RESUMEN
Algunos seres humanos disfrutan del poder como cual alimento predilecto, otros se embriagan de poder, Leonel es uno de ellos. Esos cuya idea de estar fuera del emblemático edificio de la Av. México de la ciudad de Santo Domingo le aterra, siente que la Presidencia le pertenece como mayorazgo, sucumbe ante cualquier título de presidente, casi tanto como cae ante la lectura, no importa de lo que sea, a Leonel le gusta ser presidente, parece que el cacique de Villa Juana confunde su apellido, y en lugar de Fernández piensa que su apellido es Presidente.
Le gusta presidir desde un organismo internacional, una fundación, o un partido, pero su obstinación según Danilo, es la presidencia de la República, su historia ha estado atada al título de presidente, y para eso se ha encargado de hacer campaña toda su vida, al punto que de las 8 elecciones celebradas en el país del 1996 a la fecha, Leonel ha sido candidato en 5 de ellas, me refiero a las elecciones del 1996, 2004, 2008,2020, 2024. Ya en 2016 fue precandidato pero los vientos de Juan Dolio soplaron fuerte, en el 2012 reunió firmas para seguir siendo presidente. En 2025 sus deudos lo proclaman seguro que para el 2028 por cofradía verde, no se inmuta ante la idea de ser el heredero de Balaguer.
Como vemos Leonel tiene una fijación aguda con el soleo presidencial, pareciera como si su mera existencia dependiera de una candidatura o de la presidencia, muchos entienden que su único proyecto de vida es ser presidente, da luces de que su existir ha quedado relegado a un mero bazar de candidaturas presidenciales, pasando a un segundo plano el propio oficio de vivir, sus dotes de intelectual acabado no han sido capaz de convencerle que su nombre está escrito en los libros, que su paso por la historias no requieren que sea presidente nuevamente, que para poder tener su merecido lugar en la historia no hay que ser presidente ad vitam y que ya las bibliotecas hablan de él.
Más se ha ensañado con la presidencia como única manera de aportar a su país, cuando hombres como él, bien lo pueden hacer desde cualquier tribuna, creo que ante cualquier pregunta Leonel respondiese como don José María Velazco Ibarra: Dadme un balcón y seré presidente, quizás Leonel no pida un balcón pero busca candidaturas con la misma intensidad que el siervo las aguas en el desierto, sepultando con su afán una caterva de jóvenes que pudiesen ser su relevo cosa en la que ni él ni Balaguer creen.
Por Daniel Leocadio Soriano
