RESUMEN
Si bien es cierto que el concepto soberanía debe ser analizado a la luz de un mundo globalizado, no menos cierto es, que, la libre determinación de los pueblos es un derecho irrebatible bajo cualquier esquema de convivencia social.
Haití es de los haitianos!!!! y es para los haitianos, cualquier propósito que no cimente su acción en este enunciado, es un despropósito, con visos de intromisión, invasión, “fundación” o como se le quiera llamar, será efímero y más tarde que temprano caerá en la ilegitimidad.
Haití es de los haitianos, en sus manos de está la solución a los graves problemas de su nación, potencialidades hay y muchas, Haití ha demostrado valor como nación, y aunque sus ciudadanos duerman el letargo eterno entre la indiferencia y la victimización, tienen las sobradas competencias de sacudirse, definir sus objetivos y arrancar.
Nuestros países, de la que no excluimos a Republica Dominicana, que si bien es muy cierto, su acción solidaria sin precedente en la historia contemporánea de la humanidad, también es cierto que todos hemos servido de paraíso de impunidad y le hemos permitido a los depredadores de nuestra nación hermana, la salida de los grandes capitales, de las grandes riquezas de Haití, cuando sus gobernantes de factos construyen sus villas, y se retiran aquí, guardan su capital en nuestros bancos y lo valoramos como parte de las fortalezas de nuestro sistema financiero.
Nadie le reclama a su diáspora, esos hijos de la clase dominante de Haití, los ricos ostentosos, apropiadores de capitales, de bienes nacionales, esos que hacen lobby en las grandes universidades del mundo, los que se abren pasos agenciándose los beneficios de su papel de “victimas” y “exiliados multifactoriales”, muchos países se burlan de su pobreza, dejando caer la migaja de las becas, que caen en manos de los sectores de poder y ven ahí la vía para sacarlos de Haití… nadie les reclama su compromiso con su nación, porque esas becas deben estar condicionada a los ¨supuestos¨ aportes que el futuro profesional realice en su nación.
Saben ustedes cuantos hombre y mujeres del vecino país, emigran a estudiar y se invisten de licenciados en derecho, tanto aquí, como en las grandes academias de Estados Unidos, Canadá, Francia, entre otras? solo por mencionar unas cuantas, ahí está la solución a la crisis institucional de Haití, esos profesionales haitianos deberían ser motivados y apoyados por esas altas casas de estudios, con la finalidad de impulsar una reforma constitucional e institucional, donde reine el imperio de la ley y fomente un clima de convivencia pacífica, creando un modelo garante de las libertades públicas, la sana convivencia y de paso garantice un verdadero clima de inversión, tanto de producción como de importación, ahí tenemos resuelto por los haitianos el grave problema de su institucional como nación.
En el área de la salud, cientos de haitianos se invisten de médicos tanto en nuestras universidades como en múltiples países, ahí está resuelto el problema de la salud de Haití, porque bien pueden esas universidades auspiciar la creación de una política sanitaria que mejore la calidad de vida, garantizando las condiciones humanas de la población haitiana.
Saben ustedes la cantidad de jóvenes haitianos que se gradúan de ingenieros, sus suelos debiesen servir de base académica de las universidades, para estudios de investigación de suelo y el desarrollo de estructuras, y ahí están los constructores de las edificaciones que demandan como pueblo.
Considero que el factor que le es difícil enfrentar a cualquier nación, es el componente haitiano de educación, porque este se reviste de gran complejidad, ya que no solo tiene que ver con la escolaridad, sino con la cultura y la tradición de un pueblo que ha heredado una multiplicidad, que ha buscado en ellas más que las riquezas, la confrontación.
Y asi podría hacerse renglón por reglón, buscando la solución de sus problemas, para encaminarse, hasta lograr salir de la victimización ya mencionada, la indiferencia comentada, y preparar su diáspora para el ejercicio del poder, no para la toma del poder como ha sucedido hasta ahora.
La solución a la crisis financiera de Haití no solo debe ser el producto de ayuda humanitaria, indispensable, e impostergable, a sabiendas del respeto a la dignidad de los pueblos, que más que pobres, han sido empobrecidos, pero mucho menos debe ser gestada por los estados a través “fundaciones” o de la onerosa banca comercial que carcome las economías futuras, deberían las Organización de las Naciones Unidas, La Organización de los Estados Americanos OEA, la Unión Europea, G7, entre otros organismos todopoderosos, gestar a través del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, y auspiciar el desarrollo de esa nación, que concomitantemente con las academias, poder realizar los estudios de suelos pertinentes, que permitan el desarrollo para la productividad agrícola, la vocación de la zona, con la único objetivo de lograr hacer de Haití una nación prospera, donde sus costas pueden ser escenarios de la pesca, mediante cultivo exponencial, por las potencialidades de su amplio litoral, y pudiese convertirse en una potencia de importación de pescados y mariscos, tomando en cuenta que pudieran utilizar hasta la mano de obra de sus propios privados de libertad y disociadores para ser enviados al mar a canalizar sus energías y que de esta manera igualmente aporten a la reconstrucción de una mejor nación para todos sus compatriotas .
De igual manera en su extenso litoral marítimo, está la solución del sistema de energía eléctrica, con el aprovechamiento de sus costas y la desalinización del agua de mar para obtener suministro de agua potable y de reguío para sus tierras, señores gendarmes de botas a tomar, la solución está en Haití, pero con su gente, entre compatriotas.
La violencia social que vive Haití, no ha sido el producto del deseo, de sus preferencias, ha sido el producto de las desigualdades, de las inequidades, del robo, del saqueo, de la marginación, del olvido, del descuido y de las hipocresías.
Si las grandes potencias del mundo realmente quieren ayudar a Haití, que lo hagan a través de su propio pueblo, para que esta vez pueda dar resultados.
Los haitianos deben combatir contra su propia naturaleza, dejar atrás los resentimientos y ver a Republica Dominicana como su vecino más cercano, no se adversa a quien se admira, de quien se admira solo se aprende, ellos deben de aprender de nosotros, que nos liberamos de ellos, nos superamos como nación, nos vendieron, volvimos y recuperamos nuestra soberanía, dos veces intervenidos y ambas veces nos hemos sacudido, mírense en nuestro espejo y hagan lo mismo, ustedes también pueden hermanos.
Debiesen existir convenios de estado, capaces de pactar con las universidades, y fomentar la formación de haitianos, y que la validación de sus títulos esté condicionada, digo pasantías, a la laboriosidad por dos años en sus tierras, con sus gentes y para sus gentes.
República Dominicana, para nosotros, nuestro mayor aporte, la construcción de un muro jurídico que fortalezcan las relaciones bilaterales desde la soberanía hasta el comercio… (continuará)
Por: Wilson Gómez
