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4 de abril 2026
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OpiniónWilson GómezWilson Gómez

El fantasma del relevo mató al líder

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RESUMEN

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Si sumamos los recáudos en dinero, de todos los libros de Gabriel García Márquez, solo por citar un prolifero escritor, nunca les dejarán ni a él ni a sus herederos, lo que le deja a un ciudadano dominicano las letras de una sigla, para conformar una organización sea política, sindical, comunitaria, o de cualquier especie.

Las organizaciones es la mas genuina expresión de la cohesion social, y hoy lejos de la esencia de su concepción, se han convertido en centros de aniquilamientos, donde se incuban las más bajas pasiones, donde se juega más al posicionamiento que al pensamiento, son una maquinaria de destrucción de sueños, que terminan por suicidarse, porque los lideres, lejos de promover el concierto de ideas, sin importar la afinidad de las mismas, porque tal y como he dicho en otros escritos “La riqueza del debate no esta en la confrontación, sino en la multiplicidad de las ideas”, pero lo contrario, apuestan a la adhesión personal incondicional, y con tal de evitar el rebase de un relevo, reducen su espectro y de lideres, muchas veces hasta con rango internacional, sucumben en simples dirigentes de una facción de intereses, mientras duren las “expectativas”.

En una sociedad reeleccionista, donde se reelige el presidente del partido, del sindicato, el presidente de la junta de vecino es eterno, y si pierden en un proceso eleccionario, hacen otra junta, u otro sindicato, se reelige el diputado y el senador que se opone a la reelección, cuando es de un presidente contrario, la consideran perversa, menos la reelección de ellos, esa es buena, pero le imprimen el peso del poder a sus rivales internos y externos, señores, la mayoría de nuestros políticos no vacacionan, ni evolucionan, ni se pensionan, por eso inobservan la edad psicobiologica no compatible con el ejercicio del poder.

Tiempos atrás, las aspiraciones y los ascenso  dentro de una organización, eran el producto de la inquietud social, de jóvenes dirigentes estudiantiles, clubísticos, deportivos, sindicales, federados, que veían en estos espacios la plataforma para dar respuesta al idealismo soñado; Y era la tarea asumida, la responsabilidad, la gallardía, la lectura, sus estudios. sus compromisos y sus pensamientos, el vehículo que lo llevaba a ser promovidos en la organización.

Hoy los escasos inquietos sociales son rechazados, donde la parte sociológica del aspirar, lo sustancial está ausente, porque los espacios de dirección son reservados para  los hijos y nietos, nueros y nueras y otros relacionados de los que desde hace más 40 años vienen  ostentando el poder político, donde las instituciones del estado y los partidos, más que un organigrama funcional como estructura de dirección, es un árbol genealógico lo que en la práctica se evidencia, a esto le sumamos los nuevos ricos, que son fuente de hidratación financiera al permanente desierto de la ambición humana, porque la falta de liderazgos, de personas con conexión social, que empaticen con la gente, está ausente y este fenomeno ha encarecido la política y la ha convertido en inasequible para los de a pie, aunque tengan su cerebro bien amueblado y estén adheridos al tejido social.

La meritocracia además de estar ausente, no es un requisito para el ascenso, hay otros valores más ilustrativos para crecer, además de los vínculos familiares, no podemos obviar la visión faldera, el apetito por las femeninas de nuestros hacedores de política, aportes a campaña, representantes de sectores dominantes, cuotas por votos, porque como he dicho, y nueva vez lo reitero “las posiciones políticas están reservadas para los incondicionales, mas no para los competentes y luego queremos buenos gobiernos”.

Algunos de nuestros políticos se han convertido en sepulturero con tal de no permitir el relevo y otros, por sus genes, en su accionar manifiestan “la expresión de una mezcla entre Herodes, Caifás, Anás, y Judas bautizados por Poncio Pilato con la misma agua con que lavó sus manos cuando entregó a Jesús.

Pero, gracias a las campañas publicitarias, que más que agencias promotoras, son centro de estafas que venden el producto totalmente divorciado de sus propiedades, donde el feo con filtro es bello y el torpe es un orador después del telepronter, y por la bendición de la tecnología, tenemos hombres potables en el ejercicio del poder político y los que vendrán serán mejores, gracias a la inteligencia artificial.

Por Wilson A. Gómez G. 

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