Réquiem por el PRD

Por Nélsido Herasme viernes 19 de julio, 2019

Para los que pensaban que el PRD tenía alguna posibilidad de sobreponerse en esta venidera contienda electoral, salieron de la duda,  al observar a Miguel Vargas, actuando como un gobernador de colonia, dar la estocada mortal cuando dijo en estos días que el ex partido más grande de la República solo iría aliado con la facción de Danilo Medina.

Con ello dejó bien claro que el partido de Peña Gómez apoyará el intento de reformar la constitución.

Nadie, viendo al PRD saborear una dosis de “chiquitolina” creerá que la otrora organización política fue parte de la nación dominicana.

Quién cree que fueron echados por la borda más de setenta años de historia y de lucha por las libertades públicas.

Ni los vientos huracanados del trujillato, ni la hecatombe balaguerista de los 12 años pudieron arrodillar al glorioso e imbatible Partido Revolucionario Dominicano, pero Miguel en componenda con los que  hoy se destrozan asimismo lo enanizó hasta convertirlo en una pequeña pulpería.

Miguel Vargas cumplió con la misión de reducir a su más mínima expresión al partido más grande que produjo la historia de la República para colocarlo hoy en el lugar que ocupa en la tabla de posición electoral.  Menos de un 6% ha logrado, su votación más baja de los últimos 40 años de vida democrática

Miguel hizo lo que se propuso, reducir al PRD, enfermarlo hasta  llevarlo a la sepultura.

Miguel fue un servidor fiel y obediente a la línea que se le trazó, la de entregar las siglas del glorioso para que le sirviera de bisagra al propósito del Partido de la Liberación Dominicana.

Nadie fue sorprendido y nadie llora la muerte del perredeismo histórico, porque esa era la estrategia, una especie de “crónica de muerte anunciada”.

La  muerte del PRD empezó en el año 2007, en  aquel encuentro de las “Corbatas Azules”, del cual hubo acuerdos rubricados entre Leonel Fernández y Miguel Vargas, el cual este último cumplió al pie de la letra.

Luego Danilo, como dueño de la vellonera, puso los discos que gustaban a Miguel y este como buen bailarín y con excelentes movimientos, se puso la mano en el pecho y lo bailó solito. Y ahí están los resultados.

POR: NÉLSIDO HERASME

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