Las orejas de Evander Holyfield, de Van Gogh y de Punta Catalina….

Por Emiliano Pérez Espinosa miércoles 8 de marzo, 2017

Nueva York. – Hace poco trataba de definir la palabra “irracionalidad” y me llegó a la mente lo sucedido el 28 de junio de 1997, cuando un boxeador le mordió la oreja derecha a Evander Holyfield durante una pelea. Esta acción fue definida por la prensa como irracional, cobarde, y salvaje.

El evento antes mencionado también me recordó a un artista del norte de Europa, específicamente del área que hoy ocupan Los Países Bajos, Holanda, Luxemburgo y Bélgica y conocida el área flamenca. Esta región fue la cuna del desarrollo europeo, a tal punto que se estima que, en un momento de la historia, su Producto Interno Bruto (PIB) era el doble del de los ingleses. Ese desarrollo contribuyó a que contaran con los mejores pintores e intelectuales de la época, entre los que podríamos citar: Rembrandt, Rubens, Jan Van Eyck, Hals, Vermeer, entre otros.

En esa área nació en el siglo XIX uno de los artistas más importantes del arte occidental, del post impresionismo. Él también tuvo un accidente con una de sus orejas, debido a que, se dice que se la auto amputó, y se la entregó de regalo a la mujer que amaba, (una prostituta), como una muestra de su amor, de su admiración, de su pasión, pero también de su rebeldía, por no estar de acuerdo con la profesión que ella ejercía. Para muchos, esta acción fue un exceso de fanatismo. Su nombre: Vincent Van Gogh.

Les cuento estas dos historias verídicas, porque el gobierno dominicano inició el proyecto de construcción de las dos plantas de producción de energía a carbón de 720 Mw, mejor conocido como el proyecto Punta Catalina, para tratar de paliar un mal que ha afectado a la República Dominicana durante décadas: el déficit energético.

No obstante, de la noble causa del proyecto, la oposición, algunos empresarios y ciertos comunicadores/políticos, han tratado de cortarle, no una oreja, sino las dos, pero también han estado accionando para cortarle la cabeza y aniquilar tan importante proyecto.

Estas acciones resultarían ser algo parecido a la combinación del fanatismo y la pasión de Van Gogh, pero también la irracionalidad, la cobardía y el salvajismo del boxeador mordedor de oreja.

Creo que las plantas de Punta Catalina son muy importantes para el desarrollo y la independencia económica del gobierno/estado dominicano, el cual varias veces ha sido puesto de rodillas por productores energéticos, porque ellos tienen el control de un área que, al ser del ámbito de la seguridad, debe estar bajo la responsabilidad del Estado Dominicano; la producción energética.

Por lo demás, con la construcción de esas plantas, el Estado y el pueblo dominicano tendrán los siguientes beneficios: Ahorro de 400 millones de dólares cada año, energía más barata, empleo para más de 500 dominicanos, aparte de ser punto de partida que obligará a modernizarse a todos los productores de energía.

En el mes de marzo de 2017, quisiera expresar mi desacuerdo con los distinguidos miembros de la oposición, ciertos empresarios y algunos comunicadores/políticos, porque creo que están actuando con la irracionalidad, la cobardía y el salvajismo del boxeador que le mordió la oreja a Evander Holyfield, pero también con el fanatismo y la pasión de Vincent Van Gogh, cuando se auto amputó una de sus orejas. Entiendan que esa obra, al final, beneficiara a todo el pueblo dominicano, del que todos somos parte, incluidos quienes por pasión e irracionalidad se oponen a ella.

 

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