ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
19 de marzo 2026
logo
OpiniónFlavio RondónFlavio Rondón

La tercera resignación

COMPARTIR:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

En esta esquina

 

Macondo, ¿Qué es Macondo? ¿De dónde nos viene Macondo?. ¿Dónde está Macondo?.

¿Qué es?.

Las cosas pueden ser o no ser; pueden ser y no ser …pueden ser tantas cosas que nada ser. Puede ser que Macondo sea en lengua bantú una variedad de banano y/o la derivaron idiomática de una palabra usada en países del centro de África para referirse al banano. Puede que un árbol que no produce ni fruto ni flor y cuya utilidad es la de servir – dado el gran tamaño que llega a alcanzar – para fabricar canoas e instrumentos de cocina. Este nombre está unido – si es que no fundido – al de un hombre: Gabriel García Márquez y en Aracataca, su pueblo natal, utilizan el término para referirse a un tipo de juego de azar.

En Macondo muchas cosas se hunden en el gelatinoso pantano de la duda. De lo que no nos queda dudas es de dónde El Gabo sacó el nombre.  Él mismo nos catapulta luz al respecto, en su autobiografía Vivir Para Contarla, al referirse al viaje en tren que realizó junto a su madre a Aracataca para vender la casa de los abuelos (misma en la que había nacido y vivido hasta los 8 años) nos regala:  » y poco después pasó frente a la única finca bananera del camino que tenía el nombre escrito en el portal: Macondo «.

¿De dónde nos viene?

En el párrafo anterior dimos inicio a esta respuesta y, dando continuidad, es bueno decir que la primera vez que García Márquez usa el nombre es en La Hojarasca, pero no olvidemos que, al ser enviada a Argentina para su publicación, esta novela fue rechazada. Es por ello que es en Tres Cuentos Colombianos, publicación en conjunto con Guillermo Ruiz Rivas y Carlos Arturo Truque, en donde aparece su cuento Un Día Después del Sábado la publicación en la que figura por primera vez el nombre Macondo. En el referido texto Macondo es el nombre de un hotel.

Como nota al margen he de señalar que previamente a El Gabo el periódico Espectador le había publicado un cuento titulado La Tercera Resignación, convirtiéndose en la primera publicación del que se convertiría en el más leído autor en lengua castellana. En ese texto no hay referencia al pueblo mágico en el que todos- gustosos o no –  habitamos.

Es Macondo de 1850 a 1950 fecha en que a causa de un ciclón » desapareció de la faz de la tierra y de la memoria de los hombres “, Cien Años de Soledad.

En medio de la más absoluta y absorbente soledad, la nostalgia (otra forma de dolor?); la búsqueda del yo (la mejor forma de buscar la sabiduría?) y sabiendo que hay dos formas de saber; a saber: saber que no se sabe y dudar que se sabe (y qué se sabe?) vuelvo al puerto de origen a mirar a Macondo desde el faro de mi memoria o más bien a ver los Macondo. Sí, hay cuatro Macondo y otros cuatro Macondo, cada uno, uno; cada uno, uno y múltiple. Cada uno se funde en sí mismo y es a la vez, los demás y sus espejos.

En los primeros cuatro (los geográficos):

El primer Macondo: Aracataca.

El segundo Macondo: Colombia.

El tercer Macondo: América Latina.

El cuarto Macondo: los países » en vía de desarrollo”.

Los otros cuatro Macondo se corresponden con los bostezos de Crono, es decir, son los Macondo que se corresponden con el tiempo, los que se miden con las agujas del reloj. Es Macondo metafórico sufriendo cuatro metamorfosis. A este no habré de referirme más en este artículo.

Sin lugar a dudas gran parte de nuestros pueblos se corresponden con el tercero de los cuatro primeros Macondo (los geográficos o más bien los geográficos – culturales) y ahí está Cevicos en primera fila, está como sueño roto, como esperma malogrado antes del coito …ahí está como la nunca que siempre ha sido, como condenado por los siglos de los siglos a pagar una culpa de no sabe qué pecado.

