Danilo y el fantasma que hace temblar al mundo

Por Humberto Salazar jueves 26 de enero, 2017

En el discurso que dejó inaugurada la V Cumbre de los países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), el Presidente Dominicano Danilo Medina, planteó las tres palabras que constituyen la principal preocupación de todas las naciones del mundo, a partir de la toma de posesión del señor Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.

Proteccionismo, imposición de aranceles y como resultado de esto la declaración de una guerra comercial entre las principales economías del mundo, esto colmo resultado de lo que fueron primero declaraciones y ahora acciones de nuestro vecino del norte gobernado por una persona, como Trump, que ha creado un clima de incertidumbre mundial muy preocupante desde cualquier punto que se le quiera analizar.

La historia económica que se inició con la finalización de la segunda guerra mundial, ha sido un periodo extraordinario de expansión y apertura del comercio, que aumento su velocidad con el fin de la guerra fría y el enfrentamiento este-oeste, que ha permitido a millones de personas integrarse a un mercado global de consumidores y productores íntimamente relacionados a través del comercio internacional.

La humanidad abandonó la posibilidad mas que cierta de una guerra de exterminio, por el camino del entendimiento y la integración en grandes bloques, unos que reúnen a los países con mayor poder económico y financiero, mientras otros se unen por su cercanía geográfica y por tener intereses comunes.

Lo que se está planteando a partir de las palabras y primeras medidas de Trump en la presidencia de los Estados Unidos, es el inicio de una guerra comercial con China, que es la segunda potencia económica mundial, donde el gigante asiático tendrá todas las de ganar en el mediano plazo, pues no hay dudas de que el poder hegemónico que ejercieron los primeros en el mundo de post guerra ha ido disminuyendo a favor de los países emergentes de Asia.

La preocupación expresada por el Presidente Medina en su discurso, se centra en los serios problemas económicos que podrían afectar a los países dependientes, como es el caso de la República Dominicana, de la economía norteamericana, si en un escenario como el que podría presentarse en los próximos años, no tuviésemos construidas alternativas para mantener nuestra economía en marcha.

Debe ser de especial interés para nuestros países en estos momentos, visualizar que podría ocurrir en el caso de que se desate una guerra comercial a gran escala entre Estados Unidos y China, y preveer cual de estos dos países podría resultar ganancioso de un enfrentamiento de este tipo, que debemos rogar quede en temas de comercio y no derive, como ha sucedido en otros momentos de la historia en un conflicto bélico.

En el escenario que está planteando Trump, es posible que en principio China sufra una disminución de su Producto Bruto Interno, porque si se cumple con la amenaza de implementar aranceles de entre un 30 y 45% a los productos producidos en la llamada ¨fabrica del mundo¨ por parte de los Estados Unidos, esto produciría un impacto negativo en las exportaciones chinas a territorio norteamericano, con la consecuente disminución de la actividad económica del país asiático.

Sin embargo, en el mediano plazo China tiene todas las herramientas para ganar una guerra comercial de este tipo, ya que la principal industria norteamericana en estos momentos es la exportación de conocimiento y productos tecnológicos, que son ensamblados en muchos países subdesarrollados, incluyendo China, quedándose en las arcas estadounidenses la mayor parte del valor agregado de esta, que es el área económica mas pujante de la actualidad.

Para solo dar un ejemplo, la empresa de mayor valor de mercado en los Estados Unidos es Apple, el gigante tecnológico que tiene su sede en el estado de California, que en estos momentos trata de expandir sus ventas hacia el mercado asiático, muy especialmente China y la India, que en caso de una guerra de este tipo y ante la evidente saturación de mercado de los Estados Unidos, se vería seriamente afectada en sus desarrollo futuro.

Si se desatara, como todo parece indicar ocurrirá una guerra comercial entre las dos naciones que poseen las economías mas grandes del mundo, esta seria larga y produciría una parálisis económica en muchos países del mundo, lo que provocaría una crisis de proporciones gigantescas por la disminución de la actividad económica.

Algo parecido a esto ocurrió en la década de los 30 del siglo pasado, cuando una ola de proteccionismo y nacionalismo derivó en una profunda crisis, que llevó al mundo a la segunda guerra mundial, de donde surge el sistema económico y social que todavía, con los cambios que se han producido como avance de la humanidad, es lo que persiste como orden en el sistema internacional.

Una caída de la industria de la tecnología en los Estados Unidos, seria una catástrofe de tal magnitud que supondría la quiebra de miles de empresas que participan en forma directa o indirecta en este sector, que es el que sostiene la economía norteamericana desde hace mas de 20 años, y es el causante de que la robótica y la nanotecnología hayan sustituido la mano de obra que tan eficazmente enamoró Trump durante la campaña electoral.

Es decir, crear barreras arancelarias, inventar de que estas no serán respondidas por países como China y La India, potencias emergentes que por su población y capacidad de asimilar nuevos conocimientos han cambiado el equilibrio de poder en el mundo, es un peligro de tal magnitud que, en palabras del Presidente Medina, lo que mejor pudiéramos hacer los países latinoamericanos agrupados en el CELAC, es tratar de abrir nuestros mercados en lo que pasa el temporal que parece se acerca a las relaciones internacionales en estos momentos.

Todo lo que hemos descrito estaba circunscrito al campo de la especulación, muchos pensaban que Trump iba a ser sujeto por el equilibrio de poderes que tradicionalmente se expresa en los Estados Unidos, sin embargo, en solo una semana, este ha firmado una serie de ordenes ejecutivas, que son prerrogativas del presidente estadounidense, que dan una idea de hacia donde se dirige en términos de política interior y exterior.

Lo que se plantea desde ya, es un periodo convulso, con fuertes enfrentamientos dentro de los Estados Unidos, un país dividido entre dos maneras diferentes de ver el mundo, pero ademas que pretende aislarse y enroscarse sobre si mismo, en una etapa de desarrollo de la humanidad, donde ningún país puede hacer esto sin pagar un precio por ello.

 

Comenta