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4 de abril 2026
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OpiniónYelandra Sánchez CarbonellYelandra Sánchez Carbonell

El Estado Control

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RESUMEN

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Alerta: Nepal puede ser un espejo para la región

En varias partes del mundo, la concentración extrema de poder en manos del Estado está generando fenómenos que preocupan a gobiernos y ciudadanos. Este modelo, conocido como Estado Control, se caracteriza por centralizar en el Poder Ejecutivo la supervisión de la prensa, la libertad de expresión, las finanzas, la seguridad y hasta las actividades de producción nacional. En la práctica, esto significa que decisiones clave de la vida económica, política y social dependen de un solo centro de poder, dejando poco margen de acción a las instituciones, lo que provoca desinstitucionalidad y desarticula todos los movimientos sociales y actividades que puedan cuestionar o influir sobre el control estatal.

En un Estado Control, las tradicionales etiquetas ideológicas como “derecha”, “izquierda” o “neoliberal” pierden relevancia, porque el control del gobierno se impone sobre cualquier debate político. Sin embargo, lo que nace como un intento de ordenar la nación puede derivar en efectos contrarios: la concentración de poder genera descontento social, ineficiencia y caos, que muchas veces termina en estallidos sociales que ponen en riesgo la estabilidad del Estado en su totalidad.

Un ejemplo reciente es Nepal, donde la acumulación de control estatal provocó masivas protestas ciudadanas. Los ciudadanos han salido a manifestarse contra decisiones del gobierno que restringen libertades básicas, generan desempleo y afectan directamente la vida cotidiana.

Las protestas reflejan un rechazo no solo a políticas concretas, sino al modelo de control absoluto del poder ejecutivo, sumado a un histórico rechazo al comunismo, percibido como una imposición ideológica que limita la participación y la iniciativa ciudadana.

Este patrón de concentración y control extremo debe preocupar a países como Venezuela, Cuba y Nicaragua, que ya han mostrado síntomas de desorden social y restricciones a la libertad. La experiencia de Nepal advierte que, cuando el Estado intenta dominar todos los aspectos de la vida nacional, en lugar de estabilidad puede generar anarquía y caos, con consecuencias económicas, sociales y políticas de gran magnitud.

Analistas internacionales señalan que el desafío para estos países es encontrar un equilibrio: garantizar seguridad y orden sin sofocar la libertad de prensa, la economía independiente y los derechos ciudadanos. La historia reciente sugiere que, si no se toman medidas, el control absoluto puede convertirse en su propio enemigo, reflejándose en disturbios masivos y pérdida de legitimidad gubernamental.

Por Yelandra Sanchez Carbonell

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