Cevicos y sus personajes son, como Macondo, prueba fiel de lo extraordinario de lo cotidiano. Basta con mirar a Quico La Sábila (Abreu, Quico Nariz, El Bello) o recordar a Catalino Frías (Catán Tutumita) devenido por admiración al hermano del » Generalísimo Trujillo ‘ en J. Arismendy Fría y » compañía, compañía por acciones C por A» y su » si me dá una patá en la ingli te mato» o a Facundo Moreno y su » la bajará o no bajará» (¡Dios perdone a Francisco Cordero, a Gregorio de la Cruz  (Ilis) y otros demonios que no dejaban en paz a este infeliz ni siquiera en la misa dominical!!!!!) y cómo no, la galleta del comerciante Mario Jiménez al Padre Arias y la forma como maldijo esas tierras, a sus habitantes y a su descendencia.

¿Dónde está?

En la Colección General de Mapas del Archivo Central Histórico de la Ciudad de Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia podemos encontrar un mapa elaborado por la United Fruit Company en 1920 en el que hay una hacienda marcada con el nombre de Macondo, pero en verdad, si la fértil imaginación de los cartógrafos colocaron por mucho tiempo a El Dorado en muchos lugares y le dieron diferentes formas. igual puede y debe pasar en este caso. Entonces, a lo mejor, ubiquen a Macondo como el más oriental de los municipios de una provincia nombrada con el nombre no merecido de quién reencadenó a un minúsculo país   del caribe » colocado en el mismo trayecto del sol » y » oriundo de la noche» con la entonces enferma y decadente Madre Patria.

Allí el Barranca y no el Cevicos es el río fundacional. A el eran enviados los enfermos de tisis de las familias pudientes de la región, porque al tomar por meses su cristalina, dulce y liviana agua eran liberados de la mortal enfermedad. Se dice que en su aterciopelado lecho duerme una variedad de lajas con propiedades medicinales y que ella era la responsable de la milagrosa cura ajena al cincel de la ciencia.

Allí en otro extremo, Manatí y en Manatí la imaginación vaporosa creó una chiva: La Chiva de Manatí (1) que cobró decenas – si es que no sobrepasó el centenar-  de vidas e hizo huir a casi la totalidad de sus habitantes, como pago por un hecho que es diferente, según la imaginación y posición del que cuente la » historia”. Eso sí, en la mayoría de los casos el origen es una maldición, misma que solo terminó, como estaba escrito desde su inicio (al estilo de los pergaminos de Melquiades), cuando la sangre caliente obedeciendo a los designios del machete, brotada a borbotones abonó esa fértil tierra bañada por el Payabo.

Papito EL Ple, ante la muerte de uno de sus   hijos, había hablado de envenenamiento por acumulación en las aguas del Payabo producto de una prohibida y desesperada historia de amor entre el piloto de una de las aeronaves destinadas a la fumigación de la caña y una habitante de un batey cercano. El Rubio, dueño de la bodega y del único vehículo del batey (usado como ambulancia y carro fúnebre) tumbó con una sola pregunta la tesis de Papito. ¿Solo los dominicanos tomaban del agua de ese río?. Él sabía mucho del tema 🥛, a lo mejor quien más sabía porque le había tocado transportar los enfermos y los cadáveres y, además, los adinerados comerciantes, en esas tieras – sur existencial (no geográfico) escuchan más confesiones que los sacerdotes. Chechelo sabe que guardé silencio y que ante la contundencia de ese argumento acepté su invitación de preguntarle a Masita (la bisabuela de mis hijas). Ni una palabra, pero me contestó. Nunca una respuesta fue tan clara, firme y contundente. Ni una palabra y lo dijo todo.

Puede que la verdad nunca se sepa, puede que no la necesitemos, puede que solo tengamos que mirar hacia delante, pero es imposible olvidar la imagen de aquella señora en el asfixiante sol del mediodía en una polvorienta calle rodeada por el espeso cañaveral que a la caricia del viento silbaba como pájaro. La esposa de Premiterito alzaba sus pies cada vez con menos ganas. Le pesaban como plomo. Caminaba sin norte, sin rumbo, sin destino. Solo quería huir de la desgracia de la que no se creí parte y por tanto creí no merecer. Nada tenía que ver con la haitiana, ni con el billete de lotería o el dinero, supuestamente robado.

