RESUMEN
El desplome del techo en la icónica discoteca Jet Set no solo dejó a su paso escombros, muertos, heridos y una sociedad conmocionada. También derrumbó, simbólicamente, la fachada de instituciones públicas que debieron prever, fiscalizar, inspeccionar y proteger. Este hecho trágico es, en esencia, una alerta con nombre y apellido que expone las grietas estructurales físicas, institucionales y morales de un Estado que sigue reaccionando en vez de prevenir.
Una tragedia anunciada
La lentitud en la respuesta de los organismos de emergencia, la falta de protocolos unificados y la improvisación en el rescate mostraron una preocupante debilidad estructural. Si un simple colapso de techo pudo poner en jaque a la Defensa Civil, los Bomberos y el 911, ¿qué pasaría si ocurriera un sismo de gran magnitud en Santo Domingo?
No se trata de especulaciones, sino de escenarios perfectamente posibles en una ciudad con vulnerabilidad sísmica comprobada y un inventario de edificaciones tanto antigüas como nuevas en desarrollo que nunca han sido inspeccionadas con criterios técnicos pertinentes. En muchos casos, estas construcciones se levantan al margen de la ley, violando disposiciones como la Resolución 94-98 para el desarrollo urbano del polígono central, la Ley 368-22 sobre ordenamiento territorial, uso de suelo y asentamientos humanos, así como las normativas de seguridad contra incendios y seguridad estructural. El abuso del uso de suelo, la emisión de permisos ilegales sin estudios previos y la ausencia de control técnico constituyen el caldo de cultivo perfecto para estas tragedias. Todo esto ocurre bajo la mirada pasiva y en no pocos casos, cómplice del Estado.
¿Dónde estaban las instituciones?
A continuación, se expone el rol que debieron desempeñar las principales instituciones del Estado y cómo, por acción u omisión, fueron parte del problema:
Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC)
Rol: Supervisar la seguridad estructural de obras públicas.
Negligencia: No existe una base de datos nacional pública que muestre el estado técnico de edificaciones de alto flujo. La supervisión estructural es débil o inexistente para locales comerciales antiguos.
Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED)
Rol: Regular y fiscalizar edificaciones residenciales y comerciales.
Negligencia: Muchos locales operan sin certificaciones actualizadas. El sistema de licencias y permisos sigue siendo vulnerable a la corrupción o la negligencia técnica.
Ayuntamientos y Direcciones Municipales
Rol: Autorizar y controlar construcciones en el ámbito municipal.
Negligencia: Los gobiernos locales han fallado en hacer cumplir las normativas urbanísticas. La Dirección de Planeamiento Urbano, en la mayoría de municipios, es débil o está politizada.
Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA)
Rol: Supervisar éticamente el ejercicio profesional y validar técnicamente los planos.
Negligencia: El visado de planos se ha convertido muchas veces en un trámite automático sin rigor técnico. Falta una auditoría real a las obras visadas.
Cuerpos de Bomberos y Defensa Civil
Rol: Aprobar rutas de evacuación, sistemas contra incendios y evaluar riesgos estructurales.
Grave negligencia del Estado y los constructores:
Pese a que su participación es esencial en la validación de la seguridad de cualquier edificación, los bomberos y la Defensa Civil han sido históricamente excluidos de los procesos reales de construcción y habilitación de locales. Se les presenta solo para “cumplir” al final del proceso, como un requisito burocrático, sin permitirles ejercer control real desde la fase de diseño.
Esto no solo es una irresponsabilidad institucional, sino una negligencia criminal por parte de los constructores privados y del propio Estado, que no impone su participación ni los respalda con recursos suficientes para ejercer su rol. Mientras tanto, los verdaderos expertos en gestión de riesgos estructurales y evacuación son marginados.
Una cultura de improvisación
El caso Jet Set también revela una peligrosa normalización de la negligencia. La falta de simulacros, la inexistencia de planes de evacuación y la ignorancia ciudadana ante situaciones de emergencia evidencian que en República Dominicana no existe una verdadera cultura de prevención.
En muchos centros de ocio, ni los empleados ni los clientes sabrían cómo actuar si ocurre una emergencia. ¿Y quién fiscaliza eso? Nadie. La permisividad institucional ha convertido las discotecas, bares, plazas comerciales y hasta escuelas, en posibles trampas mortales.
Políticas públicas urgentes
Para evitar futuras tragedias o un colapso urbano mayor es urgente:
Crear una Unidad Nacional de Respuesta Integrada que articule Bomberos, Defensa Civil, 911 y demás entidades bajo un mando único y profesionalizado.
Establecer inspecciones estructurales obligatorias en todas las edificaciones con más de 30 años, comenzando por las de mayor flujo.
Reformar y aplicar con rigor el Código de Construcción, con sanciones reales a técnicos y funcionarios negligentes.
Exigir planes de evacuación certificados y simulacros regulares en todo local de entretenimiento.
Imponer por ley la participación vinculante de los Bomberos y la Defensa Civil desde el diseño hasta la habilitación final de cualquier obra.
Educar a la población desde las escuelas y medios de comunicación sobre gestión de riesgos y prevención de desastres.
Un techo que gritó “basta”
Lo ocurrido en Jet Set no fue un simple accidente: fue un grito del concreto, una advertencia que no podemos ignorar. El Estado dominicano no puede seguir construyendo sobre la base del descuido, el clientelismo y la reacción tardía. Necesitamos planificación, control y, sobre todo, responsabilidad institucional y privada.
Si ignoramos esta señal, la próxima vez no será solo un techo que se desplome. Será una ciudad que colapsa… y un Estado que ya no podrá decir que no lo vio venir.
Por: Yelandra Sánchez Carbonell.
