RESUMEN
En cierta ocasión el mariscal Josip Broz, más conocido como Tito por su seudónimo de guerra, cenaba con un grupo de profesores en Kumrovev, su ciudad natal. Uno de los presentes le preguntó cual de las personalidades que había conocido él consideraba más grande. Sin titubeos Tito contestó que ese hombre era Winston Chuchill, agregando que éste era su enemigo, pero que era la clase de enemigo que valía la pena tener.
El politólogo e historiador Isaiah Berlín, en un ensayo citado por Richard Nixon en un libro de su autoría titulado Líderes, describió a Churchill en los siguientes términos: “Hombre fuera de serie, compuesto de elementos mayores y más simples que los hombres corrientes. Figura histórica gigantesca durante su vida, sobrehumanamente audaz, fuerte e imaginativo, fue uno de los dos grandes hombres de acción que su nación ha producido, un orador de poder prodigioso, el salvador de su patria, un héroe mítico que pertenece a la leyenda tanto como a la realidad, el ser humano más grande de nuestro tiempo”. Tras su fallecimiento la revista Life lo calificó como el hombre del siglo.
Con una carrera que abarcó más de 60 años Churchill es a la fecha el Inglés que más cargos oficiales ha desempeñado: Primer Lord del Almirantazgo, Ministro del Interior, de Municiones, de Colonias, de Hacienda, y Primer Ministro en dos ocasiones.
Los altibajos en su carrera política parecen confirmar la frase de Tayllerand acerca de que en la guerra se muere una vez, pero en política se muere para resurgir. Chuchill pasó en más de una ocasión de las alturas del poder al foso más profundo del ostracismo político.
De una personalidad compleja y fuerte carácter, supo con habilidad, sobreponerse a sus reveses políticos a la vez que luchaba contra las crónicas depresiones que periódicamente le aquejaban y que él mismo describiera como su “perro negro”.
El cénit de su carrera, sin lugar a dudas, los constituyó su actuación como primer ministro durante la segunda guerra mundial. En este período, gracias a su inspirador liderazgo, logró levantar la moral de su pueblo. En uno de los discursos más memorables que se haya registrado en la historia advirtió que inicialmente solo podía ofrecer: “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”, a la vez que aseguraba la victoria a toda costa.
Hábil tejedor de alianzas políticas y militares logró unificar en un frente común al más variopinto grupo de líderes políticos y militares logrando de este modo derrotar a la Alemania Hitleriana y sus aliados.
Se retiró de la política el 5 de abril de 1955, al dimitir del cargo de primer ministro, el cual ocupaba por segunda ocasión. Falleció el 24 de enero de 1965 a los 90 años.
Como todo ser humano, Winston Churchill tuvo virtudes y defectos; como político errores y aciertos pero, en los momentos más oscuros no solo de su patria sino de la humanidad, demostró ser un estadista paradigmático, con una visión clara de su misión y el coraje necesario para llevarla a cabo.
Por: Rafael Sención Gil
