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3 de abril 2026
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OpiniónDr. José Miguel Cruz AriasDr. José Miguel Cruz Arias

Salud, ¿Solo una palabra?

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RESUMEN

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Cuando corría el año 1946, 22 de julio, reunidos en el marco de la Constitución de la naciente Organización Mundial de la Salud, 61 naciones reunidas en la Ciudad de Nueva York esbozaron el concepto de “Salud” y la definieron como; “un estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, se buscaba tener un concepto a partir del cual se debía buscar ese “bienestar».

Lógico pensar que ese parámetro era el adecuado para el momento en que se definía. Transcurridos ya más de siete décadas, todavía ese concepto se utiliza y son innumerables los eventos que han ocurrido que procuran llegar a ese anhelado “estado”; en la actualidad, con el desarrollo de técnicas diagnósticas cada día más efectivas, desarrollo de tecnologías aplicadas a los tratamientos (ejemplo la recién terminada pandemia de COVID-19 y el desarrollo en tiempo récord de nuevas vacunas), han buscado prolongar el estado de “salud”.

Al juego salud-enfermedad entra el factor económico, ya que la visión de la terapéutica se mueve basándose en la economía de mercado y la realidad da en la cara cuando se ve que padecimientos que no conllevan mover recursos no tienen el interés de la “industria” para tener solución oportuna.

Al complejo proceso de buscar el equilibrio donde no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, sino también debe buscarse añadirse la “prevención” y el “diagnóstico oportuno” que se consigue con educación en salud; he aquí donde entendemos que debemos ubicar las entidades que agrupan a las anteriormente llamadas “enfermedades catastróficas” y ya hoy bautizadas como “alto costo”.

Bajo el Sistema Dominicano de la Seguridad Social, representa una inversión económica cuantiosa, afectando tanto al paciente y sus allegados como a las finanzas del “sistema”, cada año el estado destina recursos de manera ascendente para amortiguar el impacto de esta en los grupos poblaciones afectado, pero, por otro lado, un diagnóstico “catastrófico” lleva a la ruina económica a núcleos familiares con el consiguiente daño en la estabilidad emocional de esas familias.

Bajo esa premisa son varias las interrogantes que surgen: ¿Cuánto destinan las llamadas Administradoras de Riesgo de Salud a la prevención, detección y manejo oportuno de cáncer?, ¿El Estado dominicano sabe el impacto de los programas de educación en salud en esa prevención?, ¿Se hace una correcta auditoría a los procesos previos que llevan a un paciente a padecer un “cáncer en estadio avanzado”?

La realización de un estudio fácil, rápido y económico como una Citología cérvico vaginal, el famoso Papanicolaou, a tiempo puede detectar en estadios tempranos y dirigir el manejo y tratamiento de una paciente en edad productiva que en un tiempo mediano puede desarrollar un cáncer de cuello uterino, que hoy en día representa una de las primeras cinco causas de muerte por cáncer tanto en nuestro país como en Latinoamérica.

Al final, entiendo que en la búsqueda de un “sistema de salud fiable” son muchos los escollos que se deben evaluar.

POR EL DR. JOSÉ MIGUEL CRUZ-ARIAS

*El autor es actual presidente de la Sociedad Dominicana de Patología, y presidente de la Asociación Centroamericana y del Caribe de Patología.

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