RESUMEN
Tiempo posterior a la proclamación de la independencia nacional realizada el 27 de febrero de 1844 y de la redacción de nuestra 1ra constitución, que fue proclamada el 6 de noviembre de ese mismo año; los dominicanos utilizaron su esfuerzos y su tiempo para crear nuestras primeras instituciones administrativas y sociales, iniciándose la consolidación de nuestra identidad como Estado.
Además de la consolidación institucional del pueblo dominicano en esos primeros lustros, esos años fueron utilizados para fortalecer la economía, fomentando nuevos renglones de producción. Es bueno recordar que la economía colonial había dependido en sus inicios de la producción azucarera, posterior se desarrollo la ganadería y durante un largo tiempo al final del colonialismo y durante la ocupación haitiana, el corte y venta de madera preciosa se convirtió en un renglón primordial.
Durante los años sucesivos a la independencia, se fortaleció y desarrolló la producción y exportación de tabaco. La producción tabaquera desarrolló y fortaleció una incipiente clase media, sobre todo en el Cibao; también junto a ello se fue fortaleciendo el comercio de productos agrícolas e industriales de importación.
De otro lado como consecuencias del éxito alcanzado por los trinitarios con la proclama de la Independencia Nacional se fomentó un desarrollo intelectual. Más sin embargo, es bueno destacar que el sector liberal de los trinitarios nunca dirigió las riendas del Estado, sin embargos algunos intelectuales de esta corriente ideológica si ocuparon puestos administrativos, público y privados. Además debo significar que la organización de la vida independiente de la nación, les permitió a muchas personas del sector liberal desarrollarse intelectualmente.
Cuando el 18 de marzo de 1861, desde los balcones de la sede presidencial, que se encontraba ubicado en el sector hoy conocido como de la zona colonial, frente al parque Colón, el presidente de ese entonces General Pedro Santana, le anunció al país la infausta noticia de que había Anexado la nación a España, ya en nuestra nación se había desarrollado para la época, una amplia corriente intelectual y también se puede afirmar que para ese entonces, se había ido diversificando la economía, permitiendo esto el desarrollo de una insipiente clase media.
El sector intelectual para la época que se anunció la Anexión y que se desarrolló la Guerra Restauradora, estaba encabezado por: Pedro Francisco Bonó, Ulises Francisco Espaillat, Benigno Filomeno Rojas, Francisco Henrique y Carvajal, el obispo Fernando Arturo de Meriño entre otros. La clase media, sobre todo en el Cibao estaba conformada por medianos y pequeños productores de tabaco, productores de oro aluvional y de pequeñas minas. Es bueno exponer que fueron esos sectores que realizaron la llamada “Revolución del tabaco” en 1857, que provocó el exilio del presidente Buena Ventura Báez.
Ya afirmé que el 18 de marzo de 1861, acompañado de su gabinete y de funcionarios de todo el país, en un acto infame el traidor Pedro Santana, que no merecen estar sus restos en el Panteón, le anunció a la nación su nefasta acción de Anexión de la patria, pero ese vil hecho en vez de amilanar a los dominicanos, lo envalentonó y lo llenó de patriotismo.
EL acto de izada de la bandera española y el descenso de la nuestra, fue realizado en las poblaciones más importantes del país, pero en muchos de estos fue recibido con desagrado por la mayoría de los ciudadanos, incluso fueron recibidos a tiros en poblaciones como Santiago, San Francisco de Macorís y San José de los Llanos. En Moca el General José Contreras, jefe de esa guarnición se alzó en armas, pero fue derrotado y colgado junto a decenas de seguidores en el parque central de esa población.
Las llamas del patriotismo habían renacido, todo el Cibao era agitación, pronto se organizaron en la Línea Noroeste acciones en pro de la Restauración. Un 16 de agosto de 1863 en el Cerro de Capotillo, comunidad noroestana ubicada en la línea fronteriza sirvió de epicentro para iniciar “La Guerra de la Restauración”.
En el Cerro de Capotillo proclamaron la Restauración de la República, héroes de nuestra inmortalidad, encabezado este evento por el Coronel Santiago Rodríguez, precursor de la guerra restauradora, junto a José Cabrera, Benito Monción, Eugenio Belliard, Alejandro Bueno, Pablo Reyes, Juan De La Mata Monción (abanderado), el español Angulo (cornetista), San Mezquita (Artillero), Tomás Aquino Rodríguez, Soltero Blán, Juan de La Cruz Álvarez, y otros soldados cuyos nombres no fueron dado por historiadores de referencia.
La Guerra restauradora fue larga y complicada, cabe destacar la participación de acciones anegadas como la de José Antonio Salcedo con el incendio de Santiago para desalojar a los españoles; el útil papel desempeñado por Gregorio Luperón que se convirtió en “la espada de la Restauración”, el rol de precursor de Santiago Rodríguez, el papel de Gaspar Polanco, el papel destacado de José Antonio Pimentel, entre otros grandes adalides.
Es digno mencionar y destacar el papel desempeñado en esta gesta patriótica por el general Eusebio Manzueta Ramírez, quien llego a convertirse en el jefe del ejercito restaurador en la zona este, teniendo como epicentro de su lucha la hoy provincia de Monte Plata y los límites de Santo Domingo, a quien considero como pieza clave, que de no haberse sumado a esta gesta, pienso no hubiese tenido el éxito, porque él dirigía uno de los cantones militares más importantes para cuando se proclamó la anexión de la república que estaba ubicado en Yamasá en la ruta del camino real que unía a Santiago con Santo Domingo.
Los intelectuales dominicanos de la época, también realizaron un papel destacado en la lucha de los dominicanos por lograr su restauración, combatiendo con sus ideas la anexión, sumando sectores a la causa revolucionaria, como fue el caso de Eugenio Perdomo y de Fernando Arturo de Meriño, que fue una pieza clave para que el general Manzueta se sumara a la causa revolucionaria. El pueblo llano compuesto por campesinos, venduteros, trabajadores asalariados, y militares se sumaron a esta causa patriótica por la cual hoy podemos proclamar con altivez que tenemos una república libre e independiente.
Por Angelito Manzueta De La Cruz
