RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTIAGO. -La juventud dominicana constituye uno de los blancos favoritos de la drogadicción en el territorio de los Estados Unidos por cuanto es una población en crecimiento y una comunidad joven.
Pero el peligro no sólo se circunscribe a los dominicanos que residen en la actualidad en el territorio continental de Norteamérica, sino que también corren la misma suerte los jóvenes que se desarrollan en las grandes metrópolis de la isla. Esto es así porque la red internacional de traficantes tiene sus ojos puestos en los pueblos y puertos que constituyen menos peligros para la venta y transporte de sus estupefacientes.
Hace aproximadamente diez años que el uso de las drogas entre los dominicanos era algo así como una especie de lobbismo, algunos que otros jóvenes para no quedarse al parecer retrasados en la moda se fumaban sus cigarrillos de mariguana, pero en la actualidad el consumo de drogas en la República Dominicana es sumamente alto, según indican especialistas en la materia.
Los jóvenes dominicanos y por qué no también muchos adultos que para sentirse «happy», se dan unos «pases», como se conoce en el argot de los viciosos, el uso de la heroína y otras sustancias similares, deben de cuidarse de dos corrientes poderosas que amenazan con arropar a la juventud criolla y destruir sus costumbres.
Primero, los turistas criollos y extranjeros que visitan periódicamente son una fuente permanente de abastecimiento a los usuarios y los traficantes que utilizan a Santo Domingo, como puerto de enclave para el traslado de la droga hacia Estados Unidos.
Se sabe que el país está siendo utilizado como puente de una red internacional de traficantes, especialmente con drogas desde países centroamericanos y suramericanos.
Las autoridades han sido alertadas, pero los «jefes» de la mafia que trafican con los estupefacientes son capaces de burlar al más sofisticado de los cuerpos de seguridad internacional, y claro está que el incremento que se ha visto en el país en el consumo de los narcóticos se debe al contrabando de marihuana y otras sustancias que en los últimos años han pasado por los puertos del país.
Pero lo más importante es alertar a las autoridades y también a los drogadictos sobre los programas de rehabilitación que han estado en práctica en Estados Unidos desde hace más de una década, los cuales no han dado ningún tipo de resultado. La metadona, que las autoridades de salud de Norteamérica llegaron a creer curaría a los drogadictos, ha resultado un tremendo «fiasco”, ya que la droga en la práctica es tan dañina como las otras drogas que aspira a combatir.
A principios de los años 70, las autoridades estadounidenses, especialmente en el Estado de Nueva York, anunciaron con bombos y platillos la ejecución de un amplio programa a nivel nacional para erradicar el vicio de la drogadicción, con un medicamento que según anunciaban los expertos en ese campo sería la solución al problema número uno que estaba y está destruyendo la moral de la sociedad joven de los Estados Unidos y otros países occidentales.
Pero la metadona, que se ha utilizado como el medicamento para combatir el vicio entre la población drogadicta, ha resultado ser una droga tan poderosa y destructora, como la heroína, la marihuana, LSD, y otras drogas mortíferas.
Nos contaba recientemente en la ciudad de Nueva York una profesional laboratorista y quien está especializada en programas de metadona para combatir el uso de otros estupefacientes que ya la metadona debió ser descontinuada hace mucho tiempo por su ineficiencia, y nos aseguró que lo único que logra la metadona con el paciente es bajar el grado de agresividad del mismo, es decir que cuando un drogadicto está en la calle después de haber ingerido una dosis de heroína, u otra especie, se pone en un estado de nerviosa excitación que le conduce a la violencia.
La metadona le elimina ese estado de violencia, haciéndole caer en un éxtasis, pero en cambio lo conduce a un «callejón» Sin salida», decía la especialista, porque el paciente cuando ingresa a los programas de metadona no vuelve a salir más y nunca logra una recuperación total.
En cambio, aseguraba nuestra entrevistada que si un paciente de drogas es tratado con otros método que no sean la metadona, tiene la posibilidad de retornar a una vida normal, especialmente si recibe tratamiento de terapia directa (ejercicios prácticos a nivel físico), pero las autoridades se empecinan en seguir utilizando la metadona, como el antídoto de las de más drogas y eso está conduciendo a todo el personal que labora en esos programas a una frustración generalizada.
La trabajadora social en los programas de la metadona en la ciudad de Nueva York afirmaba que otro fenómeno que había que analizar era el hecho de que en el negocio de las drogas estaban envueltos billones de dólares y que se sabía que habían inversionistas de todas las capas sociales, lo que podría suponer que fuertes intereses estuviesen de por medio para que no se buscaran otras alternativas a los programas con metadona.
Con este artículo buscamos alertar a las autoridades de salud pública en el país para que vayan pensando en otras alternativas para combatir el creciente uso de los estupefacientes, ya que sería un grave error, seguir un método que ha fracasado, y mayor sería el error si se esperara a que el mal arropara a la juventud dominicana para luego buscar fórmulas que permitan contrarrestar el efecto de la drogadicción.
Es un hecho a todas luces y no es una exclusividad de la República Dominicana, sino que en. la mayoría de los países del continente se está enfrentando con valentía la nueva modalidad de la juventud inconsciente, pero presente.
Por Luis G. Pichardo
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