Democracia oposicionista de pasarelas…

Por Francisco S. Cruz jueves 21 de mayo, 2020

Lo que se dice independiente no lo soy, como tampoco lo es un abogado, entre otros, de prosa ágil y diario gratuito, que, bajo licencia ciudadana -y en todo su derecho-, nos quiere vender la idea de que es una suerte de filósofo “apolítico”, librepensador o, cronista de lo cotidiano cuando es evidente que, como cualquier político -porque lo es-, toma partido, aunque vestido de pendejo. Si, eso dije: ¡de pendejo!

Quizá, le falte coraje para proclamar, abiertamente, nombre, apellido y siglas de sus preferencias. Sin embargo, e insisto, se hace el pendejo, pues, en cada artículo-deshago o insulto, se le ve el refajo blanco-azul -por inferencia-. Es su derecho; pero tampoco hay que aceptarle, así por así, que uno es pendejo.

Karl Popper en “La sociedad abierta y sus enemigos”, nos induce a no “reverenciar a los grandes hombres” y a rechazar todo “historicismo” filosófico; pero sucede que nuestra sociedad más que “abierta” es alegre y bullanguera, y así nos encontramos con sujetos, escribidores y líderes que apelan a “filosofar” para no confesar bando político, abandonar un partido y “fundar” otro, pero, apostando a ganar las próximas elecciones con las bases o miembros del que abandonaron -¿se habrá visto semejante tomadera de pelo?-; igual, si se presenta una crisis, que no es política si no sanitaria, quieren que el presidente de turno los convoque para ellos trazarle lo que hay que hacer, diferente a lo que se estila: ponerse a disposición y en qué puedo ser útil (sencillo). Pero no, la nuestra, desde la oposición, es una democracia de pasarelas (exhibición-protagonismo).

Por ello, aparecen, como por arte de magia y zafra electoral, piratas incendiarios de vertederos, políticos denunciadores de corrupción y narcotráfico que, algunos “periódicos”, medios y “periodistas” publican sin la más elemental indagatoria-confirmación, para luego descubrir que los denunciantes, viejos zorros de la “política” y otrora colindancia- “Cosa nostra”, donde dijeron digo, ahora dicen Diego. Porque ahora, ya no hay muertos de campañas electorales, sino encuestas caseras y bulos-mentiras de cloacas y redes sociales.

Así, hemos llegado a una “democracia” de oposición de pasarelas: donde cualquiera puede recitar sus mentiras, abrir su tienda-bazar de partido, exhibir, sin rubor, su transfuguismo, escribir artículos-análisis -de perspectiva- para eximir al líder-candidato que ayer despotricaba, pero que hoy, curiosamente, es “un Estadista” (“cosa mas grande chico”, como solía exclamar el inolvidable Tres Patines); o escuchar a un candidato contar 200 camas teniendo enfrente 20. ¿Daltonismo o qué?

Suerte que la mayoría -productiva y sensata del país- valoró positivamente el discurso y las medidas anunciadas por el presidente -el lunes-; aunque, de la oposición de pasarelas, sólo mutismo, campañas sucias y desvaríos…

Por Francisco S. Cruz

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