ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
5 de abril 2026
logo
OpiniónLuis Miguel Ortiz EspinalLuis Miguel Ortiz Espinal

Poder político y sistema de carrera

COMPARTIR:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

Desde la misma intención en la que se pretende diri­gir desde el poder político existe una contradicción entre lo que se promete desde la política y lo que realmente es ideal para los Estados, es por esto que debemos analizar por qué se afecta desde un punto al otro y ser críti­co con el mismo sistema.

En la República Dominicana desde su fundación, se vienen presentando conflictos entre quien debe dirigir desde el poder político, sobre todo cuando notamos la gran inestabilidad en el siglo XIX y XX, empezando por los caudillos que se intercambiaban el poder, posteriormente la presen­cia de la dictadura que sometió a que solo un partido manejara y concentrara todo el poder en la figura del dictador y sus fami­liares, y luego nuestro paso a la democracia donde podemos hacer referencia al golpe de Estado de 1963, golpe que laceró el primer intento de mantener una adminis­tración pública basada en todos y no en un grupo.

Es vital destacar la gran influen­cia que recibimos desde los Estados Unidos, donde en el año 1829, encontramos la figura del presidente Andrew Jackson, el cual estableció el sistema de botín (Spoils System) el cual consistía en destituir a funciona­rios de la oposición y reempla­zarlos por sus leales partidarios tras su victoria en 1829. Este tipo de accionar, en la República Dominicana, es algo que se convir­tió en costumbre.

Ejemplos de que nuestra nación adoptó el botín como parte fundamental de las promesas electorales son las campañas políticas de los últimos 50 años, donde por cada cambio de mando encontramos las mismas escenas, cambios masivos de cargos públicos­.

Una de las medidas más recordadas es la del Decreto 1066-04, donde el presidente Leonel Fernández destituía a todos los funcionarios públicos sin importar nivel jerárquico, posteriormente el mismo mandatario promulga la Ley 41-08, de Función Pública y el Sistema de Carrera.

Entre 2006 y 2018, se incorporaron al menos 57,790 personas a los distintos sistemas de carreras en la República Dominicana, siendo la carrera docente la más numerosa con la llegada del 4% para la Educación. Destacar que desde el 2018 hasta el 2025 se incorporaron 22,517 si lo compa­ramos con los 80,307 que tiene el portal del MAP.

En la actualidad, el portal del Ministerio de la Administración Pública (MAP), nos muestra un total de servidores con el estatus de carrera administrativa de 80,307, de unos 773,000, servidores que componen el Estado dominicano, sin embargo, de ­estos 80 mil solo 62,194 se encuen­tran en estado activo para un 77% y unos 18,024 en inactivo lo que representa un 23% de cola­boradores que ya no tienen el estatus de carrera y 22 servidores en estado de revisión, lo que nos permite reflexionar; ¿Es realmente atractiva la carrera ­administrativa?

La respuesta me la otorga una servidora que por motivos éticos no utilizaremos su nombre real y a la cual solo llamaremos como “Candy”. Al ser preguntada si entendía que la carrera admi­nistrativa era un privilegio me expresó: “Licenciado, tengo 20 años en la administración pública y tengo un salario de 20 mil pesos que nunca ha sido tomado en cuenta, pues todo el que llega a la dirección de mi institución viene con su equipo”.

Candy (Dulce en español), nos muestra una realidad que pocos tratan del Sistema de Carre­ra, cuántos de esos 18,024 que ya no están activos y que en algún momento fueron preparados para asumir responsabilidades en el Estado dominicano, prefi­rieron dejar ese “Privi­legio” de ser parte de la carrera administra­tiva por no conseguir ni ascensos, ni reajustes, ni incen­tivos y sobre todo, reconocimiento.

Para “Candy” está muy claro, “el que desde la carrera adminis­trativa no está pegado no consi­gue nada”.

¿Es el sistema de carrera y la carrera administrativa sinónimo de calidad en el servicio? Esto también debemos analizarlo con lupa, pues si bien es cierto que la carrera administrativa te permi­te garantizar estabilidad en las filas del sector público, también podemos decir que esto genera un espíritu de seguridad de que soy intocable, independientemen­te de lo que suceda con el director de la cartera a la que pertenezco.

Está debidamente estudiado que el ser humano que se siente en su zona de confort pretende mantenerse al margen de lo que le corresponde, es por esto que tenemos de todo en nuestra admi­nistración pública, desde el servidor de carrera que esta día tras día dando el 100%, hasta ese que se siente acorazado por ser de carrera y se limita en su inten­to de querer continuar mejoran­do­­.

Estas situaciones no exime para nada al poder político, que es culpable de que hoy solo el 12% de los servidores públicos del Estado dominicano tengan el estatus de carrera administrativa, por lo tanto, es importante que se creen políticas que sean atractivas como por ejemplo: La Maestría en Gestión Pública y Gobernanza, la cual no solo enarbola la intención de un presi­dente (Luis Abinader), de crear al nuevo servidor público, es que también crea las condiciones perfectas para que todo el que sea egresado de tal maestría pueda ser ponde­rado por las necesidades institucionales que tiene la administra­ción pública.

Como lo establece el maestro Gregorio Montero: “La estabi­lidad hace a los servidores de ­carrera acreedores de ciertas ­prerrogativas que impiden que estos sean destituidos de forma arbitraria por las autoridades públicas competentes, y los obliga a tomar en cuenta las causales legales que fundamentan la ­extinción de las relaciones laborales con los entes y órganos públicos”.

Esto reconoce los derechos de que existen principios claros en la administración pública, pero que estos también deben ser acompañados de actuali­zación procedimental, como por ejemplo que el miembro de la carrera sea evaluado más rigu­ro­samente cada 2 años.

En conclusión, el poder político fue el iniciador de que el ­sistema de carrera actual se vea como una herramienta de blindaje político de un partido que en su momento se abocó por prote­ger a un grupo que participó en ­cursos-concursos y no en proce­sos de concursos de oposición abiertos y sin parcialidad.

Es de nuestro entender, que el sistema debe realizar una ­reforma y modernización del sector público, y contar con el nuevo servidor para que éste que se encuentra profesionali­zándose pueda desarrollarse ­dentro de un entorno correcto y moderno.


Por Luis Miguel Ortiz Espinal

Comenta