RESUMEN
Sin lugar a duda, la inteligencia artificial (IA) ha evolucionado de manera exorbitante en el transcurrir de las diferentes generaciones, es en la actualidad tema de noticia a diario por las constantes novedades que ofrece, las expectativas creadas por las industrias y la gran demanda que existe por las ansias de ahorrar tiempo, de aumentar la productividad y de brindar las mejores innovaciones a los mercados.
Ni hablar de lo que representa para las empresas, puesto que está transformando profundamente el panorama empresarial en una variedad de formas, entre estas la automatización de procesos, mejora en la toma de decisiones, innovación en los productos y servicios, seguridad y gestión de riesgos, reducción de costos, transformación del trabajo, entre otras.
La panorámica de la IA no se limita al sector empresarial, lo cierto es que se encuentra presente en múltiples interacciones, sean estas profesiones, comerciales o personales, es decir, su aplicabilidad tiene un alcance incluso en el campo de la medicina, manufactura, agricultura, entre otros; la IA cuenta con una clasificación que segmenta sus enfoques y áreas de desarrollo.
También es cierto que muchos individuos se sienten amenazados con el vertiginoso avance de la IA, por temor a la sustitución de la mano de obra del humano, delegándose en la inteligencia artificial la responsabilidad de sus tareas; se hace necesario ver estos avances tecnológicos como un aporte a la reducción de las operaciones, creando el reto de hacer el trabajo más sofisticado, tener una mirada futurista y encontrar en la IA herramientas aliadas para potencializar los recursos.
A resumidas cuentas, la IA ofrece a las empresas herramientas poderosas para mejorar la eficiencia, personalizar la experiencia del cliente y fomentar la innovación, pero también presenta desafíos que deben ser gestionados cuidadosamente.
La clave está en equilibrar las oportunidades y los riesgos para aprovechar al máximo el potencial de la inteligencia artificial, también, brinda un potencial transformador considerable para las empresas y la sociedad en general. Aprovechar sus beneficios mientras se gestionan sus desafíos es clave para maximizar su impacto positivo y minimizar los riesgos asociados. La clave está en la adaptación, la ética y la colaboración para garantizar que la IA se utilice de manera que beneficie a todos.
POR ARIELA OGANDO
*La autora es especialista en materia tributaria, proyectos, dirección estratégica e innovación.
