En los últimos 50 años, (1962-2012) hemos visto como un sector de la estructura de poder de la élite oligárquica financiera género, desde inicios de los años 70, en torno a los hombres de empresa, y de dos de sus organizaciones satélites (La Cámara Dominico- americana de Comercio y el Conep) un estado paralelo. Sin embargo, por más poderosa, rica e influyente que la élite neoliberal fuera, y por más bien organizadas que estuvieran los ideólogos del Conep y sus satélites (ANJE, por ejemplo) habría sido impensable la posibilidad de la idea de crear una globalización sin DR-CAFTA, o sin la existencia simultanea de mecanismos de control en todos los ámbitos de la sociedad y en todo el país.
El CONEP percibió, entonces, que debía extender su poder económico a la élite de los partidos políticos en los que se apoya hasta la sociedad civil pro EEUU. Para ello necesitaba, en primer lugar, reduplicar su propia estructura, generando » Think Tanks» a imagen y semejanza de USAID, incluso dirigidos por miembros de Participación Ciudadana o de FINJUS a fin de poder infiltrar en forma adecuada las estructuras estatales de poder en República Dominicana.
Antonio Isa Conde, antiguo militante de la privatización de CORDE sabe perfectamente a lo que me refiero. De esta manera, una gran multiplicidad de ONGs, cuyo supuesto fin es el intercambio cultural , el estímulo a la creación con ideas para el desarrollo regional han sido creadas en el país, a lo largo de finales del Siglos XX a imagen y semejanza del gran capital.
El objetivo real de estos «Think Tanks» es, en cambio, a lo Sinatra, bien a lo grande , my way. La idea básica de estos movimientos es tomar contacto con la elite de los partidos políticos, economistas, periodistas, diputados, senadores y funcionarios públicos de variada gama. El Dr. Andrés L. Mateo sabe perfectamente lo que digo. El objetivo de establecer esos vínculos seria influir en la toma de decisiones de las respectivas instituciones estatales y en los medios privados de prensa a fin de controlar tanto a los gobiernos como a la opinión publica y hacer, de esta manera – como bien sabe el Dr. Miguel Ceara Hatton, la agenda de la oposición. En el caso de Participación Ciudadana, organización encargada para presionar por la adopción de medidas que no obstruyan la agenda social, política y económica de los intereses de la Embajada norteamericana en el país, su papel es reinvindicar sus intereses.
En los archivos de los periódicos nacionales se pueden encontrar, además de mucha información valiosa, listados enteros de miembros permanentes de Participación Ciudadana. Se trata de personas susceptibles de padecer el lobismo caricaturesco de la élite del CONEP, inoculando en las élites de los gobiernos, de los partidos políticos, de la prensa amarilla y de las organizaciones empresariales, su credo neoliberal. Una especial mención merecen los miembros de la Junta Monetaria del Banco Central – de todos los gobiernos de pos guerra-. La reduplicación de estas estructuras no gubernamentales u oligárquicas, conformadas por familiares en los gobiernos como consejos consultivos entre empresarios e intelectuales, va incluso más allá. Dado que también se generan dentro de los propios ministerios son autónomos. Pero los hay asesores, de los países de la UE, de la región ( Américas Watch) o Transparencia Internacional de asociaciones CxA de otros países. La utilidad de estas estructuras de poder es, como puede observarse, muy importante para la élite empresarial. Por un lado, puede fácilmente desecharse todo tipo de teorías políticas y sociales democráticas proclives al desarrollo institucional del Estado con el argumento de que solo se trata de grupos de personas «interesados» en el bien común. Por lo tanto, no solo pueden ocultar sus fines de dominio sociocultural, sino también ofrecer a la opinión publica desprevenida la idea de objetivos filantrópicos. Lo cierto es que difícilmente el núcleo central de personas que conforman la Coalición por una Educación Digna (4% del PIB) por ejemplo, (entre otras organizaciones como ADOCCO y el movimiento social Alianza País de Guillermo Moreno) destinen tiempo, esfuerzos y recursos económicos si no hay detrás de toda esa estrategia la posibilidad de beneficios políticos o económicos.
La adhesión personal a estos » Think Tanks’ suele ser una especie de contrato tácito por el cual los miembros de esas coaliciones opositoras dan parte de su tiempo, sus energías, sus recursos (cuando es el caso de la Cámara Dominico- Americana de Comercio) y hasta de cerebros a cambio de posibles y probables beneficios políticos y económicos, importantes cargos empresariales y posibles y probables puestos políticos. Pero el control del CONEP, y de la elite oligárquica que lo domina, sobre los medios de comunicación y las mercancías, a fin de generar la devaluación de la moneda, por ejemplo,( que es desarrollar más y mayores negocios a las multinacionales) no se detiene en reduplicaciones permanentes del propio status quo, sino que abarca otros ámbitos de acción: La seguridad ciudadana, la inteligencia, la salud pública , la educación publica, a través de organizaciones académicas como la PUCMM o lobbie empresarial como FINJUS; es decir, un sutil control político y social de las elites de los partidos políticos a través de un sector de las Naciones Unidas, principalmente, y finalmente, el control financiero del FMI, del BM y sus entidades anexas o subsidiarias. Por último, el control social y económico del Estado se completa mediante la influencia en las masas, día a día, de los monopolios de comunicación, entre los que sobresale por variadas causas de imagen, la televisión.
