Extrañando a mi político

Por Rafael Alfredo Marcano Guzmán Martes 14 de Febrero, 2017

En el día de ayer mientras conversaba con un joven político del Municipio de Santo Domingo Norte, salió a relucir un tema que se ha convertido, lamentablemente, en la causa principal que explica el por qué la juventud cada día cree menos en los políticos y como consecuencia de esto, se mantiene alejada y sin interés de participar en los procesos políticos que vive el país.

Casi con lágrimas en sus ojos, ese joven me comentaba lo frustrado y decepcionado que se sentía al ver como pasaban los días sin ser tomado en cuenta en ninguna posición pública. Mayor era su tristeza al comentarme que lo que más le dolía era ver como aquel candidato que tanto lo llamaba y lo buscaba en tiempo de campaña, hoy fuera inaccesible para él.

Me explicaba que como por arte de magia, aquel supuesto amigo en quien había puesto toda su confianza y esperanza, hoy no tenía tiempo para conversar con él. Aquel celular que era respondido al primer timbrazo hoy parecía olvidado en el medio de un desierto, sin nadie interesado en responder. Aquella agenda que siempre tenía un espacio para él, hoy estaba llena, con compromisos asumidos hasta el 15 de agosto del año 2020.

Se preguntaba constantemente, ¿qué pasó?, ¿qué cambió?, ¿cómo cambia una persona de la noche a la mañana?, yo solo atiné a responderle que todas sus preguntas tenían una misma respuesta y era que aquel supuesto amigo pasó de ser un político que aspiraba a una posición a convertirse en un político que alcanzó lo que buscaba, y hoy por la gracia de Dios y el trabajo nuestro podía llamarse Senador, Diputado, Alcalde, Regidor o Funcionario Público.

Nadie puede ser obligado a cumplir lo imposible, de ahí que los seguidores entiendan que no es posible ayudarlos a todos a solucionar sus problemas. Por eso, esos seguidores, muchas veces se conforman con ser recibidos y escuchados por sus líderes. A veces solo quieren verle la cara a su político, sabiendo que las excusas que pone para no ayudarlo son un cuento de marca mayor.

Los políticos tradicionales no han entendido que a la juventud que le sigue le molesta más el trato que se le brinda que el accionar de su líder en el manejo de sus funciones. La juventud quiere políticos que les den la cara, ya sea para decirles que le pudieron ayudar con su petición, como para decirles que es imposible ayudarlos en este momento. La juventud quiere políticos que les den la cara durante la campaña, pero sobre todo, después de la misma.

Mi amigo me preguntó qué haríamos al respecto, mi respuesta fue clara, seguir trabajando. Nuestro trabajo no depende de lo bien o mal que nos trate un político. Nuestro compromiso social va más allá de los engaños y traiciones que sufrimos a diario. Le dije que siempre tenga presente que el político no será eterno en sus funciones y más tarde que temprano volverá a su realidad, no importa el poder acumulado siempre necesitara el apoyo de los suyos y quizás en ese momento nuestra fuerza sea mayor que la de ahora, por lo que nuestra decisión incidirá en el éxito o fracaso de su campaña.

Me despedí del joven exhortándole a no perder la fe y aconsejándole que siguiéramos adelante en nuestra lucha, que recordemos siempre las palabras de Facundo Cabral cuando decía: “el que hace lo que ama está condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar porque lo que debe ser será y llegará naturalmente”.

Nuestro tiempo llegará.