RESUMEN
Qué pena ver como seres humanos pierden la vida buscando hacer realidad un sueño, el cual a mitad del camino se convierte en una pesadilla, solo por la irresponsabilidad de instituciones que nada le importa el sufrimiento humano.
Las 13 personas de nacionalidad haitiana, entre ellos dos menores de edad que murieron la madrugada de este lunes al deslizarse el vehículo en que se trasladaban y cayeron en un canal de riego, en el paraje Peñuela, municipio de Esperanza, en Valverde, solo tenían como meta trabajar cuando llegaran a su destino.
Nuestros vecinos emigran a dominicana, como emigramos los dominicanos a otras partes del mundo en busca del sustento de la familia, pero los traficantes no tienen compasión de ellos (de los haitianos), el mal trato comienza cuando en un vehículo diseñado para siete pasajeros, introducen 13,14 y 15 haitianos.
Mientras más indocumentados son introducidos en los vehículos, mayor es la ganancia de los inhumanos traficantes, quienes calculan que en el trayecto tienen que pagar peaje a inescrupulosos militares.
Qué pena, hasta el momento que estoy escribiendo este trabajo, las autoridades dominicanas ni siquiera han ofrecido públicamente los nombres de los fallecidos. Las autoridades correspondientes están en el deber, claro después que concluyan las indagaciones, de explicarle al pueblo quienes fueron los militares que recibieron dinero para que el chofer Elmer Eleazar Durán cruzara los chequeos sin problema alguno.
Este país necesita orden, y la misma debe iniciarse por las instituciones, señalando públicamente cuales son las manzanas podridas que están en el seno del Ejército Nacional y la Policía, es la única forma de frenar el tráfico ilegal de haitianos.
También a los traficantes hay que aplicarle la ley hasta donde más le duela, de lo contrario seguirán muriendo más haitianos.
