La vida, Dios y los hombres

Por Marino Álvarez Rodríguez viernes 27 de enero, 2017

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Marino Álvarez Rodríguez Marino Álvarez Rodríguez

Para nadie es un secreto las cualidades humanas que adornan al Lic. Danilo Medina, me refiero a su persona, quien es además presidente de todos los dominicanos, (nacidos y por nacer). Sensible ante el dolor de los desvalidos, honesto, democrático a carta cabal, y muchos otros atributos que darían para escribir un libro, los cuales refuerzan sus dotes y tacto político. Formado en el seno de un hogar cristiano donde se forjan idéales y concepción de la vida, el respeto al ser humano y el temor a Dios.

Es precisamente a la luz de este ambiente de la revelación de Dios y sus principios divinos, que amplios sectores de nuestra sociedad (iglesias, tanto católica, así como cristianas evangélicas y otros sectores no menos importantes) han estado demandando la no inserción en el Código Penal la aprobación del aborto en alguna de sus formas.

¿Qué nos dice Dios acerca de la vida y sus inicios? ¿Qué nos dice Dios sobre el respeto a la vida? ¿Qué dice la palabra de Dios con relación al derecho a la vida? ¿Qué dice Dios acerca de quien es el derecho dar y quitar la vida?

Echemos un vistazo a lo que Dios nos revela en su palabra sobre este tema tan crucial y de tanta trascendencia para este momento de nuestra historia donde se debate la posibilidad de establecer un procedimiento legal que de aprobarse sin la observación de la ley divina, podría acarrear grandes trastornos a nuestra conciencia cristiana, ciudadana, familiar y a costumbres de nuestro pueblo. Se trata de conocer el canon de todos los tiempos, por demás divino.

En la biblia hay mucha referencia con respecto a la vida antes de nacer: una de ellas es el salmo 139, donde el salmista dice:

“Pues eres tu quien formo mis riñones, quien me tejió en el seno de mi madre. Te doy gracias por tantas maravillas, admirables son tus obras y mi alma bien lo sabe. Mis huesos no te estaban ocultos cuando yo era formado en el secreto, o bordado en lo profundo de la tierra.

En este salmo, el salmista dice que el bebe no nacido es la creación de Dios, es Dios quien le tejió.

En el útero está la vida y la continuidad de esa vida, impulsada, protegida y adueñada de Dios. En esta etapa uterina del bebe este no sabe nada y de hecho ni siquiera es consciente de su propia existencia, pero Dios sí está consciente de él. Es el amor de Dios por esa creación durante su tiempo en el útero, lo que le da sentido.

Por otro lado, ¿cómo saber si el fruto de un embarazo, sea este por cualquiera de los medios que se están poniendo como objeción o pretexto para cercenar una vida, está destinado a ser instrumento de Dios o no? ¿Cómo saber si tendrá una vida azarosa o no? El profeta Jeremías fue llamado desde el vientre de su madre para ser bendición para las naciones. También Jesús a quien el rey Herodes quiso matar antes de nacer, fue llamado para bendición de la humanidad. ¿Cómo saber si una vida cercenada antes de nacer es o no es de bienestar o de maldición para su familia?

Conozco personas que aun teniendo condiciones especiales o habiendo nacido de un embarazo no deseado no solo son el sustento de su familia, sino también de toda una comunidad y pueblo.

Muchas otras referencias a la vida antes del nacimiento en la biblia refuerzan estos principios (por ejemplo, génesis 25:22-23, salmo 22:9,10 51:5 71:6 119:73, Eclesiastés 11:5, Isaías 44:2,24, 49:5, Oseas 12:3 Mateo 1:18, Lucas 1:15, 41-44).

En génesis 25, Esaú y Jacob luchan en el seno materno, mostrando el comienzo de la estrategia competitiva y combativa que luego caracteriza su vida familiar. En el salmo 51 David habla de ser “pecador desde el seno de su madre” y dice “más tú quieres rectitud de corazón, y me enseñas en secreto lo que es sabio”

Además hay más de 60 referencias que menciona el evento de la concepción que subrayan explícitamente su importancia. Una de ellas es el evangelio de Mateo 1:20, en la que un ángel le dice a José, refiriéndose a Maria la madre de Jesús, que “lo que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo”.

Negar la humanidad el embrión humano, es socavar no solo la doctrina de la creación, sino también la doctrina de la expiación ya que Cristo asumió el castigo por el pecado cometido por cualquier acto del hombre.

Una cosa si es segura, a nadie Dios le ha dado licencia para quitar la vida, por el contrario él nos advierte acerca de que él es el único que tiene esta potestad y reclama la sangre derramada aun en el vientre de una madre de cualquiera de sus hijos.

Aunque no se indica explícitamente, la biblia señala con mucha fuerza la conclusión de que la vida humana comienza en la concepción, un proceso que sabemos por la ciencia se inicia con la fecundación, cuando una nueva vida humana individual llega a existir.

Por lo tanto el fuerte testimonio bíblico sobre la vida antes de nacer apunta a la conclusión de que la vida humana, desde el momento de la concepción, es al igual que otras formas de vida humana, hecha a imagen de Dios y digna del mayor respeto, admiración, protección y empatía.

Es por estas consideraciones que creemos en un hombre como nuestro presidente, de altura, sensibilidad humana respeto por la vida y en el entendido del compromiso asumido por la propia vida, que apelamos a las condiciones de ese ser humano excepcional para dar marcha atrás a su pedido de incluir en el código civil la despenalización del aborto, en cualquiera de sus manifestaciones. Más aun, tomando en cuenta que una mínima brecha en este sentido es como dice el adagio de “hay gente que le da una mano y se toman el brazo”, aludiendo a la puerta que se abre para practicar aborto sin considerar las observaciones de la ley.

Una parte del pueblo espera la rectificación sensata y oportuna de nuestro ciudadano presidente y de nuestros legisladores de buena voluntad.

Al ciudadano presidente, este humilde, lejano y sencillo pastor de provinciano y habitante de esta Quisqueya, tierra amada por Dios, me tomo el atrevimiento de decirle, no de aconsejarle, porque no soy quien para hacerlo, como le dijo la mujer a Poncio Pilato mientras este estaba sentado en el tribunal con la potestad de dejar libre o condenar al redentor del mundo, cito: “no tengas nada que ver con ese justo”. Una criatura en el vientre de una madre es justo, porque aún no se ha manchado con la maldad de este mundo y por lo tanto no es culpable de los errores de sus padres, sean estos violadores, encestadores, drogadictos; déjele ese pecado de lesa humanidad a otros ya que sus manos no deben mancharse con la sangre de los inocentes.

El autor es pastor, teólogo y consejero familiar