La actitud pusilánime de Guaidó mantiene en el poder a Maduro

Por José Flández sábado 22 de junio, 2019

Las últimas declaraciones del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, posiblemente expliquen por qué la situación de insoportable tiranía y profunda crisis humanitaria que sufre la otrora industriosa y próspera Venezuela no se ha resuelto de una manera expedita.

El vicepresidente afirmó en sus declaraciones emitidas en una rueda de prensa en la ciudad de Miami el martes 18 de junio, que todas las opciones siguen estando sobre la mesa en los esfuerzos por ayudar a restaurar la democracia venezolana, pero explicó que el liderazgo en ese proceso corresponde y está siendo ejercido por el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó.

Pence, enfatizó el apoyo de Estados Unidos, reiterando que seguirán manteniéndose firmemente al lado de Guaidó y al lado de la constitución venezolana, pero aclaró que Estados Unidos respeta a Venezuela como Estado soberano y que serán los funcionarios electos de ese país los que van a seguir guiando nuestros pasos, lo que deja claro, si esta afirmación del vice presidente no es estrategia electoral, que correspondería a Juan Guidó iniciar los pasos que lleven a una intervención militar. 

Si no son demagógicas, las reveladoras declaraciones, comprometen y hacen responsable al joven presidente interino del desinfle y estancamiento del proceso por él protagonizado desde enero, cuando de una manera sorprendente lideró y condujo a grandes multitudes a las calles para pedir el cese de la usurpación del poder de parte del dictador Nicolás Maduro, creando de paso grandes expectativas de que un cambio inminente estaba próximo a producirse.

La gallardía, vitalidad y determinación mostradas por el joven Guaidó desde el principio, no son las mismas cualidades, que en estos momentos muy  decepcionados contemplan los que habían soñado con la inminencia de la salida del dictador, cuando con emotivos discursos y declaraciones, al unísono con las de Estados Unidos afirmaba, que todas las opciones estaban sobre la mesa, lo que creó la expectativa de una inminente intervención militar liderada por Estados Unidos. 

El estigma que afecta a gran parte de los políticos democráticos con relación a las intervenciones de Estados Unidos, ha llevado al mundo a tener que soportar por más de 60 años a la ominosa tiranía comunista implantada por los hermanos Castro en la hermosa pero por ellos esclavizada isla de Cuba, con el apoyo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS y ahora de la Rusia de Putin y la Venezuela chavista esclavizada por Nicolás Maduro, cuya dictadura quiere emular a la castrista.

Y es lamentablemente este estigma el mal del que sufre gran parte de la oposición venezolana ahora conducida por Guaidó, y por el que Venezuela al parecer está condenada a repetir la misma historia que han tenido que vivir y sufrir los cubanos por más de 6 largas décadas de oprobioso comunismo.

Solo con el uso poderoso de la fuerza se puede enfrentar a la fuerza brutal ejercida por las dictaduras, eso está bien claro…, de lo contrario Nicolás Maduro y los tiranos de la Habana seguirán reinando en Cuba, Venezuela y de ñapa en Nicaragua y Bolivia, hasta el final de los tiempos.

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