En el hombro izquierdo una tierna criatura que apenas superaba los 4 años, en el derecho aun estando caminando, su seno desnudo pretendía amamantar al más pequeño de sus crías. Caminaba. Caminaba. Caminaba sin mirar, sin ver, sin soñar y sin percatarse que La Chiva de Manatí ya había cobrado la vida de sus dos inocentes angelitos.

Una comisión de la OEA, decenas de médicos extranjeros, científicos llegados de los confines de la tierra, el más grande de los priyé jamás hecho, múltiples ritos y múltiples oficiantes llegados en masa en los catareyes del CEA, en camionetas, jepps, caballos, mulos o simplemente llegados sin ni ellos mismos saber cómo ni por qué. ofrenda de todo tipo y tamaño de animales, montañas de leña encendida, preguntas y más preguntas … preguntas que no encontraron respuestas.

Allí Batero y la pretendida guerrilla de Las 24, guerrilla de mansos y cimarrones para restablecer el orden constitucional roto en septiembre del 63, al profesor Bosch y a la constitución. Nada más macondiano que gente buena como Máximo López Molina, Julio Morales, los máximos dirigentes del MPD y los nobles campesinos de Cevicos, junto a Vincho y otras aves de mal agüero!!.

Allí, en el otro extremo, Arenoso, La Matanza de los Haitianos (2) Muchos de ellos incendiados inhumanamente en el interior de sus barracones, sin otro pecado que el de abonar día a día con su sudor una tierra extraña y ajena para que produzca azúcar, azúcar que es la columna vertebral de la economía de 48 mil kilómetros cuadrados sumidos en el dolor de la sangre. Allí la imagen al estilo Rulfo de un hombre decapitado y que hundido hasta más arriba de las rodillas aún permanece de pies mientras las aves de carroña comen sus vísceras.

Esa imagen es radiografía de que la crueldad y el inútil odio encontraron hogar en Arenoso.

Cevicos: 1928- 2028 nuestros cien años?

 

  • La Matanza de los haitianos.

El Sábado Santo de 1963 en la comunidad de Arenoso, del municipio de Cevicos se originó un hecho muy lamentable que terminó con la muerte de más de 100 haitianos y 2 dominicanos.

Se dice que una señora del batey tenía relaciones amorosas a la vez con un ciudadano haitiano dedicado al corte de la caña y con un bueyero dominicano y que el haitiano movido por los celos pagó la suma de 20 pesos a un compatriota suyo para que asesinara al amante dominicano, cosa que hizo esa misma noche.  A esa muerte también se sumó la del alcalde pedáneo de la comunidad, que al apersonarse al lugar del cadáver fue amacheteado por otro ciudadano haitiano.

Tan virulenta fue la reacción de los dominicanos del batey que, siendo minoría pudieron quemar los barrancones habitados por los haitianos, muchos de ellos con personas dentro.  Igual incendiaron campos de cañas a los que habían huido buscando refugio una significativa cantidad de haitianos.

  • La chiva de Manatí.

Esta es una historia cubierta con un gran velo de misterio.  Muchas versiones pretenden explicar lo ocurrido, pero el hecho cierto es que alrededor de un centenar de personas murieron de manera muy sospechosa en la pequeña comunicada de los Manatíes, a las orillas del rio Payabo.

Las muertes iniciaron a finales de 1967 y se prolongaron casi por un año.

Las 2 versiones más socorridas del hecho son:

  1. Envenenamiento por acumulación. Se dice que un piloto al servicio del CEA vertía de vez en vez apurado por el deseo sexual de un amor furtivo, desde una avioneta de fumigación, fungicidas o insecticidas en los afluentes del río Payabo.
  2. Una mujer haitiana a la que habían robado una significativa cantidad de dinero echó una maldición sobre el batey.

Al episodio se le conoce como La Chiva de Manatí, porque se dice que las personas minutas antes de morir veían una chiva.

 

Por: Flavio Amaury Rondón de Jesús.

Comenta