RESUMEN
El fenómeno de los feminicidios, fatídicos sucesos que se producen en nuestro país, realidad que en los últimos meses se ha ido incrementando, constituyéndose en una tragedia nacional; por lo tanto, estos se han convertido en un problema social y hasta político. Estos hechos están siendo abordados por diversas instituciones públicas y privadas; también por muchos pensadores y entendidos en el comportamiento humano. Entre estos especialistas están algunos psicólogos que le han atribuido la causa del problema a la baja educación del pueblo.
Pienso como conocedor de las ciencias sociales, que este mal que aflige a la sociedad dominicana está siendo provocado por muchos factores, no solo por la falta de educación; ya que entre los actores de estos horrendos actos desde muchas décadas atrás, se han encontrados envueltos en tales hechos, personas con ciertos niveles de educación y hasta profesionales destacados.
Otros le atribuyen este mal al factor económico, pero también entre los criminales feminicidas, hay individuos que no cayeron en tales faltas por problemas económicos. Personas entendidas y del pueblo establecen que el desarrollo económico y social de la mujer ha incidido en el citado problema. Es por lo tanto que afirmo que son diversos los factores que lo provocan.
Como estudioso del comportamiento de nuestra especie, me doy cuenta que el ser humano entre sus virtudes y características principales están: la de repetir lo que sus semejantes hacen; que a través del millón de años de desarrollo humano desde la época del paleolítico superior, son pocos los que han logrado realizar un invento; lo que ha tenido la humanidad es un buen aprendizaje, repitiendo las acciones de nuestros semejantes. Es la manera que hemos dominado la naturaleza en nuestro planeta desarrollando grandes civilizaciones a través del tiempo.
Hay observar el comportamiento detenidamente del pueblo dominicano, nos damos cuenta, que tenemos como el resto de la humanidad la característica de copiar y repetir, pero aquí es más notoria que en cualquier otro lugar. Para demostrar lo anteriormente expuesto destacamos algunos ejemplos:
Cuando la joven Martha Heredia participó en el Latín American Idol concurso celebrado en Chile en el 2009, la población se volcó realizando llamadas y aportando dinero en la causa de la joven, en una puja de instituciones y personalidades a quien aportara más, mientras decenas de miles de jóvenes en el país esperaban una simple ayuda que nunca llegó.
En otro caso, cuando en diciembre del año 2005, la señora Máxima Pérez, casada con el señor Emilio Figueroa, pequeños empresarios del municipio Santo Domingo Norte, dio a luz a un sextillizo de niños, recuerdo que instituciones públicas y privadas, como: el ministerio de Salud Pública, la Oficina de la Primera Dama, la Arquidiócesis de Santo Domingo, entre otras se volcaron a favor de esta buena causa, pero millares de madres solteras luchaban y luchan sin una simple ayuda.
Complementando los ejemplos anteriores expuestos, también presento el hecho reciente, del matrimonio celebrado por el joven motoconchista venezolano Juan Manuel Ávila y la joven dominicana Yaritza Acosta, celebrada el pasado 13 de octubre, aquí fue que la puja fue grande como si se tratara de una pública subasta a quien más aporte, también para esta buena causa; mas sin embargo millares de matrimonios y de jóvenes que quieren contraerlo, con necesidades inherente nadie se la otorga una ayuda.¨ Pero hay que dar donde otro dio sino quedo mal¨. Muchas veces actuamos según el protagonismo de los acontecimientos, de ahí el término político que dice “que los dominicanos en su gran mayoría votan por el que va a gana”.
Dadas estas características especiales del humano y de los dominicanos y al analizar el problema creciente de los feminicidios, he observado que el papel protagónico de los medios de comunicación, principalmente de aquellos sensacionalistas, cuando se difunden estos crímenes, en vez de ayudar a resolver esta problemática, lo que a mi juicio está sirviendo es de vehículo promocional para impulsar los mismos, convirtiéndose así en el principal factor causante de los mismos.
Esto así ya que además de las características ya antes expuestas, también sabemos que hay un tipo de conducta humana que los sicólogos reconocen y que nuestros Código Civil ha tratado de proteger por décadas, al establecer la denominación del débil mental en el artículo 1384: personas influenciables que no tiene dominio de sí mismos.
Es por esto que propongo que el estado a través de algunas de sus instituciones afines, coordine con la Asociación televisora y radiodifusoras, la no difusión de estos crímenes en estos medios, por un periodo de 3 a 6 meses, y solo le permita a la prensa escrita la difusión de los mismos, nunca en primeras páginas, o de otra forma adecuar la difusión de tales hechos, siempre bajo acuerdo; ya que los medios tienen la prerrogativa constitucional de hacerlo. Así se podría monitorear el fenómeno.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadística ONE, en la República Dominicana se celebraron 52,916 matrimonios en el 2016, produciéndose unos 1017 matrimonios semanales sin contar las uniones libres que deben duplicar, en su mayoría hogares felices, que por el bienestar de su familias, pero ningún medio de comunicación transmite estos valores, ni los busca, ni lo investiga, solo se difunden los hechos negativos, que tienden a trastornar de manera negativa muchos tipos de conductas.
