RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – Un documento acordado por la Ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta, contiene todo lo relativo al contagio y a los síntomas de la viruela símica o viruela del mono, enfermedad que aunque se podría curar por sí sola en varias semanas, hay casos que podrían convertirse en una enfermedad grave.
Los primeros síntomas suelen incluir fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, linfadenopatías y cansancio. Entre el primer y el quinto día de la aparición de la fiebre, se desarrolla una erupción, que a menudo comienza en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo.
Los síntomas suelen durar entre dos y cuatro semanas. El documento destaca que los casos graves ocurren con mayor frecuencia entre los niños, adultos jóvenes y personas inmunocomprometidas y están relacionados con el grado de exposición al virus y la vulnerabilidad de la persona.
Además, indica que la erupción tiende a concentrarse más en la cara y las extremidades que en el tronco. Afecta a la cara (en el 95% de los casos) y las palmas de las manos y las plantas de los pies (en el 75% de los casos). También se ven afectadas las mucosas orales (en el 70 % de los casos), los genitales (30 %) y las conjuntivas (20 %), así como la córnea. Se suelen observar áreas de eritema o de hiperpigmentación de la piel alrededor de las lesiones.
Las lesiones pueden variar de tamaño. La erupción evoluciona secuencialmente de máculas a pápulas, vesículas, pústulas y costras que se secan y se caen. El número de lesiones varía de unas pocas a varios miles. En casos graves, hasta se pueden desprender grandes secciones de piel.
Transmisión
La enfermedad, de acuerdo a los datos, se transmite principalmente por gotas respiratorias de más de 5 micras y por el contacto directo con secreciones infectadas.
El documento señala que todos los casos en investigación o confirmados de esta enfermedad deben permanecer aislados y bajo vigilancia.
Tienen un alto riesgo de contraer la enfermedad, aquellas personas que tengan contacto con un infectado a una cercanía inferior a un metro en la misma habitación.
También, quienes tengan contacto directo con ropas, ropa de cama o fómites usados por un caso en investigación o confirmado.
Se transmite, además, por herida percutánea (por ejemplo, con una aguja) o exposición de las mucosas a fluidos corporales, tejidos o muestras de laboratorio de un caso en investigación o confirmado.
Asimismo, se puede contagiar a través del contacto con el cadáver de una persona fallecida por esta enfermedad o con ropa o fómites del cadáver.
Complicaciones
De acuerdo a la Ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta, las complicaciones pueden incluir infecciones bacterianas secundarias, bronconeumonía, sepsis, encefalitis e infección de la córnea con la consiguiente pérdida de visión.
El diagnóstico diferencial clínico que debe considerarse incluye otras enfermedades exantemáticas que pueden cursar con erupción pustulosa o vesicular generalizada, como viruela (ante el riesgo de que pudiera tratarse de un evento intencionado), varicela, herpes virus, ezcema herpeticum, algunos enterovirus (como coxsakie o echovirus) sarampión, infecciones cutáneas bacterianas, sarna, sífilis y alergias asociadas a medicamentos y algunas enfermedades dermatológicas. La linfadenopatía durante la etapa prodrómica de la enfermedad puede ser una característica clínica para distinguir MPX de la varicela o la viruela.




