiento y desarrollo que ha llevado la República Dominicana en las ultimas décadas.

Esta es la responsabilidad de cada miembro y militante del PLD, desde su mas alta dirección hasta su nivel de base, el rescate de la máxima de ¨Servir al Partido para Servir al Pueblo¨, frente a lo que esta ocurriendo en otros países, cobra mas actualidad que nunca, la única salida que tiene el sistema y que es viable en estos momentos, es que ese partido vuelva a reconstruir una estructura fuerte que reverdezca la esperanza ante la ola de soluciones populistas que se nos viene encima a partir de la crisis.
!Manos a la obra!

Por Humberto Salazar

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