El DR-Cafta, por ejemplo, es una figura jurídico- política que vio la luz en República Dominicana en el régimen de Hipólito Mejía (2000-2004) cuando Estados Unidos entra en guerra contra el eje energético de Medio Oriente, en Irak.. La guerra comercial era un tema especialmente incómodo para la élite de negocios de la Cámara Dominico Americana de Comercio, dado que venía colaborando con el régimen de Balaguer (1966-1978) como ya hemos visto en artículos anteriores. Por lo tanto, necesitaba efectuar discretas negociaciones con conspicuos miembros del régimen neotrujillista y de EEUU a fin de que sus intereses económicos y políticos no se vieran seriamente perjudicados una vez que la guerra de abril en 1965 hubiese terminado. (Años antes, en 1961, un grupo selecto de antiguos colaboradores reaccionarios del régimen trujillista, junto a la CIA de EEUU y mercenarios del establishment, – beneficiarios de la dictadura- habían fusilado al dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina). El origen «non santo» de una gran parte de las ONGs, basado en actos de difícil interpretación, incluso lingüística, favoreció que en el país de la posguerra (1980-2000) se llevaran a cabo operaciones comerciales secretas contra el sindicalismo organizado, los clubes barriales y el pensamiento renovador. No solo como acciones ilegales sino también como criminales.
Una de las principales operaciones en las que los hombres de negocios de la elite del CONEP se vio envuelta fue el desmonte de CORDE a través del cual EEUU selecciono a un gran número de intelectuales, militantes políticos, militares y colaboradores de todo tipo, incluyendo a las elites de los partidos políticos, en colaboración con la fundación Kellogs, el BID y otros, por ejemplo. Muchos de esos intelectuales ayudaron a desarrollar el proyecto de ‘capitalización’ de las empresas públicas, incluida la CDEEE. Las operaciones de las élites políticas y los negocios de las elites empresariales no solo se redujo a contrabandear con información clasificada para EEUU o para los analistas de los mercados bursátiles y desarrollar cooperativas múltiples regionales o municipales de distribución sino que se enfocaron en la construcción de nuevos discursos a través de foros y debates cerrados, en muchos casos financiados por los propios inversionistas extranjeros de la élite de negocios corporativos, beneficiando los intereses de la sociedad civil y de los propios agentes intermediarios. Participación Ciudadana, entonces, no sería otra cosa que el brazo ideológico y político de la élite empresarial y de EEUU. Es por esa causa que esta organización no desaparece de los medios de comunicación una vez extinguidos- cada 4 años- el periodo constitucional de cada gobierno.
Pero, volviendo al Siglo XXI, la actividad de la derecha opositora no se reduce a impedir el ascenso político del PLD al 2016. Dado que tras la experiencia de los gobiernos de Leonel Fernández y del PLD entre 2004-2012, la población se volcó ‘filosóficamente’ más al centro o, a la transacción o quizá al pragmatismo que a la derecha, los asesores de EEUU o de la UE decidieron mantener a raya las posibles relaciones Sur-Sur financiando ejércitos de ONGS de falsas izquierdas o de falsos voceros progresistas en las redes sociales a fin de mantener instalado en los medios de comunicación, y en la mente de un amplio sector de la población, la idea de la enorme peligrosidad de la continuidad del PLD en el poder. Para ello, los asesores políticos de EEUU no dudaron en mantener inalterados los estrechos contactos que poseían con diversos personajillos de la avanzada de oposición desde finales del 2006.
Andrés L. Mateo nunca dudo en mirar para otro lado cuando Hipólito Mejía y el PRD desarrollaban sus programas sociales o el apoyo militante a la guerra de Irak, en procura de la reelección, creando un vacío existencial humano y socioeconómico. Las frecuentes noticias post electorales acerca de los lazos políticos del Dr. Miguel Ceara Hatton con el PRD y los lazos políticos de un sector de la élite del CONEP con Hipólito Mejía y el PPH, y de economistas y periodistas al servicio del régimen( José Luis Malkum, por ejemplo,) con engranajes en ACENTO.com y un sector hostil al PLD , y específicamente a Leonel Fernández, en el Grupo de Comunicaciones Corripio, deben entenderse como algo natural en una maquinaria mayor utilizada como una estrategia política de oposición.
