RESUMEN
El béisbol llega a nuestro país a finales del siglo XIX, traído por inmigrantes y dominicanos que se habían establecido en Estados Unidos de Norte América, pero es a principio del siglo XX que se organizan con característica permanente los primeros clubes, de este apasionado deporte; de estos primeros clubes casi todos desaparecieron, pero aún tenemos vigente a los Tigres de Licey.
Ya a principio del siglo XX, esta disciplina deportiva contaba con una buena aceptación por parte del público y se fue expandiendo posteriormente a todo el territorio nacional. En muchas de nuestras provincias, municipios, secciones y bateyes se improvisaron los llamados Play, que no eran más que lugares llanos donde se jugaba este deporte.
Alrededor de 1940 se fueron construyendo espacios con características arquitectónicas de estadio. Antes de la construcción de los principales estadios de béisbol de la República Dominicana que tenemos hoy día, el alojamiento para dicha práctica deportiva más importante se puede afirmar, que fue el llamado Play de la Normal, ubicado en la parte central este del Distrito Nacional.
Después de mediado de la década del 50 del siglo pasado, se construyeron los principales estadios de béisbol de nuestro país, estos fueron:
El estadio Trujillo, posterior Quisqueya, hoy, hoy Juan Marichal, inaugurado el 23 de octubre de 1955, construido por el arquitecto Papi Kuko, por un costo de RD $3, 500, 000 mil pesos, con un cupo de alrededor de 18 mil fanáticos.
El Estadio Cibao, inaugurado el 25 de octubre de 1958, construido por el arquitecto Bienvenido Martínez Brea, con un cupo de alrededor de 18 mil fanáticos.
El Estadio Oriental, hoy Tetelo Vargas, inaugurado el 25 de noviembre de 1959, construido también por el arquitecto Bienvenido Martínez Brea, con un costo de RD $1,500,000 pesos. Estos tres estadios fueron construidos durante el régimen dictatorial de Rafael L. Trujillo, pero por tal razón no podemos negar que fueron tres joyas arquitectónicas que dignificaron el deporte dominicano. Posteriormente los tres han sido remodelados en diversas ocasiones para corregir el deterioro progresivo provocado por el uso y el tiempo.
Muchas de las remodelaciones, principalmente al Estadio Quisqueya han terminado arrabalizando hasta el terreno de juego. El Estadio Quisqueya, hoy por hoy constituye una vergüenza para el deporte dominicano; esto se ha evidenciado más con el incendio que se produjo recientemente, en el llamado “Séptimo Cielo”, esta es el área reservada para los Cronistas Deportivos.
El béisbol es la actividad deportiva más importante de nuestro país y el Torneo Profesional Otoño-Invernal, no solo es la principal actividad deportiva, sino una de las actividades más importante de nuestra nación en todos los órdenes.
En el año 2013, la República Dominicana ganó el Clásico Mundial de béisbol, torneo que se ha constituido en la principal actividad beisbolística del planeta. Este hecho que no fue valorado en su justa dimensión, ni por el Gobierno, ni por las autoridades deportivas públicas ni privadas, ni por gran parte de la sociedad, pero a mi juicio después de la proclamación de la Independencia, del logro de la Restauración de la República y del afianzamiento de nuestro sistema democrático; ese acontecimiento se convirtió en uno también de los éxitos más importante de nuestra nación.
Después de la incorporación de Juan Marichal, Pedro Martínez y recientemente Vladimir Guerrero al Salón de la Fama del béisbol; ya es tiempo de la construcción aunque sea utilizando el mismo terreno del hoy Estadio Quisqueya, de un moderno Estadio, no remodelado, sino nuevo, pues la sociedad exige, es como si una persona frecuente asistir a fiestas y reuniones, sin tener una casa para recibir a sus amigos.
Es tiempo de que el Gobierno asuma este compromiso, con la colaboración de la Alcaldía del Distrito Nacional y las autoridades de la Liga Dominicana de Béisbol Profesional de la República Dominicana, los equipos de la ciudad Capital, de los ex peloteros y actuales de Grandes Ligas, de empresarios y de toda la población, aunque haya que realizar un telemaratón para ello. Es tiempo ya de que nuestro país tenga ya, un estadio a la altura de nuestro desarrollo económico y de nuestra capacidad deportiva.
