¿Sangre nueva?

Por Rafael Alfredo Marcano Guzmán viernes 13 de septiembre, 2019

La política dominicana no deja de sorprendernos y de mostrarnos cada día la forma mágica y carnavalesca con la cual la ejercen nuestros políticos.

Recientemente, se acaba de dar a conocer el listado de dirigentes que acompañaran al candidato que adversa al Dr. Leonel Fernández en el proceso interno a celebrarse este próximo 6 de octubre. Al leerlo se puede comprobar que la República Dominicana estará sin gobierno durante los próximos días, ya que casi todos los funcionarios de gobierno estarán participando de lleno en este proceso político.

Desde dirigentes sometidos a la justicia hasta funcionarios que no funcionan, todos convergen activamente en este equipo de campaña.

Indudablemente, en ese equipo sobran los recursos y puede sobrar la capacidad de resolverle problemas inmediatos a uno que otro elector. A pesar de esto, lo que les falta es más visible y tiene mucha mayor importancia a los ojos de la sociedad.

Algunos de esos dirigentes que hoy llevan la voz cantante a favor del candidato del Estado les falta mucha dignidad. Dignidad para no hacer causa común con un gobierno que fue responsable de encarcelarlos y hacerles pasar la mayor humillación de sus vidas, al punto de dañar su imagen de forma irreparable.

A otros les falta valor para oponerse a algunas decisiones, ya que no se explica cómo un hombre después de ser jefe de campaña de dos presidentes acepte ser bajado de Grandes Ligas para jugar en ligas menores coordinando provincias apartadas del centro político de poder.

En ese equipo puede sobrar de todo, menos sangre nueva, ya que la presentada a la sociedad sigue siendo bastante vieja y contaminada. Políticos que han perdido el contacto con la sociedad y que solo aparecen precisamente en estos momentos, en tiempos de campaña.

El gobierno dominicano, encabezado por el Presidente de la República, por querer ayudar a un amigo ha metido la pata en profundidades que ni se imagina.

El mensaje que se envía es el de un gobierno que estará en todo, menos trabajando por el desarrollo del pueblo dominicano. Un gobierno que estará despilfarrando millones y millones de pesos en campaña política y no en inversiones que beneficien al país.

¿Harán campaña esos funcionarios fuera de su horario de trabajo o los fines de semana?; ¿No se  destinarán los fondos públicos en beneficio del candidato del Estado?, las respuestas son obvias.

En el caso del candidato lo ponen en una situación difícil, ya que su equipo de campaña está conformado por un grupo de violadores de la ley. La Ley No.41-08, sobre Función Pública, establece en su artículo 80 lo siguiente: “A los servidores públicos les está prohibido incurrir en los actos descritos a continuación y que la presente ley califica como faltas disciplinarias, independientemente de que constituyan infracciones penales, civiles o administrativas consagradas y sancionadas en otras leyes vigentes…….. numeral 13) servir intereses de partidos en el ejercicio de sus funciones, y en consecuencia, organizar o dirigir demostraciones, pronunciar discursos partidarios, distribuir propaganda de carácter político, o solicitar fondos para los mismos fines, así como utilizar con este objetivo los bienes y fondos de la institución; 14) Requerir, inducir u obligar a sus subalternos a participar en actividades políticas o partidistas, sea en su provecho o de terceros”

En otras palabras, cada vez que un funcionario público salga a hacer campaña en beneficio del candidato del Estado estará violando la ley, disminuyendo así su calidad moral para exigir el cumplimiento de la misma.

El gobierno ha llevado a un nivel máximo nuestra creatividad, ya que a ninguna persona juiciosa se le podría pedir que imaginase un escenario donde el Director de Impuestos Internos, Aduanas o el Banco de Reservas se encuentren al frente de una campaña política.

Solo queda pedirle a Dios que proteja al pueblo dominicano, ya que la situación económica puede sufrir daños importantes como consecuencia de la desconfianza que creara dentro de los sectores económicos, nacionales e internacionales, la paralización de un gobierno en pleno por estar en proselitismo político.

Para nuestra desgracia hemos sido testigos de lo que tanto se nos anunció, hacer lo que nunca se había hecho.

Si esta es la sangre nueva a Dios que nos tome confesados pues la sangre nueva no será más que un slogan de campaña, ya que en la práctica la sangre seguirá siendo la misma, sangre vieja y contaminada.

 

Por Rafael Alfredo Marcano Guzmán

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