RESUMEN
En los últimos años, hemos sido testigos de la popularización y democratización de la inteligencia artificial, especialmente en lo que respecta a los Modelos de Lenguaje, conocidos en inglés como Large Language Models (LLM). Entre los más populares se encuentran ChatGPT de OpenAI, Gemini de Google y Copilot de Microsoft. Estos sistemas son capaces de resolver problemas a través de un prompt o mandato, generando respuestas coherentes y contextuales en lenguaje natural.
Muchos educadores han percibido esta nueva tecnología como una herramienta que podría facilitar o incentivar a los estudiantes a hacer trampa. No obstante, su uso y desarrollo no se detendrán, ya que la inteligencia artificial es el presente y el futuro de la computación. Así como en la década de los 90 surgió internet, y en la de los 2010 las redes sociales, ahora estamos viviendo el auge de la Inteligencia Artificial.
Ante este panorama, es fundamental explorar cuál será el rol de la IA en la educación, tanto para profesores como para estudiantes. El uso adecuado de la inteligencia artificial y el buen manejo de esta tecnología se convertirán en competencias requeridas por las empresas. Hoy en día, las empresas que trabajan con la recolección y el manejo de datos, con marketing y la producción de contenido, ya han integrado esta tecnología. A medida que avance el tiempo, las empresas más tradicionales también se apoyarán en la IA para el desarrollo de sus actividades cotidianas.
Frente a este fenómeno, los profesores no podemos rechazar el uso de la IA en el aula. Resulta más interesante buscar maneras de integrarla, diseñando actividades donde los estudiantes puedan utilizar estas tecnologías para resolver problemas. Sin embargo, para que esto sea posible, existen varios desafíos.
En primer lugar, el diseño de actividades debe tener un fin pedagógico claro, es decir, que el estudiante desarrolle su sentido crítico y ponga en práctica sus habilidades cognitivas. En otras palabras, las actividades deben contribuir al aprendizaje efectivo del alumno.
En segundo lugar, el docente debe conocer a fondo estas tecnologías: su uso, sus ventajas y limitaciones. Antes de diseñar actividades que involucren inteligencia artificial, el profesor debe familiarizarse con las fortalezas y restricciones de estas herramientas. Solo así podrá integrarlas de forma efectiva en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Algunos ejemplos de actividades incluyen la creación de una historia colaborativa, donde la IA escribe una parte y el estudiante otra, el análisis de ensayos, la comprobación de resultados en cálculos matemáticos, la asistencia en la pronunciación de un idioma extranjero, o incluso el apoyo en la explicación de la gramática. Estas son solo algunas de las formas en que la inteligencia artificial puede enriquecer el proceso educativo.
En conclusión, al incluir la inteligencia artificial en sus actividades o proyectos, el profesor estaría logrando tres objetivos simultáneamente: 1) trabajaría un contenido de manera innovadora, promoviendo el uso de la tecnología actual; 2) evitaría el uso de la IA como una forma de hacer trampa; y 3) prepararía a los estudiantes para el futuro, cuando deban enfrentarse al mundo laboral y profesional, en el que la IA será una herramienta esencial.
Por: Aníbal Cedano.
